Esta sería la razón por la que Abelardo tiene ‘entre ceja y ceja’ al gobernador de Nariño
Luis Alfonso Escobar ha sido uno de los principales defensores de los procesos de paz en Nariño y su cercanía con el proyecto político de Gustavo Petro estaría ahora en el centro de la tensión con el Gobierno.
El presidente Abelardo de la Espriella no tuvo contemplaciones para señalar públicamente al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, en medio de unas declaraciones sobre los contactos de mandatarios regionales con grupos armados ilegales. La exposición directa del gobernador llamó la atención y, hasta ahora, nadie conoce de fondo qué hay detrás de la decisión del mandatario de ponerlo públicamente en la mira.
Sin embargo, todo apunta a que tendría que ver con el hecho de que Escobar fue uno de los mandatarios territoriales que más abiertamente defendió los procesos de diálogo con grupos armados y tuvo participación directa en algunas de esas gestiones.
Hasta antes de la llegada del Gobierno de De la Espriella, el gobernador de Nariño era uno de los más duros aliados del entonces presidente Gustavo Petro. De hecho, hoy por hoy, es uno de los dos gobernadores que tiene el país elegidos por el Pacto Histórico.
“Quiero ser especialmente claro con usted, señor gobernador de Nariño. Está advertido”, le dijo el presidente Abelardo al advertir que ningún alcalde o gobernador está autorizado para adelantar negociaciones, acuerdos o contactos clandestinos con estructuras armadas.
El mandatario nariñense tiene una larga trayectoria de acercamientos con estructuras armadas ilegales, siempre en el marco de las competencias y autorizaciones que tuvo durante los procesos de paz impulsados desde el Gobierno Nacional.
En junio de 2024, por ejemplo, hizo parte de la delegación oficial que participó en Caracas en la instalación de la mesa de conversaciones entre el Gobierno y la Segunda Marquetalia. En Nariño también acompañó los acercamientos con Comuneros del Sur y defendió la participación de las comunidades y las autoridades locales en la construcción de lo que entonces se denominaba paz territorial.
Escobar nunca ha ocultado esa posición. Por el contrario, después de la elección de Abelardo, salió a defender los resultados que, según él, habían dejado esos procesos en Nariño. El gobernador sostuvo que alrededor de 2.000 integrantes de grupos armados habían dejado de combatir y pidió al nuevo Gobierno revisar esos resultados antes de cerrar las mesas.
El problema es que Abelardo llegó a la Casa de Nariño con una posición completamente distinta. Una de sus primeras decisiones fue desmontar buena parte de la arquitectura de la Paz Total heredada de Petro y cerrar los espacios de negociación con estructuras que, desde su perspectiva, aprovecharon los diálogos para fortalecerse.
En contraste, el gobernador considera que los resultados obtenidos en Nariño justifican mantener o revisar los procesos antes de desecharlos, lo cual ya sucedió. La semana pasada, el mandatario ordenó cerrar las mesas de diálogo con el grupo criminal Comuneros del Sur, de los cuales Escobar fue impulsor. Además, ordenaron reactivar las órdenes de captura contra los miembros de esa organización ilegal.
Una ‘cara a cara’ que comenzó en campaña
La relación entre Abelardo y Escobar ya venía deteriorada desde antes de que el primero llegara a la Presidencia. Durante la campaña electoral, el entonces candidato presidencial acusó al gobernador de presionar a alcaldes y ciudadanos de Nariño para favorecer a Iván Cepeda.
“Gobernador, no sea bandido, no presione a la gente”, le dijo Abelardo durante un acto político en Buga.
Escobar respondió sin entrar en la misma confrontación. Después de las elecciones dijo que esperaba poder trabajar institucionalmente con el nuevo presidente. “Yo soy como Jesucristo: a mí me dan una cachetada, pongo la otra mejilla”, respondió el gobernador cuando le preguntaron por ese episodio.
Aquella relación que Escobar intentaba mantener en términos institucionales se ha ido complicando con las decisiones del nuevo Gobierno frente a la seguridad y, particularmente, frente a los procesos de paz que tuvieron a Nariño como uno de sus principales escenarios.
El mandatario territorial niega, por su parte, sostener negociaciones clandestinas. “El Gobierno de Nariño no ha adelantado negociaciones clandestinas, ni acuerdos por debajo de la mesa”, afirmó.
Su argumento era que los procesos que estaban bajo cuestionamiento no fueron iniciativas clandestinas de la Gobernación, sino actuaciones realizadas durante el gobierno Petro y dentro de una política nacional.
Sin embargo, las dudas sobre el foco que el Gobierno le puso al mandatario nariñense no dejan de crecer. Fuentes consultadas por EL COLOMBIANO reiteran que el único motivo de esa tensión no es otro más que el hecho de que Luis Alfonso Escobar es el único gobernador que queda del Pacto Histórico, una condición que genera desconfianza en un Gobierno que está en abierta oposición al proyecto político de esa colectividad.
“No he tenido interlocución directa con el presidente Abelardo de la Espriella”, dijo Escobar recientemente. Y agregó: “Seguramente yo soy el único gobernador del Pacto Histórico y mis convicciones ideológicas no las voy a cambiar”.
En realidad, Escobar no es el único del Pacto, pero sí el más visible. También está Óscar Enrique Sánchez, en Amazonas.
De ahí que, después de la advertencia de Abelardo, el expresidente Gustavo Petro saliera en defensa del mandatario territorial y planteara incluso la posibilidad de un paro cívico en Nariño para respaldar al gobernador y la política de paz.
“Propongo al pueblo de Nariño, en apoyo a su lucha por la Paz, que el gobernador debe ser respaldado a través de un paro cívico nariñense”, escribió Petro.
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Otros señalamientos contra Escobar
En medio de todo eso, también existe un antecedente que ha alimentado las preguntas sobre las relaciones del gobernador con estructuras armadas.
En abril pasado llegó a la Fiscalía una denuncia anónima que señalaba a Escobar por supuestos nexos con grupos ilegales y lo vinculaba con un supuesto plan para asesinar a Miguel Uribe Turbay. El documento mencionaba una presunta reunión en Manta, Ecuador.
Escobar negó las acusaciones y aseguró que nunca estuvo en ese lugar. También acudió ante la Fiscalía para entregar información y anunció acciones legales.
Sobre ese episodio, cabe precisar que se trata de un señalamiento que fue puesto en conocimiento de la Fiscalía y que el gobernador niega; no de un vínculo criminal probado judicialmente.
Por ahora, el escenario de exposición en el que quedó el gobernador lo ha llevado a optar por la mediación. Escobar ha advertido que acata las directrices del mandatario y ha dejado claro que la política de seguridad del departamento debe ajustarse a los lineamientos trazados por el Gobierno Nacional.
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Bloque de preguntas y respuestas:
- ¿Por qué Abelardo de la Espriella señaló públicamente al gobernador de Nariño?
- El presidente advirtió al gobernador Luis Alfonso Escobar que ningún mandatario regional está autorizado para adelantar contactos o acuerdos con grupos armados ilegales. La tensión surge en medio de las diferencias sobre los procesos de paz impulsados durante el gobierno de Gustavo Petro.
- ¿Quién es Luis Alfonso Escobar y por qué es importante en la polémica con Abelardo?
- Luis Alfonso Escobar es gobernador de Nariño y uno de los mandatarios regionales más identificados con el proyecto político del Pacto Histórico. Además, participó en iniciativas de diálogo con grupos armados durante la política de paz total.
- ¿Qué relación tuvo Luis Alfonso Escobar con los procesos de paz en Nariño?
- Escobar participó en espacios de diálogo promovidos por el Gobierno Nacional, acompañó acercamientos con Comuneros del Sur y defendió la continuidad de los procesos de negociación como una estrategia para reducir la violencia en el departamento.