Teresa de Jesús, patrimonio de la humanidad, nació hace quinientos años. Admirable representante de lo grande que es la pequeñez humana gracias a su relación de intimidad con “Su Majestad”.
De su relación de amor con Dios surge una relación tierna aun con los seres más despreciables o fastidiosos. “Tienen también estas almas un gran gozo interior cuando son perseguidas, con mucha más paz [...] y sin ninguna enemistad con los que les hacen mal o desean hacer; antes les cobran amor particular, de manera que si los ven en algún trabajo lo sienten tiernamente, y cualquiera tomarían por librarlos de él, y los encomiendan a Dios muy de gana, y holgarían perder las mercedes que les hace Su Majestad porque se las hiciese a ellos, porque no ofendiesen...