Colombia se volvió un país de “treintones”: los riesgos que implican este fenómeno
La edad mediana en Colombia saltó de 15 a 33 años entre 1965 y 2026, acelerando un envejecimiento poblacional que hoy desafía la educación y el sistema pensional.
Editor de Economía. Ha trabajado en El Tiempo y Portafolio y cubierto temas macroeconómicos, empresariales y reformas. Premio Analdex 2020. Comunicador Social - Periodista de la Universidad Los Libertadores.
Colombia está pasando a la historia como el país que se reconoció por su juventud y familias numerosas, para dar paso a una nación de “treintones”.
Hoy, la edad mediana escaló a los 33 años, una cifra que contrasta drásticamente con los 15,2 años que el país registraba hacia 1965 o los 23,2 del año 2000, de acuerdo con cifras analizadas por Worldometer. El cambio tendrá efectos en educación y pensiones, por ejemplo.
Los datos más recientes del Dane confirman que la natalidad en Colombia está en caída libre.
En 2025 se registraron 433.678 nacimientos, el nivel más bajo en una década y un 4,5% menos que el 2024. Si se mira el retroceso histórico, el impacto es mayor: en 2008 nacían más de 715.000 niños al año.
Esta “picada” demográfica sitúa la tasa de fecundidad en apenas 1,0 hijos por mujer, muy por debajo del nivel de reemplazo poblacional de 2,1 necesario para mantener estable el número de habitantes a largo plazo.
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¿Una decisión irreversible?
Este fenómeno tiene rostro propio en personas como Lorena Rincón e Ignacio Franco. Lorena, de 36 años, decidió “cerrar la fábrica” a los 30, sin siquiera haber tenido un hijo –como en varias ocasiones le dijeron médicos y psicólogos–.
Para ella, su proyecto de vida está centrado en sus gatos y en viajar, sin espacio para la maternidad. Ignacio, de 38 años, se practicó la vasectomía a los 34; simplemente no desea tener hijos y proyecta su futuro fuera del país.
Ambos representan a una generación que ha cambiado sus prioridades. Como señala el investigador económico Luis Fernando Ramírez, para la mujer colombiana el desarrollo personal, la educación de alto nivel y la estabilidad laboral son prioridades que han hecho pasar la maternidad a un segundo plano.
El fin del “bono demográfico”
Piedad Urdinola, directora del Dane, ha advertido que, aunque Colombia aún disfruta del “bono demográfico” —ese periodo donde hay más personas en edad de trabajar que dependientes—, este ciclo está cerca de agotarse.
Actualmente, solo el 10% de la población supera los 65 años, pero para 2050 esa proporción será de uno de cada cinco colombianos, y para 2070, uno de cada tres.
Este envejecimiento acelerado pone en jaque al sistema de seguridad social. Según Luis Fernando Ramírez, el sistema público de Colpensiones es el más vulnerable.
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Al funcionar como una pirámide donde los trabajadores activos financian a los jubilados, la reducción de la base joven desfinancia el modelo.
“Menos trabajadores activos significan menos aportes para pagarle a un jubilado”, advierte el experto, señalando que este desbalance fiscal obligará a replantear la edad de jubilación o el esquema de ahorro.
Pupitres vacíos: impacto en la educación
La caída de la natalidad ya se siente en las aulas. Según cifras del Dane, las matrículas escolares bajaron a un ritmo de 182.000 alumnos por año, con corte a 2023. Antes de la pandemia, la ocupación de los colegios rondaba el 90% o 95%, mientras que hoy esa cifra se ubica alrededor del 60%.
Esto generará un efecto dominó: en el corto plazo empezarán a sobrar escuelas y maestros de educación primaria. Sin embargo, en la educación superior el panorama es distinto.
Con menos bachilleres compitiendo por cupos, la tasa de cobertura —que hoy ronda el 50%— podría saltar al 60% o 70%, acercando a Colombia a estándares de países desarrollados, pero con el desafío de una mano de obra joven cada vez más escasa.
De las cunas a las mascotas
Mientras las cunas se vacían, los hogares se llenan de “hijos de cuatro patas”. El Dane reporta que el 67% de las familias colombianas tiene al menos una mascota, un salto enorme frente al 48% registrado en 2020. Esta transformación cultural refleja el cambio de prioridades de los “treintones” actuales.
A la par, el mercado laboral del futuro se perfila hacia la “economía del cuidado”. Ramírez proyecta que, ante la escasez de jóvenes, sectores como la salud y el cuidado de adultos mayores serán los grandes empleadores.
“Japón ya es el espejo de esta realidad: allá se venden más pañales para adultos que para niños y las personas de más de 65 años son reenganchadas en el mercado laboral porque no hay quién las reemplace”, dice el experto.
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Vejez antes de lo previsto
Hoy, la esperanza de vida en Colombia sigue creciendo y se sitúa en los 78,3 años (80,9 para mujeres y 75,6 para hombres).
Sin embargo, el envejecimiento es desigual. Mientras en zonas urbanas como Bogotá y el Eje Cafetero la población mayor crece rápido, en regiones como la Amazonía o La Guajira el índice de adultos mayores es de apenas el 6%.
Para el año 2036, el Dane proyecta que habrá más adultos mayores de 60 años que menores de 15. Este cambio demográfico es, según Piedad Urdinola, “el premio a las inversiones en salud y educación”, pero también una carga fiscal inmensa.
La transición es irreversible. El país de familias grandes se convirtió en una nación urbana (80,5% de la población) que prefiere viajar, estudiar y convivir con mascotas antes que procrear.
“Lo que proyectábamos sobre envejecimiento de la población en Colombia, se nos adelantó diez años. Ese va a ser el gran reto”, concluye el analista Ramírez.