La Constituyente que propone la izquierda es fascista: Rafael Nieto
El candidato al Senado por el CD ve difícil que las otras listas de la derecha pasen el umbral de votos, como Creemos, Salvación Nacional y Oxígeno, lo que afectaría a esa ala política.
Rafael Nieto Loaiza, quien fue viceministro del Interior en el mandato de Álvaro Uribe, volvió al ruedo político como candidato al Senado por el Centro Democrático (CD). A su juicio, una misión clave del próximo Congreso será contrarrestar la propuesta de Asamblea Constituyente del petrismo, que según él es “fascista”.
El hecho de que usted esté en el número 2 de la lista le garantiza prácticamente la curul, porque sería insólito que el Centro Democrático no saque sino un senador. ¿Entonces estamos hablando con un senador electo?
“Si el CD sacara solo un senador, nos toca a todos irnos a vivir a Bolivia. Sería la debacle en el país, ¿no? Confiamos en que como mínimo saquemos 18, ojalá los 25, pensando en que el presidente Uribe está en la posición 25 de la lista”.
Ahí se ha generado un problema frente a los votos que podría tener el CD, que están divididos porque surgió la lista de Creemos, de Salvación Nacional e incluso la de Oxígeno, que tienen cierta afinidad. ¿Ahí pueden perder votos ustedes?
“Veo difícil que esos partidos superen el umbral, que es el 3% de los votos que haya para el Congreso, tomando en cuenta las cifras normales de abstención. Ese umbral debería estar alrededor de 600.000 votos. Es probable que la votación aumente, porque cuando las elecciones se polarizan tiende a subir la participación ciudadana, de manera que habrá una disminución de la abstención y subirá el umbral. Y en esa línea, me temo que ninguna de esas tres listas pase el umbral. Salvación Nacional sacó 31.000 votos en las elecciones pasadas, para superar el umbral tendría que crecer de manera muy significativa, y no veo cómo lo pueden hacer”.
Supongamos que algunas de esas listas lleguen a 650.000, que sería más o menos el umbral calculado así en servilleta, pues les implicaría dos o tres senadores.
“Tres senadores. Lo que sería una tragedia es que no superaran el umbral, porque esas listas que elegirían los senadores que tienen unas afinidades con nosotros se perdería. Serían cinco o seis senadores que hacen una diferencia importante”.
Es decir, la centroderecha o la derecha estarían perdiendo en caso de que no se den los resultados de estos partidos...
“Correcto. Y por tanto, quienes van a ir a votar el domingo deben pensarse muy bien en el efecto que tiene ese voto. Ojalá no se perdiera ese”.
¿Por qué regresó a la política?
“Hay varias razones. La conciencia de que este Congreso va a ser el más importante en muchas décadas en el país, es el Congreso que tiene que preservar la democracia y las libertades, hacer un ejercicio profundo de control político en un gobierno, no importa cuál sea, que tiene un hiperpresidencialismo que hace mucho daño y es peligroso. Un Congreso que tiene que hacer la tarea dificilísima de reconstruir un país que nos van a dejar en los huesos después de Petro y este nefasto gobierno de izquierda. Entre eso y el asesinato de Miguel Uribe tomé la decisión de meterme de nuevo a la política”.
Uno de los retos de este próximo Congreso será el debate sobre la Asamblea Constituyente que propone el Gobierno.
“Es un tema vital, porque si le da luz verde abrimos una caja de Pandora, volvemos a decir que la Constitución del 91 ya no sirve. Eso no es el camino que el país debería seguir, genera una enorme incertidumbre. Esa constituyente que propone la izquierda no se parece en nada a la Constituyente de 1990, esta que proponen es fascista. Lo que proponen es que la conformación de esa Constituyente se haga por unos grupos determinados de ciudadanos, no es que vamos a hacer un ejercicio en el cual todos los ciudadanos elegimos a los constituyentes, sino que unos determinados grupos eligen los constituyentes, hay una alteración del valor del voto ciudadano para privilegiar a unas minorías. Y además, ¿quién determina cómo se eligen a esos representantes? No es la ciudadanía, sino algo todavía indeterminado. El propósito es cambiar la Constitución para que la izquierda se quede permanentemente en el poder, como lo hicieron en Venezuela”.
¿Cuál fue el error principal de la estrategia de paz total?
“Está construida olvidando las enseñanzas de 40 años de procesos de paz, como que las treguas se pactaban al final, cuando se tenía certeza de que el grupo violento iba a proceder a su desarme. Aquí no, la paz total invierte el ejercicio temporal y pacta unas treguas iniciando los diálogos con los grupos violentos, con unas características aún peores, amarra a la fuerza pública y le impide realizar operaciones contra esos grupos, a los que no se les pide que dejen de delinquir. Eso es inconstitucional y hace que los grupos criminales se puedan expandir sin riesgos de que los uniformados los combatan. Ahí hay dos errores de fondo, pero hay otro tercero: que extendieron la idea de que se podía negociar con grupos guerrilleros, a que se puede negociar con cualquier grupo mafioso.
¿Hay un deterioro de la seguridad comparable con la primera década del 2000 o todavía estamos lejos de ese escenario?
“Estamos ahí o muy cerca de estarlo. Habría que mirar con más detenimiento los datos, pero es preocupante. En el gobierno de Petro el ELN creció un 242%; el Clan del Golfo casi un 300%. Hoy hay más miembros de los grupos violentos. Los homicidios crecieron en los primeros tres años de Petro, un 10,8% más que en comparación con los primeros tres años de Duque. Los secuestros están en un 700% más, la extorsión está disparada”.
¿Qué puede hacer un gobierno o un Congreso que llegue?
“Hay cosas que el Congreso puede hacer, por ejemplo, procurar un marco legal que no deje al arbitrio del presidente lo que se puede o no hacer en el marco de un proceso de paz. Y hay otras que son indispensables, que van a tener que tener el apoyo del Legislativo y que tienen que ser, en mi opinión, ejecutadas por el Gobierno: si no tomamos la decisión de volver a combatir el narcotráfico en serio, no vamos a salir adelante, sigue siendo la principal fuente de ingresos de todas las bandas criminales en Colombia. Segundo: hay que fortalecer a la Fuerza Pública en paralelo y ahí vamos a tener un desafío difícil de cumplir. Quien crea que el próximo gobierno, que esperemos que sea de quienes hoy estamos en oposición, va a poder en los primeros meses darle la vuelta a esta situación, está equivocado. La Fuerza Pública no tiene mando, no tiene moral de combate, está infiltrada. La Inteligencia dejó de ser lo que era, la Dirección Nacional de Inteligencia se usa para perseguir a los uniformados y asegurarles la lealtad del gobierno”.
¿Qué autocrítica le hace usted a la oposición?
“Hemos cometido varios errores. Fuimos incapaces de salir de la narrativa permanente de la agenda de Petro. Él nos puso la agenda una y otra vez. Siempre hay un escándalo, una declaración escandalosa, todos se tapan entre sí. Y la posibilidad del lado nuestro, de salirnos de ahí, de la agenda noticiosa de Petro, ha sido casi imposible. Segundo error: concentramos en el discurso nuestro la atención en Petro y no en una agenda propositiva. Hay que decirle al ciudadano ‘y a cambio yo le ofrezco esto’, esta es la Colombia que podemos construir. Y el tercer gran error es que nos dejamos arrebatar el discurso de la lucha contra la pobreza por la izquierda. A la izquierda se le hace agua la boca hablando de pobreza, solo conducen a más miseria, pero su discurso endulza los oídos del ciudadano”.
Este domingo se definen las consultas interpartidistas. ¿Qué lectura hace de ellas?
“Las consultas son el primer tiempo del juego político presidencial. Si a la Gran Consulta le va mal, si la votación no es mayor que la de la consulta de la izquierda en octubre, lo que va a ocurrir es que la izquierda va a decir que la derecha no tiene votos y van a salir fortalecidos. Necesitamos que esa Gran Consulta le vaya bien para mostrarle al país que realmente hay un rechazo de esas propuestas de la continuidad de un gobierno nefasto. Además, esa consulta recoge un voto de centro que es vital, sin el cual no gana nadie. Sin el centro, ni la izquierda ni la derecha ganan solas. Nosotros confiamos en que Paloma tenga más de ese 1’700.000 votos que tuvo Cepeda en la consulta de octubre de la izquierda. Incluso a Abelardo, en la hipótesis de que él fuera el candidato para segunda vuelta, le conviene que Paloma, ganadora de la consulta, sea fuerte para el momento en que haya que hacer un ejercicio de unidad”.
Está hablando como si Paloma fuera a sumarse a Abelardo...
“Para la segunda vuelta, si no es Paloma la candidata. Ya lo dijo el presidente Uribe. El propósito aquí es salvar a Colombia, derrotar al petrismo y su continuidad, a la izquierda y a Cepeda. Y que en ese propósito, en segunda vuelta, vamos a estar con Fajardo, Abelardo, con el que sea. Creemos que quien mejor lo puede hacer es Paloma, por distintas razones, entre otras porque Abelardo tiene un techo bajito, tiene enormes dificultades para conquistar un electorado del centro, sin el cual no se ganan las elecciones”.