Colombia

Entre albergues y carpas en las calles: así se refugian en Pereira los que perdieron sus casas

Aunque más de 1.000 personas permanecen alojadas en los albergues, varias familias optaron por instalar carpas.

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Comunicador social de la Universidad Católica Luis Amigó. Trabajé como periodista en Qhubo y El Mundo. Apasionado por los deportes, las estadísticas, los temas judiciales y de movilidad. Un curioso por buscar los detalles de la noticia.

hace 1 hora

Angélica Gómez y su familia, luego de ver cómo el edificio donde vivía se cayó a pedazos en el barrio Primero de Febrero, de Pereira, les tocó buscar morada en el Coliseo Mayor, justo al frente de donde residía.

Mariaoxi Rodríguez vivía en un inquilinato en el Parque La Libertad, pero ella, en vez de irse para un albergue, montó una carpa en este mismo lugar y allí pasa los días y las noches en compañía de sus tres hijos.

Esta es la realidad de los damnificados del terremoto del pasado lunes, que tuvo como epicentro a San José del Palmar, en Chocó, pero que tuvo a la capital de Risaralda como una de las ciudades más afectadas por este movimiento de 7,4 grados en la escala de Richter.

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Angélica y sus dos hijos, de 8 y 18 años, tuvieron que trasladarse a un albergue tras escapar del conjunto residencial 1 de Febrero, severamente golpeado por el terremoto. Allí, dos torres cayeron por completo; las demás quedaron al borde del desplome y una de ellas perdió su primer piso, dejando los cinco niveles restantes suspendidos sobre las ruinas.

“Acá nos han brindado toda clase de ayudas. Apenas llegamos, nos dieron alimento y todo lo que necesitamos. No sabemos hasta cuándo nos vamos a quedar acá, pero por ahora nos han atendido muy bien. Me dieron un almuerzo rico después de estos días de angustia”, relató Angélica, quien se mostraba tranquila, pese a haberlo perdido todo en el sismo.

La Alcaldía de Pereira dispuso cuatro grandes albergues para que los damnificados puedan pasar sus días mientras se encuentra una solución a la crisis por las viviendas perdidas en la tragedia. Estos puntos están distribuidos en el Parque El Oso, el Parque Olaya, el estadio Mora Mora y el Coliseo Mayor, escenarios que se fueron llenando paulatinamente.

En este último, cada integrante de las familias damnificadas recibió un colchón y una ración de arroz con jugo de curuba en leche, alimento que todos aceptaron sin quejas y que muchos agradecieron como el primero tras los estragos del sismo.

Este albergue está a cargo de la Secretaría de Cultura de Pereira. Funcionarios de esta dependencia, de la mano de una fundación, se encargaron no solo de darles alimento, sino también de ponerles profesionales en psicología, en pediatría y en medicina, para atender a aquellos que pudieron sufrir lesiones cuando intentaron salir de sus viviendas, mientras estas se desmoronaban con el sismo.

“Acá me dieron un colchón para mi hijo y para mí, estamos pendientes de que le llegue el otro colchón a mi hijo, que lo tuvieron que hospitalizar porque un perro le mordió la cara mientras intentaba salir de la casa”, relató esta madre de familia.

Armó cambuche en la calle

Pero mientras miles de familias aceptaron el apoyo de la Alcaldía de Pereira para pasar los días después de la tragedia, algunos buscaron cobijas, telas y lo que tuvieran a la mano para armar cambuches al lado de sus casas o en los parques vecinos.

Una de las personas que optó por montar su albergue en la calle fue Marioxis Rodríguez, una venezolana que llegó hace ocho meses a Pereira y estaba administrando la residencia La Libertad, uno de los hospedajes temporales que había en esta zona central. La estructura quedó desplomada por completo.

“Con las poquitas cosas que logramos sacar de la pensión, que fue ropa y cobijas, montamos albergue acá en el parque todos los de la pensión, porque nos quedamos sin nada”, relató esta mujer, quien se ubicó en una de las zonas verdes del Parque La Libertad en compañía de sus cinco hijos.

Junto con ella había una mujer, adulta mayor, en compañía de su hija con discapacidad y decenas de niños recorriendo este parque, rodeado por decenas de edificaciones colapsadas o seriamente agrietadas por el sismo. Esta mujer indicó que, por estar en un albergue informal, la comida no les ha faltado.

“Acá nos han dado comida y no hemos pasado necesidad, más allá de tenernos que quedar en la calle”, aseguró.

Pero quienes se fueron para los albergues oficiales y quienes montaron sus cambuches para tener un hogar, coinciden en que no saben cuántos días se pueden demorar para volver a tener un techo, el cual perdieron por cuenta de este sismo.

“No sabemos hasta cuándo nos vamos a quedar acá, porque no tenemos a nadie más que a nosotros. Igual nos hemos sentido acompañados y apoyados en medio de esta situación tan difícil en la que quedamos”, concluyó Gómez sobre sus expectativas tras esta tragedia.

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