Colombia

Así ocurrió la desaparición de Yulitza Tolosa tras cirugía estética en Bogotá

¿Dónde está Yulitza? La pregunta rodea la desaparición de una mujer de 52 años tras someterse a una cirugía estética en Venecia, al sur de Bogotá. Esta es la reconstrucción de los hechos narrados por la amiga que la acompañó.

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Comunicadora social de la Universidad Católica Luis Amigó, con experiencia en la Gobernación de Antioquia (Casa Antioquia, Bogotá) y en Alianza Team. Actualmente vinculada a El Colombiano. Apasionada por la comunicación digital y las narrativas con impacto social.

hace 3 horas

La desaparición de Yulitza Consuelo Tolosa, de 52 años, tras someterse a una lipólisis láser en el sur de Bogotá, abrió una investigación que ya involucra a la Policía, la Secretaría de Salud y la Personería. Su caso, está rodeado de versiones cruzadas, fallas en la atención y denuncias de presunto abandono en un centro estético del barrio Venecia, en Tunjuelito.

La mañana del pasado miércoles 13 de mayo, Yulitza ingresó a un establecimiento ubicado sobre la Autopista Sur para realizarse un procedimiento estético. Según el relato entregado por su amiga Amalia Pardo a Blu Radio, todo comenzó alrededor de las 8:10 de la mañana, cuando fue ingresada, tras haber firmado los documentos requeridos.

El procedimiento, una lipólisis con láser, debía ser ambulatorio y durar cerca de dos horas. Sin embargo, hacia la una de la tarde la situación ya había cambiado. “Me dijeron que ya había salido el procedimiento”, recordó Amalia, quien al ingresar la encontró en un estado crítico: “Ella estaba muy mal, ella hablaba cosas sin sentido, no podía casi hablar”.

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De acuerdo con su testimonio, la mujer no mostraba signos de mejoría con el paso de los minutos. “Ella se desgonzaba, se desgonzaba (...) ellos (los “médicos”) me insistían mucho que pidiera un carro y me la llevara, yo les dije: ‘yo no me la puedo llevar a la casa así, ¿cómo me la voy a llevar así si yo no sé nada de esto, no sé cómo cuidarla, no sé qué hacer si a ella le pasa algo'”, dijo al describir cómo su amiga apenas podía mantenerse en pie pese a los intentos por hidratarla y alimentarla dentro del lugar.

Amalia aseguró que en ese momento comenzó a desconfiar de lo que ocurría dentro del establecimiento. “Yo veía que este tipo le metía muchos medicamentos al suero que ella tenía”, afirmó, al señalar que la paciente estaba canalizada y sedada. También cuestionó la falta de claridad sobre el personal que realizaba el procedimiento.

“Eran venezolanos”, dijo sobre quienes habrían intervenido a Yulitza, aunque aclaró que no tiene certeza sobre su formación médica. “Hablan cosas muy técnicas, pero pues usted sabe que a veces uno puede ser empírico”, añadió en diálogo con el medio nacional.

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La situación se agravó cuando, según su relato, el personal insistía en que la paciente debía descansar y que su estado era consecuencia de la sedación. “Decían que lo de ella era sueño, que porque estaba sedada”, afirmó Amalia, quien aseguró haber advertido que su condición no era normal.

“Yo le dije: ‘no es normal que ella esté así. Yo no soy médico, pero es raro ver a una persona de esta forma’”, según su versión, uno de los asistentes respondió que todo era “normal también por la edad”, una explicación que, asegura, le generó aún más preocupación.

Pese a su insistencia, Amalia afirma que no le permitieron trasladar a Yulitza a un centro asistencial de urgencias en ese momento. “Ellos no me la dejaron sacar”, dijo. Incluso relata que la levantaron y la acostaron nuevamente en una camilla. “Ella me dijo: ‘Amiga, yo voy a dormir un poquito’”, contó.

La versión sobre lo ocurrido en la tarde se vuelve aún más confusa. Hacia las 6:00 p. m., los allegados comenzaron a recibir mensajes contradictorios desde el establecimiento. “Ella está bien, estamos viendo por cámara”, les habrían dicho inicialmente.

Sin embargo, hacia la noche la versión cambió. “Nos dijeron que a las 7 y media se había despertado alterada y que se había querido ir”. Luego, según el mismo testimonio, afirmaron que los “médicos” la habían sacado en un vehículo porque ella misma habría solicitado salir.

Para la familia y las amigas, esa explicación no es creíble. “Eso es falso”, afirmó Amalia de forma contundente cuando le preguntaron por la versión de que Yulitza habría salido caminando del lugar.

La preocupación aumentó cuando dejaron de responder mensajes y llamadas. “Nos bloquearon de los números, no volvieron a contestar”, aseguró la amiga, quien también afirmó que las redes sociales del establecimiento fueron eliminadas tras el incidente.

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Las autoridades presentes en la zona ingresaron al inmueble. Bomberos, Policía y Secretaría de Salud encontraron a otra mujer, de 34 años, que también había sido sometida a un procedimiento y permanecía en el segundo piso en condiciones de abandono. El operativo confirmó que el lugar no contaba con condiciones adecuadas para la atención médica.

Amalia, quien volvió a ingresar al lugar durante la inspección, describió lo que encontró: “Ya habían limpiado todo, los rastros de sangre que había en la habitación donde yo la dejé ya no estaban (...) se nota que trataron de limpiar lo más que pudieron pero se fueron de afán porque dejaron la historia clínica de ella sobre el escritorio”. También señaló que desaparecieron pertenencias de su amiga.

Uno de los puntos que más inquieta a los investigadores es la presunta manipulación de evidencias. Según el testimonio de Amelia, incluso el sistema de cámaras habría sido intervenido. “Sellaron el DVR, entonces no van a poder ver nada de lo que pasaba allá”.

Las autoridades confirmaron que el caso ya está en manos de la Policía Judicial y la Sijín, mientras se revisan cámaras externas del sector y testimonios de vecinos. La Policía Metropolitana de Bogotá indicó que se activó el mecanismo de búsqueda de la ciudadana en hospitales y centros asistenciales.

En paralelo, el comandante de la Policía de Tunjuelito señaló que el establecimiento llevaba aproximadamente ocho meses funcionando en el sector y que la información sobre los supuestos médicos extranjeros aún está en verificación.

Según el relato de Amalia Pardo a Blu Radio, uno de los puntos que más genera dudas en el caso es la serie de mensajes que habrían sido enviados desde el celular de Yulitza tras el procedimiento, los cuales, asegura, no eran coherentes con su estado de salud. “Voy a casa, tengo sueño”, habría sido uno de los textos, seguido por otros en los que se mencionaba que sería trasladada a un hospital e incluso a otro centro médico, versiones que cambiaban en cuestión de minutos mientras el WhatsApp de su teléfono aparecía en línea, pero sin respuestas a llamadas o mensajes.

Amalia también contó que el procedimiento habría tenido un costo cercano a los tres millones de pesos, dinero que, según su versión, se pagaba en el lugar y estaría destinado al supuesto equipo que realizaba la intervención, conformado por un “médico”, un anestesiólogo y un asistente. La amiga de la víctima agregó que Yulitza decidió someterse a la lipólisis porque varias conocidas ya se habían realizado el mismo procedimiento en ese centro y, según le contaron, “todo había salido bien”, lo que la llevó a confiar en el lugar pese a las dudas iniciales.

Mientras tanto, el paradero de Yulitza Consuelo Tolosa sigue siendo desconocido. Sus allegados insisten en que no salió del lugar en las condiciones descritas inicialmente. “Uno espera lo peor... es como si la hubiesen desaparecido”, concluyó Amelia.

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