Cepeda lidera con dos lecturas distintas; Abelardo y Paloma aprietan la pelea en encuestas con resultados dispares
El panorama sigue siendo debatible. Cepeda lidera y crece, pero no tiene asegurado el escenario de primera vuelta en todas las mediciones.
En la foto de las elecciones hoy, Iván Cepeda sería el próximo presidente de Colombia. Sin embargo, aún queda un mes para que las fichas se muevan y esa imagen pueda cambiar. Es decir, no todo está dicho y menos en esta contienda electoral tan estigmatizada y marcada por los polos opuestos, con un centro cada vez más desdibujado, casi sin espacio real de competencia frente a unas orillas consolidadas con fuerza.
En ese contexto, los tres candidatos que puntean y entre los que saldría el reemplazo de Gustavo Petro se ubican en los extremos, derecha e izquierda, sin medias tintas. Esa configuración muestra una disputa en torno a figuras con electorados más definidos. Así, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella empiezan a tomar distancia y a perfilarse como los protagonistas más probables de una segunda vuelta, mientras Paloma Valencia se mueve en ese mismo bloque, intentando recortar terreno y consolidarse como una alternativa dentro de ese segmento.
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Aunque las recientes encuestas, Invamer y GAD3, ubican a Iván Cepeda con la mayor intención de voto sobre Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, ambas muestran diferencias marcadas que no pasan desapercibidas. Ambas, con lecturas distintas, evidencian lo dinámico del escenario previo a las elecciones.
En la de Invamer, Cepeda queda a apenas seis puntos de ganar en primera vuelta, lo que no es menor si se tiene en cuenta el umbral requerido. Mientras que en la de GAD3 se aleja de ese escenario, teniendo el 36% de la intención de voto, lo que vuelve a abrir la posibilidad de una segunda vuelta menos definida.
Esa variación en los resultados de las encuestas deja claro que no todo está definido y que la “foto” depende en gran medida de cómo se tome. Mientras en la de Invamer Paloma Valencia aparece con un crecimiento fuerte que la ubica cerca del 20%, en la de GAD3 el comportamiento es distinto, pasó del 4% al 16% entre febrero y marzo, pero ahora bajó al 13%.
De cierta forma perdió el impulso, de acuerdo con esa medición, con el que había salido de la encuesta del 8 de marzo, lo que muestra que su crecimiento, aunque acelerado, no necesariamente es lineal ni completamente consolidado.
En contraste, Cepeda mantiene una tendencia al alza en ambas mediciones, lo que refuerza su posición como puntero, aunque con diferencias en la magnitud de esa ventaja. Abelardo de la Espriella, por su parte, se mantiene en un rango más estable, alrededor del 20%, lo que sugiere un respaldo más fijo, pero también menos dinámico frente a los movimientos de sus competidores.
Esa diferencia, según explica el politólogo Juan Felipe Suescún, puede estar en la forma en que se mide a los indecisos. “Invamer no considera a los indecisos en su análisis, mientras que GAD3 sí lo hace y los ubica en un 11%. Cuando se saca a los indecisos, se tiende a favorecer al que va punteando”, señala. Es decir, el porcentaje más alto de Cepeda en Invamer se explica, en parte, porque la muestra se calcula sin ese grupo que aún no define su voto, lo que eleva automáticamente las cifras de quienes ya tienen una intención marcada.
Bajo esa lógica, también se puede entender la diferencia en el caso de Paloma Valencia. Parte de ese electorado indeciso podría terminar inclinándose por ella, lo que explicaría por qué en Invamer aparece más cerca del 20%, mientras que en GAD3, donde ese grupo sí está incluido, baja al 13%. Es decir, hay un margen de crecimiento posible, pero todavía en disputa.
A esto se suma otro elemento que también incide en la lectura de los resultados, como lo es el tiempo en el que se levantó cada encuesta. La de Invamer se realizó durante nueve días, mientras que la de GAD3 se hizo en un periodo más corto. Esa diferencia influye en los resultados, especialmente en un momento en el que la campaña se está moviendo con rapidez y cualquier hecho puede impactar la intención de voto en cuestión de días.
El panorama, por tanto, sigue siendo debatible. Cepeda lidera y crece, pero no tiene asegurado el escenario de primera vuelta en todas las mediciones. De la Espriella se mantiene, pero sin mostrar un salto que lo acerque al primer lugar. Y Paloma Valencia, aunque con altibajos según la encuesta, es quizá la que más se ha movido en los últimos meses, con un crecimiento que la pone en el radar de la competencia real.
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En paralelo, las campañas se están moviendo con fuerza. En la de Iván Cepeda ya estarían considerando arrancar su participación en debates, en un momento en el que su ventaja debe empezar a defenderse más allá de las encuestas. La senadora, según la tendencia, podría acercársele si este no reajusta su estrategia de hablar solo a un público específico, cada vez más cerrado, en un escenario donde ampliar la base puede ser determinante.
Paloma, en cambio, ha seducido a otros votantes y ha mostrado una capacidad de expansión que se refleja en su crecimiento. Y aunque en la encuesta de GAD3 la popularidad de las fórmulas vicepresidenciales no marca una diferencia tan amplia, como sí ocurre con Aída Quilcué en la fórmula de Iván Cepeda o José Manuel Restrepo en la de Abelardo, lo cierto es que esas duplas empiezan a jugar un papel en la suma de apoyos y en la llegada a públicos distintos.
A un mes de las elecciones, la contienda sigue abierta y en movimiento. La ventaja de Cepeda es clara en la foto de hoy, pero no definitiva. La diferencia entre encuestas, el peso de los indecisos, el ritmo de las campañas y los ajustes estratégicos serán determinantes.
EL COLOMBIANO también consultó a Ricardo Ruiz, politólogo y analista de datos. Explicó que las diferencias entre las encuestas se deben a la metodología.
“La metodología en buena parte da cuenta de eso. La encuesta de Invamer es presencial y requiere un muestreo muchísimo más grande, y cuando se sobrerrepresentan estratos pequeños o áreas rurales, esos perfiles tienen actualmente cercanía con candidaturas como las de Cepeda y, en menor medida, Abelardo”, dijo.
La diferencia entre las encuestas no solo se explica por los números, sino por cómo se está leyendo el comportamiento del electorado en este punto de la campaña. En particular, el caso de Paloma Valencia muestra matices que ayudan a entender por qué su intención de voto cambia entre una medición y otra.
Sobre esto, se advierte que su crecimiento no es lineal en todo el país. “Con Paloma suceden dos elementos: concentra su votación en centros urbanos como Medellín y Arauca y Bogotá, precisamente en donde hay mayor indecisión y el votante se define tardíamente. También, GAD3 es más cauto en los resultados, deja un ancho de incertidumbre mucho más alto”, agregó el experto.
Es decir, parte de su variación puede estar ligada a que su fortaleza está en segmentos donde el voto aún no está completamente decidido, lo que introduce mayor volatilidad en las cifras.
“La encuesta de GAD3 amplía el universo de análisis. Tiene en cuenta a los indecisos, lo que da porcentajes ligeramente distintos. De todos modos, hay que recordar que las encuestas son fotografía de un momento, lo importante es mirar las tendencias que pueden existir de una encuesta a la otra. Cada encuesta tiene su metodología; es normal que muestren algunas diferencias. Una grande es que Invamer está basando sus estimaciones de intención de voto sobre el electorado que dice estar seguro de ir a votar”, analiza, Yann Basset, doctor en Ciencia Política y profesor de la Universidad del Rosario,.
Bajo esa lectura, las diferencias entre Invamer y GAD3 no necesariamente se contradicen, sino que están mostrando ángulos distintos del mismo escenario, uno más cerrado, concentrado en el voto firme, y otro más amplio, que incorpora la incertidumbre propia de un electorado que aún no termina de definirse.
Segunda vuelta
El escenario de segunda vuelta entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella refleja estancamiento. En marzo, Cepeda tuvo un 45% frente a un 36% del abogado cordobés, mientras que ahora Cepeda tiene un 46% frente a un 35%.
Contra Paloma Valencia seguiría ganando Cepeda con un 44% ante un 37%. En este caso, Valencia bajó del 40% que había sacado en marzo. Y, en una segunda vuelta entre Valencia y De la Espriella, que parece improbable, el abogado ganaría con un 28%, pero el 25% votaría en blanco y el 20% no votaría.
No todo está dicho; bien dicen que hasta “en la puerta del horno se quema el pan”.