Juan David Escobar Valencia
Columnista

Juan David Escobar Valencia

Publicado el 17 de abril de 2017

La farsa de la entrega de armas

Las armas más peligrosas de los delincuentes son la incompetencia y la complicidad de gobiernos y sus aliados en procesos de impunidad extorsiva que llaman paz.

Las aterradoras imágenes de niños sirios intentando desesperadamente llenar de aire sus pulmones luego del ataque con gas nervioso al pueblo de Khan Shaykhun es otra prueba, como si no hubiese suficientes, que con asesinos no se negocia. El presidente Obama, como otro menos santo, que cree que los malditos dejan de serlo porque se les conceden sus deseos, no sé cómo puede conciliar el sueño al comprobar, con la vida de los hijos de otros, que confiar en perversos es una manifestación de ineptitud y complicidad.

En 2013 luego de no cumplir su palabra de tomar represalias si el tirano Al Assad usaba armas químicas, prefirió aceptar con la mediación de alguien tan confiable como Putin, que supuestamente entregaran la totalidad de estas armas diabólicas con un mecanismo que no garantizaba la comprobación efectiva. Pero qué importa, lo importante es ganarse premios Nobel de Paz.

Hace unos días Tom Malinowski, secretario adjunto para los Derechos Humanos de Obama “descubría” que: “La lección que extraería de esa experiencia es que cuando se trata de asesinato en masa por medios no convencionales o convencionales, la disuasión es más eficaz que el desarme”. Dígales a las mamás de esos niños que por fin aprendió la lección.

Pero esta asesina incompetencia y complicidad son las mismas características del supuesto plan de desarme del “otrora grupo narcoterrorista que todos sabemos su nombre”. Hay que ser un majadero o cómplice para aceptar y diseñar la entrega de armas de un grupo delincuencial cuando el cronograma no estableció cuántas armas serían entregadas sino unos porcentajes en el tiempo. El 20 % o 50 %, o el que sea, de una cantidad no definida ¿sirve de algo? ¿Significa algo? ¿Es que nos creen tontos?

Hay que ser un inepto o cómplice para aceptar que el inventario de la entrega de armas se conozca al final del proceso y no al principio. ¿El gobierno piensa que vamos a creerles que las armas de los efectivos “otrora grupo narcoterrorista que todos sabemos su nombre” y de los que incrustados en la sociedad llamados milicianos, son menos de 20 mil? Naciones Unidas es inepta o cómplice cuando diseña un protocolo de “desarme” en el que no se registran los números seriales de las armas. Eso es la señal inequívoca de que las Naciones Unidas también son compinches de la impunidad.

Preguntas: ¿Y si no entregan todas las armas qué les pasará a los delincuentes? ¿Las armas que escondieron en varios estados fronterizos con Venezuela son de juguete? ¿Dónde están los lanzamisiles portátiles para derribar helicópteros que ya saben disparar? ¿Cómo se llama el problema mental cuando uno se “olvida” accidentalmente de incluir en el armamento los miles y miles de minas antipersonales con que sembraron este país? .

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