Modelo webcam se fotografió semidesnuda en una iglesia de Guarne: ¿podría enfrentar sanciones?
La creadora de contenido para adultos y cantante Aída Cortés publicó en sus redes imágenes posando en lencería frente al altar de la capilla Santa Ana, en Guarne, Antioquia. La Diócesis de Sonsón-Rionegro calificó el hecho de “profanación moral” y exigió disculpas públicas.
Aida Esther Cortés Lemos fue una de las creadoras de contenido para adultos mejor pagadas del país. Aunque en 2024 anunció su retiro de esta industria para enfocarse en su carrera como cantante, volvió a ser centro de polémica tras publicar en su cuenta de Instagram una serie de fotografías en las que posa en lencería frente al altar de la capilla Santa Ana, ubicada en el municipio de Guarne, en el Oriente antioqueño. Las imágenes fueron acompañadas por el mensaje: “Hija de Dios”.
Aunque al parecer eliminó la publicación de su Instagram, fue suficiente como para que las redes sociales viralizaran el material, generando una avalancha de comentarios divididos. Mientras algunos usuarios defendieron su derecho a expresarse libremente y argumentaron que las creencias espirituales de una persona son independientes de su profesión o forma de vestir, otros calificaron las fotografías de irrespetuosas e inapropiadas para un espacio religioso. “No es válido ni aplaudible estos actos”, “profanación pura”, “una hija de Dios no se desnuda en la iglesia”, “qué burla tan impresionante, hasta dónde llegan por los me gusta”, fueron algunos de los comentarios que circularon en redes.
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La Diócesis de Sonsón-Rionegro, jurisdicción eclesiástica a la que pertenece el templo de Guarne, emitió un comunicado oficial para fijar su postura. En el documento, la autoridad religiosa manifestó indignación y profundo dolor por la realización y difusión del material fotográfico, y calificó lo ocurrido de “profanación moral” del sentido religioso del espacio. La institución señaló que los templos católicos son espacios consagrados de manera exclusiva al culto divino y que el uso de la capilla para producir ese tipo de contenido vulnera su carácter sagrado y afecta la sensibilidad de sus feligreses.
La Diócesis formuló un llamado a las personas implicadas en la sesión de fotos para que reflexionen sobre sus acciones, reconozcan las afectaciones causadas y presenten disculpas públicas a los sectores afectados. “Las exhortamos [a las personas involucradas] a ofrecer disculpas públicas a la comunidad católica, especialmente a los fieles de la Parroquia Santa Ana de Guarne, cuya sensibilidad religiosa se ha visto profundamente afectada”, dice el comunicado.
Además, como medida de reparación espiritual, anunció el cierre temporal de la capilla Santa Ana durante todo este viernes 12 de junio y programó la realización de un acto de desagravio y jornadas de oración comunitaria el sábado 13 de junio a las 12 del mediodía.
¿Es esto un delito?
La pregunta que muchos se hacen tras el episodio es si Aida Cortés podría enfrentar consecuencias legales. EL COLOMBIANO consultó esto con Iván Durango, abogado penalista, quien fue claro al respecto: no es un delito.
”Lo que vemos aquí es una provocación calculada, enmarcada en una estrategia de marketing digital que explota el tabú religioso para generar interacción y polémica. Es comprensible la indignación de los feligreses que sienten vulnerados estos espacios sagrados. Sin lugar a dudas, es un acto reprochable desde la ética, desde la moral católica, desde las buenas costumbres. Sin embargo, estamos en un Estado Social de Derecho. El Código Penal no está diseñado para encarcelar a las personas por herir susceptibilidades religiosas”, explicó el jurista.
El abogado señaló que, aunque se podría intentar encuadrar la conducta en figuras como la violación a la libertad religiosa (artículo 201 del Código Penal) o el impedimento y perturbación de ceremonia religiosa (artículo 202), ninguna de esas normas aplica al caso. “Esta controversia pertenece única y exclusivamente al tribunal de la opinión pública y de la moral, pero está totalmente alejada del terreno de los estrados judiciales”, afirmó Durango.
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Donde sí podría haber consecuencias es en el ámbito administrativo. El abogado señaló que, si la iglesia presenta una queja formal, la conducta podría enmarcarse en el artículo 33 de la Ley 1801 de 2016, el Código Nacional de Seguridad y Convivencia, que sanciona comportamientos que afecten la tranquilidad y las relaciones respetuosas entre personas. En concreto, el literal b del numeral 2 de ese artículo prohíbe “realizar actos sexuales o de exhibicionismo que generen molestia a la comunidad” en espacios públicos o en lugares privados que trasciendan a lo público, conducta que acarrea una Multa General tipo 3, equivalente a una sanción económica 16 salarios mínimos diarios legales vigentes (SMDLV).
Durango también abrió otra posibilidad: la de una acción civil por parte de la parroquia. “Las iglesias, aunque son de acceso público, son bienes privados pertenecientes a la diócesis. Si Cortés ingresó engañando a los encargados o aprovechó un descuido para usar las instalaciones con fines comerciales, la parroquia podría tener herramientas civiles para restringir su entrada en el futuro”, explicó el jurista. “Pero insisto: esto no es algo de lo que deba encargarse la Fiscalía General de la Nación”.
¿Quién es Aída Cortés?
Aida Cortés comenzó a ganar popularidad en 2017 gracias a su actividad en redes sociales, combinando entretenimiento, música y modelaje. Con el tiempo construyó una amplia comunidad de seguidores en plataformas digitales y se convirtió en una de las creadoras de contenido para adultos más conocidas del país.
En 2024 anunció su retiro de OnlyFans para concentrarse en su carrera musical, un proyecto que, según ha expresado, siempre fue una de sus principales metas profesionales.
En los últimos años, numerosas artistas han recurrido a plataformas como OnlyFans para complementar sus ingresos en un contexto marcado por la inestabilidad laboral, la disminución de las ganancias por música en plataformas digitales y la creciente dificultad para sostener carreras artísticas tradicionales.
La cantante británica Kate Nash, por ejemplo, reveló en 2025 que abrió una cuenta en la plataforma para financiar sus giras, luego de enfrentar pérdidas económicas pese a contar con una trayectoria consolidada de dos décadas. Situaciones similares han sido relatadas por artistas latinoamericanas que han señalado que los ingresos provenientes de sus proyectos musicales ya no son suficientes para sostener su actividad profesional.
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Para investigadoras y organizaciones que estudian la economía digital, el auge de estas plataformas también plantea preguntas sobre las condiciones laborales de las mujeres en las industrias creativas, donde la exposición de la imagen personal termina convirtiéndose, en muchos casos, en una estrategia de supervivencia económica.
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