Malestar desató el video de un policía y un político hablando de sexo. Opinantes y censuradores pesaron en el debate de si el video debió haber sido conocido por el público. Un coctel morboso-informativo, de gran contenido homofóbico, se produjo en torno a la revelación. Una famosa presentadora de noticias dio un paso al costado, supuestamente por la divulgación del video. El director de la Policía Nacional también cayó, después de resistir varias embestidas. En una escena fabricada y difundida por dos medios de comunicación, el político y su esposa “tomados de la mano” mostraron cara de víctimas. El sexo y el video encantaron, los medios informativos –aunque en (supuesta) crisis– prosperaron, y la cosa pública, cada vez más enredada, pasó a...