Es caer en lo obvio decir que en Colombia pasan los escándalos con una rapidez de espanto y que un nuevo exabrupto nacional, ya sea real o fabricado, supera el anterior y vamos viajando aturdidos a una velocidad vertiginosa a través del acontecer patrio. Uno pareciera que apenas se va enterando de las cosas en medio de noticias diversas e indecentes de esto y aquello, cuando lo fundamental va sucediendo por otro lado.
Ya va pasando al olvido la venta de Isagén. Realmente no quiero entrar a discutir si estuvo bien o mal. Quiero señalar que en medio del debate, el actual presidente del Senado sugirió que se debería modificar la normatividad para garantizar que en adelante esta clase de operaciones fueran aprobadas por el Congreso. En medio de la...