Jesús muestra hoy de una manera única e impresionante todo su poder real y mesiánico de perdonar los pecados y de ofrecer el don de la salvación. Y con ese “hoy” expresa el sentido de su muerte para toda la humanidad; Él pasa de la muerte a su gloria, salvando a todos los pecadores, incluso al criminal que representa la escoria de la humanidad. Con razón decía San Ambrosio: “el Señor concede siempre más de lo que se le pide”.
Nadie debe dudar, a partir de este mensaje, qué tipo de Rey es Jesús. No hay equívoco posible: crucificado se le puede llamar Rey sin posibilidad de confundirlo con un rey de este mundo. La cruz es el momento de definir las cosas: los que mezclaban la realeza de Dios con la política, ante la cruz se dan cuenta de que Jesús...