Por Thomas y Joscelyn y Bill Roggio
“Alá nos ha prometido victoria y América nos ha prometido derrota”, dijo una vez el primer jefe del Talibán, Mullah Muhammad Omar, “así que veremos cuál de las dos promesas se cumple”. Cuando sus colegas admitieron este verano que Mullah Omar había muerto, Al Qaeda y sus grupos afiliados alrededor del mundo recordaron esas palabras -la victoria es una certeza divina- en sus elegías. Y en Afganistán hoy, aunque la mayoría de los afganos no se identifican con el Talibán ni Al Qaeda, la audaz resistencia de Omar frente a una superpotencia está empezando a parecer profética.
Desde principios de septiembre, el talibán ha arrasado con el norte de Afganistán, ocupando numerosos distritos e incluso la capital provincial...