Antioquia

Paro minero cumple su novena jornada: marchas pacíficas de día; disturbios, quema de vehículos y ataque a ambulancias en la noche

Nuevamente las protestas se tornaron en desmanes en varios municipios de la subregión. Mesa minera se desliga de revoltosos.

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hace 4 horas

El Bajo Cauca antioqueño vivió una nueva jornada marcada por la tensión en medio del paro minero, que ya completa nueve días de manifestaciones continuas, acompañadas de noches de disturbios y desmanes que siguen dejando graves afectaciones en la región.

Durante el día de ayer, 24 de marzo, los mineros protagonizaron una marcha pacífica y una caravana por las principales calles de Caucasia. Según los organizadores, gran parte de la movilización transcurrió en calma y en un ambiente de respeto.

Sin embargo, con el paso de las horas, el panorama cambió drásticamente en varios municipios del Bajo Cauca. En El Bagre, la situación se tornó crítica, convirtiéndose en un verdadero epicentro de enfrentamientos, con calles cubiertas de piedras y escenas que evidenciaban una auténtica batalla campal.

Allí, un grupo de manifestantes volvió a quemar llantas sobre el puente La Libertad de esa localidad del Bajo Cauca e instaló obstáculos para frenar los vehículos. Posteriormente, y ante la llegada del escuadrón del UNDMO, se presentaron enfrentamientos dentro del municipio.

También llegaron reportes ciudadanos sobre disturbios en sectores como Campoalegre, Jardín y Chilona de Caucasia, donde se registraron alteraciones del orden público.

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A esto se sumó un hecho insólito registrado por medios regionales: una canoa balastrera fue arrastrada por la Troncal de Occidente, para usarla en un bloqueo a la altura del puente Carlos Lleras, lo que refleja el nivel de caos en las vías.

De hecho, Caucasia sigue siendo el epicentro de los hechos de violencia del paro.

Ayer, nuevamente, un tractocamión fue incendiado en pleno casco urbano, cerca del puente Carlos Lleras Restrepo, en la vía hacia Zaragoza. Además de la quema, al parecer el vehículo fue saqueado.

De hecho, el gremio transportador ATC denunció que ya son cinco los camiones incinerados en el Bajo Cauca en menos de 24 horas, por cuenta del paro.

“No más contra los camioneros, son familias, patrimonios que aún se pagan y deben, vidas destrozadas y nada de empatía para sus dueños y conductores. ¿Otro estallido social en 2026? y cada cuatro años un año maldito para los camioneros del país. Hasta cuándo la barbarie y la sevicia?”, se lamentó el presidente de ATC Anderson Quiceno.

Otro de los episodios más graves se habría registrado cuando una ambulancia que trasladaba a un paciente hacia la Clínica Pajonal fue atacada mientras transitaba por la Troncal de Occidente, en Caucasia.

Este hecho generó rechazo generalizado, al tratarse de una agresión directa contra la misión médica, cuya labor es vital en medio de la crisis.

Pronunciamiento de la Mesa Minera

Frente a estos hechos, la Mesa Minera del Bajo Cauca, Valdivia y Sur de Córdoba emitió varios comunicados rechazando de manera categórica los actos vandálicos.

En su comunicado #17, la Mesa reiteró que la marcha realizada en Caucasia fue pacífica y que los disturbios registrados en municipios como El Bagre son ajenos a su organización. Por ello, nuevamente hicieron un llamado a la calma, al respeto por la protesta pacífica y a evitar provocaciones que puedan escalar la violencia.

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Asimismo, solicitaron respeto hacia la fuerza pública y pidieron al Gobierno nacional atender la crisis. También rechazaron cualquier estigmatización hacia el gremio minero, insistiendo en que se trata de trabajadores que buscan condiciones dignas.

Posteriormente, en el comunicado #18, se refirieron al incidente con la ambulancia. La organización insistió en la necesidad de que los participantes de las manifestaciones respeten el corredor humanitario y la misión médica. Aunque indicaron que estaban verificando la información, advirtieron que, de confirmarse, rechazarían de manera contundente estos hechos.

La Mesa Minera sigue insistiendo en que los actos violentos no los representan y que contradicen el espíritu de una movilización que, aseguran, busca ser pacífica y constructiva.

Ante estos desmanes, la que queda en la mitad es la población civil, sufriendo los embates del paro minero. Por ello crece el llamado urgente al diálogo y a la intervención institucional para evitar que la situación siga escalando.