Antioquia

¡Llegó el maná ribereño! Subienda tiene felices a los pescadores paisas

La temporada más esperada por las comunidades ribereñas comenzó con abundancia de peces de varias especies. Es un impulso para las economías locales que irá hasta el mes de marzo.

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Periodista. Cubro temas de medio ambiente.

hace 4 horas

El bocachico es astuto, como pregonó Gabriel Romero interpretando al maestro Senén Palacios. Todavía sigue encontrando el camino corriente arriba, dejando alegres a los pescadores en enero y, este año, seguramente con los bolsillos y las barrigas llenas hasta abril. Pero no solo el bocachico tiene felices a las comunidades ribereñas en Antioquia; en el Norte, en el Bajo Cauca y el Magdalena Medio andan por estos días de fiesta con la subienda que, según los pescadores, ha sido una de las mejores, al menos en los últimos 20 años.

La tradicional subienda que comienza cada enero, cuando decenas de especies de peces remontan la corriente apaciguada de ríos como el Cauca, el Magdalena y el Atrato para aparearse y poner sus huevos, tiene dichosos a los habitantes de los pueblos ribereños pues no solo los pescadores se han visto beneficiados sino que la subienda, como en los mejores tiempos, ha dinamizado una economía que involucra a comerciantes, a decenas de personas –la mayoría mujeres cabezas de hogar– que se encargan de arreglar el pescado en las calles y hasta al sector turístico que aprovecha para promocionar la experiencia de participar de las tradicionales faenas y degustar los ricos platos tradicionales que preparan con el maná ribereño: bocachicos, cachamas, doradas, picudas, bagres rayados, barbudos, nicuros, vizcaínos y blanquillos que se amontonan en las redes y hasta en las manos de los pescadores, pues cuando la subienda es buena los peces literalmente saltan a las manos de quienes aprovechan la temporada para vivir unos días más prósperos.

Danilo Palacios, veterano pescador de Puerto Berrío, cuenta que el río ha sido generoso este año particularmente en las especies más ricas y apetecidas como el bagre rayado, el más emblemático de los peces colombianos, que se encuentra ahora en peligro de extinción por lo que incluso las organizaciones pesqueras y la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca –AUNAP– tuvieron que acordar dos vedas anuales para intentar cuidar las poblaciones de este pez.Precisamente, Palacios dice que el respeto y compromiso de los pescadores en gran parte de la cuenca del Magdalena para comprender mejor los ciclos reproductivos y los riesgos ambientales de esta y otras especies ha permitido que las buenas faenas retornen.

Antioquia, de hecho, es epicentro de otro ambicioso plan de repoblamiento de una especie fundamental para las economías campesinas: el bocachico, fundamental para equilibrio ecológico de los ríos y para la seguridad alimentaria de las comunidades ribereñas que dependen de la pesca.

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El año pasado fueron liberados 820.000 alevinos en el corregimiento San Miguel, de Sonsón; en el Humedal La Aurora 2, en Estación Cocorná de Puerto Triunfo; en el Caño Puerto Rico, en Puerto Perales; en el río Santo Domingo, en San Francisco; y en el río Samaná Norte, en el corregimiento Puerto Garza, de San Carlos.Este año, todos los peces han movido la economía, desde el propio bocachico que puede encontrarse fresquito desde los $7.000 la libra, hasta los más caros como el blanquillo, cuya libra puede llegar a superar los $11.000 al ser apetecido por su carne tierna y por incluirse en preparaciones como el ceviche.

En medio de esta bonanza, que con buena fortuna irá hasta bien entrado marzo, también ha resaltado la buena salud del río Cauca en área de influencia de Hidroituango, un hecho relevante teniendo en cuenta las alertas que generó la entrada en operación de la central hidroeléctrica por posibles graves impactos a las economías locales de comunidades en Valdivia, Ituango, Toledo, Peque y Sabanalarga.Incluso en estos días el turismo comunitario se ha dinamizado ofreciendo planes que incluyen recorridos por el río Cauca de manera segura, pesca y camping.

La temporada no ha entregado solamente peces de manera generosa, sino también otras ricuras. En zonas ribereñas de Ituango, regada abundantemente, también se encuentran por estos días las piñuelas, el fruto de una especie de bromelia que se pela como un bananito y que se utiliza para preparar jugos y salsas deliciosos, y que incluso tiene facultades medicinales antiparasitarias.

Enero es el mes de mayor cosecha de este fruto arraigado a las culturas caribes y centroamericanas.De que la subienda se mantenga abundante en febrero y marzo dependerá, en buena medida, la economía de al menos 25 municipios en los que la pesca ocupa un renglón importante y tradicional para que llegue a mitad de año con menores afugias para sus habitantes. Mejor dicho, como reza la canción, que cuando pase la subienda, les quede plata pa´ tienda.