Antioquia

Tras 296 días del deslizamiento en Los Olivares, en Itagüí, la montaña sigue moviéndose

En mayo de 2025, fuertes lluvias causaron una emergencia que dejó un muerto y casi 40 viviendas afectadas. Según vecinos, el peligro sigue latente ante falta de acciones.

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hace 1 hora

Sentado en un sillón, al filo del barranco que tras 296 días sigue abierto, y mientras se toma un refresco, Carlos* va contando detalles de quienes vivían en la vereda Olivares, en la parte media-alta, antes de ese fatídico mes de mayo de 2025 en el que la tierra de la montaña se les vino encima, plegándose como si fuera un acordeón, como lo narraron los mismos vecinos.

“Acá había una tienda, la de doña Patri; acá había otra casa que también era la tienda del hermano de ‘Eliberto’. Allasito era la casa de don Luis; acá estaba la de don Memo, la de Toño, la de Emilio. Todas estas eran casas de la familia de don Abraham... Todos se fueron a pagar arriendo. Todo esto era una cuadra que seguía hasta la cuadra de El Botadero... Hoy todo esto está desocupado... o casi, porque todavía quedo yo”, relató.



En la noche del domingo 4 y la madrugada del lunes 5 de mayo de 2025, las intensas lluvias desatadas en el sur del Valle de Aburrá desencadenaron una grave emergencia en varias zonas de Itagüí, siendo Los Olivares una de las más afectadas. En cuestión de horas, el volumen de agua fue tan elevado en ese punto que el Sistema de Alerta Temprana del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (Siata) registró precipitaciones equivalentes a gran parte de lo esperado para todo el mes en el municipio.



La situación generó una avenida torrencial que dejó un muerto y un herido. Las autoridades indicaron que el hombre que perdió la vida en Los Olivares tenía alrededor de 38 años y fue arrastrado por la corriente mientras intentaba evacuar a su familia y ayudar a otros vecinos.

Además de esta pérdida, las fuertes lluvias provocaron numerosas afectaciones materiales en el sector. La fuerza del agua y el lodo inundaron calles, arrastraron vehículos y causaron graves daños en al menos 45 viviendas de esta humilde zona. En el lugar, un deslizamiento quedó como una herida abierta en la montaña.

Según los vecinos de uno de los epicentros de la emergencia, las cosas siguen tan graves como ese fin de semana. La ladera, convertida en una bomba de tiempo, no solo es visible desde gran parte del municipio, sino que continúa peligrosamente activa, como lo demuestra cada aguacero.


Vivir al lado del deslizamiento

Tras beber largos sorbos de su refresco, Carlos narró cómo ha sido vivir en el sector desde que la avalancha arrancó parte del barrio. Lo hace mientras recorre las estrechas callejuelas hasta terminar sobre la herida abierta de la montaña, donde la tierra aún se siente suelta y húmeda y por donde se mueve con gracia felina.



“Yo vivo en las casas desocupadas hasta que se terminan cayendo. Por ejemplo, en una de ellas vivía hasta que un día me fui para la tienda y, estando allá, esa casa se cayó. Dos minutos más y me quedo debajo de los escombros. Y lo mismo me pasó en esta otra: me fui a vender una chatarra y, estando en la calle, se vino encima y la gente creyó que yo había quedado enterrado. Y parecido me pasó en esta tercera. Me salí un momentico y se vino un muro justo donde yo estaba. Donde me coja, seguro me mata”, comentó, como si fuera un gato haciendo un recuento de las vidas que le quedan.



Reconoce que el riesgo es latente, sobre todo en las noches y en los días lluviosos. “Cuando llueve uno siente el agua pasando por debajo y a veces siente que medio se mueve algo. Es que por acá debe pasar una cañada y ella remoja la tierra. Cuando uno se para por acá siente la fuente de agua. No baja para La Loma ni para El Rosario, baja es por acá”, explicó.

"No se ha hecho nada"

De acuerdo con varios residentes, durante los casi nueve meses transcurridos tras la emergencia ha sido poco el apoyo institucional en la zona más afectada. Aseguran que muchas soluciones temporales han salido del bolsillo de los propios damnificados.

“A mí me tocó mover la tierra con mis propios recursos. Hace como un mes hubo otra reunión con la gente de la Alcaldía. Cuando me dieron la palabra, les dije que moví la tierra porque si no estaba en riesgo lo mío. Me dijeron que si me creía geólogo para andar moviendo tierras así como así. Y yo pues, geólogo no soy, pero tampoco "güevón" y no me iba a dejar tapar el negocio si de acá depende mi familia”, narró un vecino.



La discusión se centró en la gran cantidad de lodo que con cada aguacero cae sobre la vía principal, pintándola de naranja, y en la urgente necesidad de una cuneta o canalización. “Nadie del municipio viene a lavar eso y es a nosotros a los que nos toca. Por eso pedimos una cuneta. Dijeron que iban a mirar...”, agregó otro habitante.

La comunidad ha improvisado empalizadas para encauzar el agua que escurre de la montaña, pero es evidente que se requieren obras de mayor envergadura. Según los vecinos, hace días llegó un grupo de geólogos para evaluar posibles soluciones.



“Yo les dije que la idea era tirarla de un extremo al otro, para empatarla con la zanja que nosotros montamos, porque si no la calle se vuelve nada. Luego de mirar, salieron con que esa cuneta valía $200 millones. Yo les dije: ‘Denme $10 millones y yo me encargo de dejarla bien hecha’”, contó otro residente.

“Desde junio no ha pasado nada. Vienen, miran y ya. Si se hubieran puesto las pilas, le hubieran hecho un buen monitoreo o algún terraceo al morro, tal vez las casitas no se hubieran ido”, opinó otro vecino.

¿Qué dice la Alcaldía?

Este diario contactó a la Alcaldía de Itagüí para conocer su postura. Desde la administración informaron inicialmente que, tras algunas denuncias, no se han detectado nuevas ocupaciones en la zona afectada.

Sobre el deslizamiento y las razones por las cuales no se ha intervenido, explicaron que el movimiento de tierra sigue activo y que, debido a las recientes lluvias, el talud continúa cargándose de agua, por lo que la tierra se mantiene en movimiento.

“No se puede intervenir el talud porque se pondría en riesgo al personal. Se debe esperar a que el movimiento se detenga para proceder con maquinaria y personal”, indicaron.

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Finalmente, la Alcaldía señaló que el talud se mantiene bajo estricto monitoreo. En la zona afectada persiste la orden de evacuación y a los damnificados se les está brindando subsidio de arrendamiento.

Además, en la otra zona impactada por la emergencia de 2025 ya se ejecutaron las obras de mitigación correspondientes.