Los españoles, y entre ellos los madrileños, que hasta hace apenas 40 años eran parte de una de las sociedades más atrasadas de Europa, sino la más feudal y subdesarrollada hasta entonces, aún son bastante racistas. Y a pesar de tener una monarquía decadente, “parasitada” por yernos corruptos, les alcanza a muchos que nacen allí para creerse sangre azules.
Además de asuntos deportivos de bajo rendimiento e indisciplina de James Rodríguez, nadie habla del tono discriminatorio con que cientos de hinchas del Real Madrid matonean al jugador e incluso a su esposa.
Ello ocurre contra las evidencias de que James y Daniela pueden integrarse sin sobresaltos a una sociedad que incluso en su fenotipo guarda tantas similitudes con la colombiana. Lo que pasa...