Antioquia

Así es la planta de EPM que cada día convierte 1.000 toneladas de escombros en materiales para obras

Cada día se generan entre 15.000 y 18.000 toneladas de residuos de construcción en el Valle de Aburrá. EPM proyecta aprovechar el 60% de estos escombros.

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26 de mayo de 2026

En Girardota —norte del Valle de Aburrá— está la planta de Reciclados Industriales de Colombia (RIC), firma que hace parte del Fondo Ventures de EPM.

Lo que se hace allí es transformar los residuos de construcción y demolición en materiales granulares para nuevos proyectos de infraestructura en el área metropolitana, tales como vías y parques, entre otros. Es decir: lo sobrante de una obra vuelve a incorporarse a otra y así sucesivamente, evitando que todo lo que muchos consideran “desperdicio” termine en rellenos sanitarios, quebradas, embalses y hasta en el mismo espacio público de la región.

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Este proyecto que adelanta EPM hace ya algunos años hace parte de su programa de economía circular, que busca el aprovechamiento de cada material y la reincorporación del mismo a un ciclo productivo que, en vez de caducar, se renueva con cada uno de estos procesos.

Paso a paso de la transformación

En Colombia, los residuos de construcción representan aproximadamente el 40% de los residuos sólidos y superan los 22 millones de toneladas al año, cifras que motivan aún más a diferentes entidades, entre ellas EPM, a hacer una mejor gestión del material sobrante de las obras ejecutadas.

En el caso del Valle de Aburrá, al día, se generan entre 15.000 y 18.000 toneladas de residuos de construcción, de las cuales, en la planta de Girardota se transforman y aprovechan unas 1.000 toneladas cada día.

Una vez llega todo el material a la planta ubicada en el norte metropolitano, primero se le hace una inspección para determinar qué tipo de material es y si cumple o no con los estándares que permitan su transformación.

Luego se hace una clasificación técnica en tres tipos de materias primas: concretos, composterías y asfaltos, con el fin de que no se mezcle uno con otro y se estropee todo el proceso de aprovechamiento.

Como tercer paso está la trituración y el procesamiento mecánico, que es lo que permite el cuarto proceso y quizá uno de los más importantes: la producción de los agregados reciclados como bases, subbases, fresado, triturados y arenas.

Una vez se obtiene este producto, debe pasar por un control de calidad donde se hace una verificación para saber si cumple o no con los estándares de ingeniería; si supera exitosamente todo el filtro, el material se puede reincorporar en obras de infraestructura.

“Para esta empresa, el activo principal es la naturaleza, ya no hablamos de la sostenibilidad sino que vemos la naturaleza como ese corazón que tenemos que cuidar, y desde la ingeniería le estamos apostando a ser amigables con el medio ambiente”, dijo Marco Urrego, líder de producción y calidad de la planta RIC.

EPM y la economía circular

De acuerdo con la entidad, los desafíos estructurales cada vez son mayores y los recursos naturales más escasos. Por ende, se requiere de una gestión integral de recursos para que de los residuos sólidos se pueda sacar el máximo partido posible.

En la actualidad, EPM tiene 24 proyectos de economía circular activos, con inversiones que alcanzan los $730.000 millones y con los que se pretende aprovechar el 33,4% de los residuos que a hoy se generan en Medellín.

“Para nosotros este es un hito muy importante. Aquí vamos generando todas estas oportunidades y condiciones para que Medellín no solo sea un ejemplo desde el punto de vista del reciclaje, sino que se convierta en un centro de la economía circular”, precisó John Maya Salazar, gerente general de EPM.

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Por su parte, Mauricio González, director corporativo del negocio de residuos sólidos de EPM, agregó: “Lo que queremos es incentivar a los públicos y a los privados para que en sus obras utilicen este material, que está muy alineado con la tendencia de economía circular y la construcción sostenible”.

Con el aprovechamiento de los residuos de construcción y demolición se reducen entre un 20% y un 60% las emisiones de CO2 respecto al uso de materiales vírgenes, también se evitan entre 10y 50kilos de CO2 por tonelada procesada, y además, se disminuye la presión sobre canteras a las que les queda una vida útil no muy prolongada.