Así es como 25 indígenas aprenden español en la IU Digital de Antioquia
La institución tiene inscritos 1.400 estudiantes de etnias en diferentes programas, y está presente en 15 territorios indígenas a nivel nacional.
Deisy Carolina Tascón Martínez, Ana María Blanquicet Doria y Daniel Mauricio Gutiérrez Morales son tres de los 25 indígenas que aprenden el español como segunda lengua en la Institución Universitaria Digital de Antioquia. Ninguno creyó que podría, después de muchos esfuerzos y sacrificios, hablar tan fluido como quienes dominan el idioma. Actualmente, conviven en sociedad y esperan graduarse pronto para cumplir una de sus más anheladas metas.
Desde el resguardo indígena La Mirla, ubicado en el municipio de Támesis, llegó Deisy, una Embera Chamí que cursa el octavo semestre de Trabajo Social. Gracias a su origen y comunidad, sabe cuatro lenguas: Chamí, Katío, Eyábida y Dóbida; sin embargo, el español era el idioma faltante que quería tener dentro de su amplio vocabulario.
Al inicio, como muchas cosas en la vida, fue muy complejo. Perdía materias con frecuencia al no entender a sus profesores ni los temas de la carrera, razón que casi la lleva a desfallecer en el camino; no obstante, era más fuerte su propósito de continuar.
“Yo tenía un celularcito de cámara y recargaba $8.000 para conectarme a las clases. Lo que no sabía era que los datos se consumían tan rápido, entonces pensé que me estaban robando, y lo que me preocupaba era que ya no podía conectarme a los otros cursos. Bajaba al municipio a un café internet, pero no entendía nada, por lo que perdía las materias”, dijo.
Fue ahí cuando la IU Digital le suministró un computador. Desde él podía conectarse más fácil, aprender de a poco el español y, a la par, responder por los trabajos correspondientes a su carrera.
Entérese: Macnelly Torres vuelve a las canchas junto con 100 niños Embera
Ahora, después de mucho tiempo, paciencia y dedicación, Deisy habla y entiende muy bien el español. Trabaja en la Gerencia Étnica como traductora y auxiliar psicosocial, además, ya tiene dos hijos, a los que espera enseñarles el idioma que a ella le ha abierto tantas puertas.
Por su parte, Ana María Blanquicet, indígena Senú del resguardo Mamón en el departamento de Sucre, y Daniel Mauricio Gutiérrez, Emberá Chamí del resguardo Nuestra Señora de la Candelaria en Caldas, vienen en un proceso similar al de Tascón Martínez.
Ana María, quien también estudia Trabajo Social y está a sólo dos semestres de culminar su pregrado, es de Corozal, pero en Antioquia fue bien acogida.
“Yo llegué como indígena Senú al curso de español como segunda lengua. Al principio chocaba con el profesor, no lo voy a esconder (risas), porque sentí que el español era como una obligación. Ya con el tiempo profundicé y entendí que aprender el idioma era importante, porque, incluso, saberlo me permitió ahondar más en mi historia, así que empecé en el rol de investigadora acerca de mi territorio y mis costumbres”, manifestó.
Mientras tanto, Daniel, que está en séptimo semestre de Administración en Seguridad y Salud en el Trabajo, señaló que “hubo que hacer muchos sacrificios, pero que es un desafío constante. Esto fue toda una odisea, como lo planteó Homero en su libro, pero mientras exista compromiso y las ganas estén, es posible”.
El obrar de la IU Digital
En la formación de los estudiantes indígenas ha sido fundamental el apoyo por parte del personal docente. John David Sánchez es traductor de formación, y desde 2023 dicta el curso de español como segunda lengua.
“Este curso es un acierto de inclusión porque, sin duda, le permite a los estudiantes indígenas no solo tener la posibilidad de aprender el español, sino también de tomar parte en el proceso de formación académica y aplicar en esta todos sus conocimientos”.
Le puede interesar: Así fue el suicidio de los indígenas que habitaban Medellín, un 24 de agosto de hace 484 años
Como cabeza del proyecto está Jasson de la Rosa Isaza, rector de la Institución Universitaria Digital de Antioquia, la cual está presente en 15 territorios indígenas del país.
“Somos el complemento ideal del sistema de educación superior porque atendemos a estudiantes en condiciones y con necesidades diferentes, pero para entender esto tenemos que conocer el contexto y saber qué es lo que significa el territorio, qué es lo que vive nuestra gente allí. Uno de los propósitos por los cuales surgió la IU es la inclusión, ¿y eso qué implica? Hacer los ajustes razonables y necesarios para poderlos acompañar”.
La importancia radica, según de la Rosa Isaza, en acercar la educación a cada población, y que no sean la comunidades distantes las que, a veces, escasas de oportunidades, tenga que migrar de sus territorios esperando así sea una mínima posibilidad de formarse.
“¿Quién dijo que la educación superior en Colombia tiene que ser solamente para los citadinos, para la gente que está en las urbes? ¿Qué pasa con aquellos que levantan la mano y se presentan a las grandes instituciones? De unos 30.000 generalmente pasan 5.000, ¿y qué de los 25.000 restantes? Nosotros nacimos para eso, para incluir a los que, desde un principio, han estado excluidos.
De seguro, en algún momento, Deisy, Ana María, Daniel y los demás indígenas que aprenden el español como segunda lengua se pondrán en el papel de quien hoy les enseña. En sí, serán ejemplo para sus comunidades, donde muchos, aún en territorios lejanos, aguardan las buenas nuevas del conocimiento.