¡Pilas, universitarios! Hay alerta por reclutamiento ilegal de jóvenes en Bogotá con el inicio de clases
Las autoridades encendieron las alarmas ante el riesgo de que organizaciones ilegales intenten captar estudiantes aprovechando el inicio del semestre académico.
Comunicadora social y periodista de la Universidad del Quindío, con más de 13 años de experiencia en cubrimientos judiciales y de orden público. Trabajó en Colmundo Radio, Colprensa y Caracol Radio Bogotá, cubriendo la Procuraduría, Altas Cortes, juzgados y la Defensoría, entre otros temas. También trabajó en Caracol Radio Medellín y como coordinadora de comunicaciones en la Alcaldía de Medellín (2021-2023). Actualmente hace parte del equipo de periodistas en la sección de actualidad de El Colombiano.
Con el arranque del primer semestre académico a la vuelta de la esquina, las autoridades de Bogotá encendieron las alarmas por el riesgo de reclutamiento de jóvenes dentro de las universidades, un fenómeno que, según advierten, no se limita a campus públicos ni a expresiones aisladas, sino que responde a estrategias organizadas que buscan captar estudiantes en momentos de alta vulnerabilidad.
El secretario de Seguridad de Bogotá, César Restrepo, alertó que al inicio de los periodos académicos se ha detectado la presencia de grupos que se infiltran en los entornos universitarios para promover actividades que van más allá de la protesta o el debate político.
De acuerdo con el funcionario, estas organizaciones utilizan símbolos y discursos asociados a estructuras ilegales y, bajo esa fachada, intentan atraer a jóvenes que aún no cuentan con suficientes herramientas para identificar los riesgos. “El tema del reclutamiento es real y no podemos guardar silencio frente a algo que está a la vista”, advirtió.
Restrepo fue enfático en que el riesgo no distingue entre universidades públicas o privadas. A su juicio, con el ingreso masivo de nuevos estudiantes aparecen actores que buscan vincularlos a organizaciones ilegales o a dinámicas contrarias a la ley, aprovechando su desconocimiento o fragilidad económica. Por eso, pidió a las directivas universitarias y a la comunidad académica mantenerse alerta y reportar cualquier señal de estas prácticas a la Fiscalía o a la Policía Metropolitana, con el fin de judicializar a los responsables.
“Lo que están buscando es reclutar personas que no tienen el conocimiento o la solidez para diferenciar”, sostuvo.
La advertencia fue respaldada por el alcalde Carlos Fernando Galán, quien subrayó que los campus no pueden convertirse en escenarios de instrumentalización de los jóvenes. “El entorno universitario debe ser un espacio de libertad y aprendizaje, no un terreno de caza para quienes buscan manipular a nuestros estudiantes”, señaló el mandatario, al insistir en la corresponsabilidad entre autoridades, universidades y familias.
Según la información conocida por la administración distrital, los grupos que estarían detrás de estas prácticas utilizan distintas estrategias de captación. Entre ellas, la promesa de ingresos rápidos, el ofrecimiento de ayudas económicas para el pago de matrículas o apoyos para la manutención, incentivos que resultan especialmente atractivos para estudiantes que enfrentan dificultades financieras.
Las alertas oficiales se suman a cifras que ya habían encendido las luces rojas en la ciudad. El año pasado, el concejal Julián Sastoque denunció que 177 menores de edad fueron víctimas de reclutamiento en Bogotá, lo que representó un aumento del 43 % frente al año anterior. De acuerdo con ese reporte, los casos se concentraron principalmente en localidades como Bosa, San Cristóbal, Kennedy, Usme y Ciudad Bolívar.
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Aunque las cifras corresponden a menores de edad, las autoridades advierten que el salto hacia el entorno universitario no es casual. El inicio de clases, la llegada de estudiantes nuevos y la intensa actividad política y social en los campus crean un escenario propicio para que estas redes intenten ampliar su radio de acción.
Ante este panorama, el Distrito anunció que reforzará el trabajo preventivo y de articulación con las universidades, mientras insiste en que la información y la denuncia oportuna serán claves para frenar un fenómeno que, según las autoridades, no es hipotético ni marginal, sino una amenaza concreta para la seguridad y el futuro de los jóvenes en la capital.