Las últimas semanas han sido como nunca intensas en debates sobre la calidad ambiental de Medellín, pero progresivamente hemos ido más allá: más personas e instituciones participando positivamente frente al tema. No a acciones radicales dirán algunos. Sin duda, pero decisiones prácticas y apropiadas por muchos. Frente a la gobernanza sobre la provisión de bienes públicos, creo más en la suma de acciones de todos y todos los días, como responsabilidad colectiva en acción, que en las grandes promesas estructurales. Nuestras tragedias ambientales son el mejor ejemplo; tenemos los mejores programas y las mejores leyes, ¡dicen los gobiernos!
Fórmulas inmediatas para mejorar el combustible; baja de las volquetas de más de 20 años del municipio; disposiciones...