La soledad es un sentimiento prolongado que llena el alma de ausencias y, al reducir el mundo material a su más mínima expresión, nos separa de quienes nos rodean; es un estado subjetivo que nos encamina a nuestro cosmos interior, y nos hace partir como aves migratorias para invocar al creador que siempre permanece taciturno.
Es un laberinto de dudas, una nave de olvidos anclada en el tiempo; una cosecha sin frutos o un amanecer desnudo. Es una oropéndola ciega sin mañanas, un gato que maúlla sus penas en el tejado, un cometa sin rumbo, o una luciérnaga anciana y huérfana que musita sus lejanas melancolías.
La soledad está colmada de alas negras y es comparsa de tragedias anunciadas o desgarramiento de las fibras más íntimas; en ella confluyen...