Es muy posible que para la mayoría de los colombianos, los geólogos se hayan dedicado a la minería y al petróleo y no en su adiestramiento para comunicar, como lo afirmó Ana María Cano esta semana en su interesante columna de El Espectador. Pero también es cierto que para la minoría existen muchos dedicados a la investigación de los signos vitales de la Tierra y su relación con el espacio, por supuesto, la mayoría por fuera de Colombia, pues aquí la financiación y apoyo para estos menesteres no existe, y menos cuando se trata de esclarecer preguntas sobre los riesgos actuales e inminentes de terremotos o tsunamis.
La responsabilidad de una sociedad bien informada no debe recaer solamente sobre las destrezas de sus científicos para sintonizarse...