Finalmente el Gobierno impuso su voluntad de vender en forma directa, que no subastar como lo ordena la Constitución y la ley, no solo su propiedad accionaria (57.61 %), sino que de paso se llevó y perjudicó a los otros accionistas: los minoritarios con un 20.36 %, los fondos de pensiones con un 8.89 % y a las Empresas Públicas de Medellín, a las que también le vendieron sin su consentimiento el 13.14 % de su participación en Isagén, el equivalente a 398.4MW y similar a la capacidad de El Quimbo, central cuya construcción tuvo un costo aproximado de $4 billones.
Y ese sería el costo de reposición del activo que tiene Epm en Isagén y que si le restamos los $0.59 billones que le correspondería del pasivo total, $4.47 billones, debería recibir $3.1...