Poco a poco el país despierta ante la nueva realidad. En no pocos casos advertido por las decisiones ciudadanas.
No es un despertar suave, aunque muchos quieran permanecer dormidos ante esa realidad: las montañas, los ríos y la naturaleza están manifestándose ante lo que vanamente la insensatez humana les ha quitado o tocado. Mocoa solo es el último ejemplo.
Muchos quieren seguir dormidos sobre ese modo de vida nociva, porque el poder económico los anestesia. Por eso el ciudadano comienza a manifestarse y lo hace como en Cajamarca, diciendo no a que le dañen sus recursos que les dan vida.
Cualquier actividad humana impacta el entorno. Es lógico. También que hay que proveer bienes para una población creciente. Pero no menos lógico, y es lo que...