“Disfruten la reunión; Petro va de salida, Delcy va de salida”: Juan Pablo Guanipa
El opositor Juan Pablo Guanipa, cercano a Machado y quien estuvo encarcelado injustamente por el régimen, habla en exclusiva con EL COLOMBIANO desde su casa en Maracaibo.
Estudié periodismo en la Universidad del Rosario en Bogotá, con mención en Relaciones Internaciones. Fui editora del medio universitario Plaza Capital e hice mis prácticas profesionales en la Unidad Investigativa del periódico El Tiempo. En el periodismo tengo gusto por temas investigativos, políticos, de denuncias y sobre coyuntura internacional. Apasionada por la lectura, los capuchinos y los atardeceres.
Hay una canción maracucha que describe lo que sintió Juan Pablo Guanipa al volver a pisar la ‘tierra del sol amada’. Es una gaita, ritmo típico del Zulia. Entre cuatros, furros y tamboras, Los Cardenales del Éxito entonan “Un nudo en la garganta”, palabras que, tras ocho meses encarcelado injustamente, Guanipa volvió a sentir al ver su ciudad desde el avión cuando el régimen lo trasladaba a su casa en Maracaibo.
Desde su celda escuchó los bombardeos del 3 de enero en Caracas sin saber qué ocurría; solo veía el movimiento de los guardias, que tampoco entendían qué pasaba. Con el paso de las horas, se enteraron al tiempo en que el mundo también lo supo: el dictador venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, habían sido capturados por Estados Unidos.
Guanipa estuvo privado de libertad durante 261 días. En su última aparición pública en Caracas acompañó a María Corina Machado a un acto público cuando ambos permanecían en la clandestinidad tras la arremetida del régimen luego de las cuestionadas presidenciales de julio de 2024.
En entrevista exclusiva con EL COLOMBIANO, Juan Pablo Guanipa habló de los días contados que le quedan al régimen, de la cercanía del presidente Gustavo Petro con los herederos de la dictadura en Venezuela y de lo que viene ahora para él, más allá de lo político.
Usted ha narrado cómo se enteró de la captura de Maduro, pero antes de que pasara, ¿Sabía algo de los planes de Estados Unidos?
“Conocía lo que salía en los medios de comunicación del régimen. Resulta que al mes y medio de mi detención se generó el rumor de que a mí me habían asesinado. Entonces la gente del sitio donde yo estaba recluido decidió hacer una fe de vida diaria de mí. Todos los días me sacaban unas fotos con el periódico Últimas Noticias. Cuando me sacaban la foto yo les decía: “déjame el periódico”. Y me lo dejaron leer todos los días.
Allí me fui dando cuenta de que algo grave estaba pasando, porque veía la reacción de Maduro, de Cilia, de Delcy, de Jorge Rodríguez, de Diosdado, de Padrino, hablando acerca de la defensa del suelo venezolano, de la defensa del territorio, de la soberanía. Empecé a ver que algo estaba pasando. Después vi que había embarcaciones de Estados Unidos en el Caribe.
Ese proceso lo vi siempre desde la perspectiva del gobierno, no desde la perspectiva de la objetividad de los hechos. No sabía que había un ataque inminente. El mismo 3 de enero me enteré por los mismos policías de lo que estaba pasando”.
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Usted ha dicho que una de las cosas que lo mantuvo firme en cautiverio fue su fe y la lectura ¿Alguno colombiano?
“Logré leer 150 y tantos libros de distintos géneros. Leí libros ascéticos, leí novelas, leí poesía, algo de historia. Por cierto, uno de los últimos libros que leí fue el de Virginia Vallejo, “Amando a Pablo y odiando a Escobar”. No puedo decir que fue el libro que más me gustó ni nada parecido; solo lo refiero porque tiene que ver con Colombia.
Pero no sé si deba decir algún solo libro; solo digo que me leí completo a Vargas Llosa y a García Márquez. Son dos autores que leí completos. Y voy a decir algo más, sin ánimo comparativo, pero lo voy a hacer: me gustó más Vargas Llosa. Esa es la verdad. Me encantó, por ejemplo, “Cien años de soledad”; la leí en el colegio. La he leído varias veces y es una novela excepcional. Pero bueno, me gustó más la forma de narrar de Vargas. Un poco políticamente incorrecto, ¿no? (ríe).
En cuanto a la liberación de los presos políticos, si bien ya han habido, todavía faltan... ¿Qué pasa con la ley de amnistía?
“La liberación de los presos políticos es una demanda, una exigencia que estamos haciendo con mucha fuerza, con mucho ímpetu. Estamos dedicados a la liberación de todos los presos políticos; es lo que debemos lograr.
La ley de amnistía no era un instrumento jurídico necesario. No lo era porque si el mismo régimen dice que ha puesto en libertad a 860 personas sin ley de amnistía, entonces la ley no es lo necesario; lo necesario es la voluntad política. Y pareciera que no hay voluntad política en el régimen. Pero además sancionan una ley que yo la he calificado como ‘chucuta’ (falla, que no tiene alcance, que es pequeñita). Y eso es lo que es esa ley: una que tiene excepciones, civiles y militares que no podrían salir en libertad.
Eso no es lo que se busca. Lo que se busca es que haya una liberación completa de todos los presos políticos.
Hay que recordar algo: Hugo Chávez dio dos golpes de Estado, y aquí se hizo una amnistía, y todos ellos salieron en libertad después. Luego de haber asesinado a una cantidad importante de gente. En ese entonces se les perdonó. Se puede discutir si eso fue una buena o mala decisión; honestamente creo que no fue una buena decisión. Y recuerdo el caso de Tejero en España, que dio un golpe de Estado y estuvo treinta años preso, y después salió de la cárcel a su casa preso hasta que murió. ¿Por qué? Porque intentaron ir en contra del sistema democrático de una manera absolutamente violenta.
Ese no es el caso de los presos políticos actuales. Son presos políticos porque salieron a protestar. Porque les robaron una elección. Entonces no puede ser que se pongan con esa restricción con esas personas”.
Una renuncia diciente fue la Tarek William Saab, pero luego lo nombraron Defensor del Pueblo. ¿Qué pasa dentro del régimen?
“Estamos en un proceso de transición y estas cosas las vamos a ver en ese proceso. Tarek William Saab es un supuesto defensor de derechos humanos que ha sido un violento agresor de los derechos humanos en Venezuela. Es algo que es totalmente contradictorio, pero que es así. Defiendes con tu palabra los derechos humanos; destruyes con tu obra los derechos humanos. Y colocarlo ahora de defensor del pueblo es una barbaridad. Eso no tiene absolutamente ningún sentido, pero son los detractores del final.
Ellos están pasando por un proceso final y tienen que entender que no pueden seguir en el poder en Venezuela, porque acá hay una gran mayoría de venezolanos que aspiran a un cambio. Entonces están tratando de ganar tiempo, de hacer enroques pensando que van a poder mantenerse en el poder, y eso no va a ser posible”.
Hay muchos detractores de María Corina, usted que es cercano, ¿quién es María Corina Machado, más allá de lo político?
“Es una persona que ha dedicado su vida a formarse y a luchar por la liberación democrática de Venezuela. Ha logrado, de menos a más, alcanzar un liderazgo impresionante en el país y está totalmente comprometida con la realización democrática y con la posibilidad de que Venezuela sea un país de progreso, de bienestar. Esa es la María Corina Machado que yo conozco”.
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En cuanto a criminalidad, ¿cómo ha visto que ha llevado el gobierno de Gustavo Petro ese control entre guerrillas en las fronteras con venezuela?
“Primero hay que asumir que el régimen venezolano ha sido amigo de la guerrilla. El propio Hugo Chávez pidió que se reconociera a la guerrilla como un grupo de gente luchando por la liberación de un pueblo. Y Petro, bueno, fue guerrillero también. Obviamente no puedo estigmatizar a alguien porque tuvo un pasado como el que tuvo Petro. Él aparentemente salió de la guerrilla y se involucró en un proceso democrático institucional, pero tiene muchas falencias en materia de seguridad, de defensa, de combate a la guerrilla. Por mucho que él diga que está haciendo un gran trabajo en ese sentido, no tiene resultados positivos. Y no lo ayudó el gobierno de Maduro y de Chávez, que amparaban a los guerrilleros en Venezuela.
Eso hace que la situación colombo-venezolana en materia de seguridad sea sumamente compleja. Yo soy del estado Zulia, que es una frontera caliente con Colombia, y que fui electo gobernador de este estado, pero que no me juramenté por la Constituyente. Soy muy consciente de lo que significa la situación fronteriza, la presencia de sectores guerrilleros, paramilitares, de narcotráfico, de delincuencia común que hay en la frontera.
Ahí lo que tenemos que hacer es lograr un trabajo en conjunto que permita que se atienda con absoluta sinceridad esa situación. Petro va de salida. Así que eso vamos a tener que hacerlo con el próximo gobierno de Colombia”.
En Colombia estamos a ad portas de unas elecciones presidenciales. Iván Cepeda puntea como el ganador en varias encuestas. Él ha dicho que es fiel seguidor del chavismo. ¿Cómo ve usted la candidatura de Cepeda, sobre todo con la relación de Venezuela?
“Los pueblos democráticos eligen sus gobiernos. Yo respeto mucho al pueblo colombiano y respetaré la decisión que tome. Pero creo que deben revisar muy bien las distintas opciones y pensar en la posibilidad de lograr que Colombia eche hacia adelante en todo lo que tiene que ver con los aspectos socioeconómicos. En todo lo que tiene que ver con la realización democrática, con la institucionalidad -tan importante para que un país pueda sostenerse en el tiempo-.
Para mí la base de todo está en que tengamos reglas claras y que tengamos el consenso de asumirlas y respetarlas. Así que si el pueblo colombiano decide en favor de Cepeda, yo creo que a nosotros nos corresponde tener una relación institucional con ese gobierno que va a estar. Estoy seguro de que, en caso de que él sea presidente electo, él va a respetar la situación venezolana, porque hay que utilizar el realismo político.
El chavismo ya no está gobernando en Venezuela, aunque esté la señora Delcy allí. El chavismo va de salida, y va de salida porque no tienen apoyo popular. Y la democracia es el gobierno de la mayoría, con respeto a la minoría, claro que sí, pero es el gobierno de la mayoría. Así que eso va a cambiar en Venezuela, y entonces tendremos que asumir un compromiso de entendernos institucionalmente con quien quede electo en Colombia”.
El 14 de marzo será la reunión entre el presidente Gustavo Petro y Delcy Rodríguez, ¿qué se puede esperar?
“Que disfruten su reunión, que la disfruten mucho. Petro va de salida, Delci va de salida. Yo creo que Venezuela va a entrar al siglo XXI muy pronto, y nosotros vamos a hacer todo el esfuerzo de tener una excelente relación con quienes tenemos que tener una excelente relación.
Yo no digo que no tendremos relaciones comerciales, por ejemplo, con Irán, con Turquía. Puede haber relaciones comerciales con China y con Rusia. Pero nuestra alianza natural es con América y Europa. Así que para nosotros Colombia es un país sumamente importante. Colombia y Venezuela son casi que el mismo país, y tenemos que hacer un gran esfuerzo para que juntos podamos ir hacia adelante.
Ojalá tengamos gobiernos que entiendan eso y que trabajen en conjunto para poder aprovechar todas las ventajas que Colombia y Venezuela tienen si se unen y empujan ambos hacia el desarrollo”.
Bueno, ¿y ahora qué viene para usted?
“Primero el acercamiento con mi familia. Puedo decir que el día que a mí me trajeron a Maracaibo, que fue el día 10 de febrero, ese día llegué a mi casa y empezó a llegar mi familia. Yo no pensaba que iba a ver a mi madre, porque está en una situación precaria, y de repente entró en silla de ruedas. Obviamente, me conmovió demasiado porque la vi muy deteriorada. Entonces voy a acercarme muchísimo a ella, a cantarle, a estar con ella, porque no está bien.
Además, acercarme mucho a mis hijos, que obviamente han pasado por situaciones muy difíciles, porque yo perdí a mi esposa hace menos de dos años. Entonces han sido como muchas cosas juntas que como familia hemos vivido. Es por eso que quiero estar muy cerca de ellos. Para mí el tema familiar es un tema sumamente importante en este momento.
Y en lo político voy a salir a recorrer el Zulia, a recorrer Venezuela y a exigir que se den condiciones para tener un proceso electoral lo más pronto posible. Esas condiciones tienen que ser: la liberación completa de los presos políticos, la venida a Venezuela de todos los exiliados, el cambio del Consejo Nacional Electoral, la revisión del registro electoral para que todos los venezolanos voten —estén donde estén—, cosa que no se ha permitido, la habilitación de todos los dirigentes políticos, la entrega de los partidos políticos a su liderazgo natural. Esas son las bases de sustentación de un proceso electoral que pronto realizaremos en Venezuela para lograr iniciar un gran proceso democrático en nuestro país”.
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¿Y usted cree que eso sea posible este año?
“No lo sé. Yo quisiera, pero no lo sé. Tenemos la tendencia a desesperarnos un poquito y es natural. Hemos vivido muchas cosas muy malas en todos estos años desde la perspectiva política, institucional, económica, social, cultural. Hemos vivido cosas muy malas en Venezuela. Y si ya hemos esperado 27 años o hemos luchado 27 años, si a mí me dicen que falta un año, yo lo espero. Evidentemente lo importante para nosotros es salir de esta situación”.
¿Qué le diría usted a los venezolanos que sueñan con volver al país? ¿Qué hay por hacer en Venezuela?
“Creo que tenemos todas las razones para volver. Un país que se reencuentre con la democracia, que se institucionalice, lo primero que debe hacer es recibir a su gente. A su gente que se fue por razones extremas.
La gente no se fue porque le dio la gana. La gente no se fue porque iba a hacer turismo. La gente se fue porque se estaba muriendo en Venezuela, porque no hallaba cómo hacer para poder vivir más o menos bien, para tener calidad de vida. No tenía ni siquiera servicios públicos. La gente se fue huyendo de un sistema que había acabado con todas las potencialidades que el país tenía.
Yo le digo a todos los venezolanos que están afuera que Venezuela es un gran país, que ellos son parte de ese gran país y que, estén donde estén, siempre hay que tener muy en alto el nombre de Venezuela. Y que si se dan las condiciones para que ellos puedan estar aquí y aquí desarrollarse, reunificar su familia, echarse adelante, reencontrarse, abrazarse y seguir adelante, que lo hagan, que se vengan.
Si alguno ya decidió que ha hecho su vida en otro país, bueno, que vengan de vacaciones. Pero lo importante para tener claro es que ahí está Venezuela, que ahí está ese país y que nos espera a todos”.
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