Cuenta Ludwing von Mises, gran economista austriaco, que el primer ejemplo de devaluación artificial de una moneda se presentó en Roma, en tiempos del emperador Dioclesiano, muy conocido por haber sido el último de los emperadores romanos que persiguió a los cristianos. Gobernó en la segunda mitad del siglo tercero.
Como es sabido, el comercio se realizaba por entonces con monedas acuñadas en oro y en plata, en especial, con pocas aleaciones. Lejos se hallaba en ese entonces la circulación de la moneda impresa y la inflación era muy leve, diríase que primitiva.
Pero como los gobiernos han sido desde entonces inclinados a las trampas, los asesores le sugirieron a Dioclesiano mezclar la plata con cobre y reducir a la par el peso de sus monedas,...