Murió Javier Giraldo, el sacerdote jesuita creador de “La Comunidad de Paz de San José de Apartadó”
Giraldo había sufrido hace unos días una caída en su casa que lo mantenía recluido en un centro médico. Fue cercano a sectores de izquierda y lideró el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep).
Periodista y productor de archivo. Egresado del programa de comunicación social de la Universidad Santiago de Cali y actual estudiante de la Maestría en Producción de Narrativas Históricas de la Universidad Externado. Ha trabajado en medios como El País Cali, Séptimo Día de Caracol Televisión y Vorágine. Co-investigador en la serie documental “Garavito: la bestia serial”, de Discovery. Caleño amante de la salsa y el pandebono sin bocadillo. Correo: andresCb@elcolombiano.com.co
El padre Javier Giraldo falleció en la mañana de este martes 25 de agosto de 2026, según pudo confirmar EL COLOMBIANO con fuentes cercanas al sacerdote jesuita, una de las voces más persistentes y reconocibles en la defensa de las víctimas del conflicto armado en Colombia.
Giraldo, nacido en 1944, había sufrido hace unos días un accidente casero que lo mantenía recluido en un centro médico. Dedicó buena parte de su vida a escuchar, acompañar y documentar a quienes quedaron atrapados en medio de la guerra.
Durante décadas recorrió territorios marcados por la violencia, recogió testimonios y reconstruyó historias que, de otro modo, habrían podido quedar sepultadas por el silencio.
Giraldo, quien murió en Bogotá después de luchar una semana por su vida, era licenciado en Filosofía de la Universidad Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, donde también hizo una maestría en Teología.
Además contaba con una especialización en la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne, sin contar que también tenía estudios complementarios en sociología y literatura.
En 1988 participó, junto con otros jesuitas, en la fundación del CINEP, desde donde desarrolló buena parte de su trabajo de documentación y denuncia.
Desde allí impulsó ‘Noche y Niebla’, publicación que se convirtió en una herramienta de registro y seguimiento de hechos de violencia política y social en Colombia.
La revista documentó casos de asesinatos, desapariciones, desplazamientos, amenazas y otras violaciones de derechos humanos, especialmente aquellas ocurridas en territorios afectados por la presencia de grupos paramilitares, guerrillas y agentes estatales.
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El trabajo de Giraldo y del equipo del CINEP buscaba dejar un registro sistemático de las víctimas y de las circunstancias en las que ocurrieron los hechos, como una forma de preservar la memoria y evitar que esos casos quedaran en la impunidad.
Fue allí, justamente en el CINEP, que Javier Giraldo conoció a los investigadores sociales Mario Calderón y Elsa Alvarado, asesinados el 19 de mayo de 1997 en Bogotá cuando un comando de sicarios irrumpió en su apartamento del barrio Chapinero.
En el mismo ataque también fue asesinado el padre de Elsa, Carlos Alvarado Pantoja, mientras que su madre resultó herida y su hijo de pocos meses sobrevivió.
Calderón había sido compañero de Giraldo desde los años en que ambos pertenecían a la Compañía de Jesús y, posteriormente, se vinculó al CINEP, donde desarrolló investigaciones y acompañó procesos de comunidades afectadas por la violencia.
Desde ese espacio, los tres quedaron ligados a una misma manera de entender el trabajo: investigar la realidad de las comunidades más vulnerables y documentar las violencias que sufrían.
El propio CINEP ha señalado que el asesinato de Mario Calderón y Elsa Alvarado constituyó una de las tragedias más dolorosas de la historia de la institución.
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Por eso, ese doble crimen no fue para Giraldo un caso más dentro de los cientos de crímenes que había documentado. Eran sus amigos, pero también eran parte de la comunidad de investigadores con la que había compartido una apuesta por los derechos humanos.
Después del crimen, Giraldo convirtió el esclarecimiento de lo ocurrido en una lucha personal y utilizó las páginas de ‘Noche y Niebla’ para volver sobre el caso y cuestionar las versiones oficiales que, con el paso de los años, no habían logrado explicar plenamente quién ordenó el asesinato.
El sacerdote fue cercano a sectores de la izquierda del país
El excandidato presidencial y senador Iván Cepeda, fue uno de los primeros en reaccionar al fallecimiento del padre Giraldo. En X dijo en la mañana de este martes: “Javier Giraldo, sacerdote jesuita, defensor de derechos humanos, y un ser de enorme estatura ética, vivirá por siempre en nuestra memoria. Su vida y compromiso con el amor al pueblo nos guían”.
Su trabajo no se limitó a registrar los hechos. El sacerdote convirtió la memoria de las víctimas en una forma de resistencia y asumió, incluso en los momentos más difíciles, la tarea de poner nombres y rostros a quienes sufrieron asesinatos, desapariciones, desplazamientos y otras violaciones de los derechos humanos.
Hasta el final de sus días permaneció ligado a esa búsqueda. A comienzos de este año, en un episodio bien recibido por unos y rechazado por otros, tuvo la entrega de los restos óseos del exsacerdote y guerrillero Camilo Torres Restrepo, una figura que también marcó profundamente la historia política y social de Colombia.
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La muerte de Giraldo cierra la vida de un hombre que durante décadas estuvo en el centro de algunas de las discusiones más dolorosas del país.
Según la Fundación Paz & Reconciliación (Pares), con Mario Calderón y Elsa Alvarado el padre jesuita Javier Giraldo compartió en París algunas de sus primeras experiencias de activismo político y social.
En 1980 participaron en una protesta frente a la Embajada de Colombia en esa ciudad contra el Estatuto de Seguridad del gobierno de Julio César Turbay Ayala. También realizaron una huelga de hambre en un templo parisino como forma de rechazo a las políticas de esa administración.
Fue también en la capital francesa donde Giraldo y Calderón comenzaron a interesarse por los asuntos ambientales.
De esas experiencias surgieron ideas que posteriormente desembocaron en el ‘Proyecto Sumapaz’, una iniciativa que tendría especial importancia en la vida de Calderón y de su esposa, la investigadora Elsa Alvarado.
Durante el gobierno de Belisario Betancur, entre 1982 y 1986, Giraldo y Calderón llegaron a Tierralta, Córdoba, donde el padre de la ‘Compañía de Jesús’ estaba al frente de una capilla, mientras que Calderón acompañaba a campesinos afectados por la violencia de las Autodefensas.
En ese trabajo, Calderón llegó a utilizar el vehículo de la parroquia para recoger heridos y cadáveres que aparecían en diferentes puntos de la zona, según recuerda PARES en un artículo.
En medio de ese contexto fue asesinado el jesuita Sergio Restrepo, cercano a Giraldo. Tras el crimen, ambos analizaron la posibilidad de que los grupos paramilitares hubieran confundido a Restrepo con Calderón, a quien también señalaban por su trabajo en defensa de las comunidades.
El trabajo de la revista permitió registrar durante años asesinatos, desapariciones, desplazamientos y otras formas de violencia cometidas en diferentes regiones del país.
Calderón, entretanto, se apartó de la Compañía de Jesús y posteriormente se casó con Elsa Alvarado, a quien había conocido en el CINEP.
La pareja compartió la defensa ambiental del páramo de Sumapaz y tenía allí una finca. De acuerdo con la reconstrucción de Pares, ese lugar fue precisamente el escenario de su último fin de semana antes del asesinato en un apartamento de la localidad de Chapinero, en Bogotá.
Poco antes de regresar a Bogotá, Calderón le contó a Giraldo que durante una visita a Sumapaz habían sido detenidos en un retén del Ejército.
Allí, además de la requisa, les solicitaron información personal como su dirección y sus números telefónicos. El episodio generó preocupación en la pareja, que incluso llegó a contemplar la posibilidad de salir del país. Giraldo les recomendó cambiar de residencia.
Preguntas y respuestas
- ¿Quién fue el padre Javier Giraldo?
- Fue un sacerdote jesuita y defensor de los derechos humanos que dedicó gran parte de su vida a acompañar a víctimas del conflicto armado, documentar hechos de violencia y denunciar violaciones de derechos humanos en Colombia.
- ¿Cuándo y dónde murió Javier Giraldo?
- Giraldo murió en la mañana del 25 de agosto de 2026, en Bogotá, después de permanecer una semana bajo atención médica tras sufrir un accidente casero.
- ¿Qué papel tuvo en el CINEP y en la revista ‘Noche y Niebla’?
- Giraldo participó en la fundación del CINEP en 1988 y desde allí impulsó Noche y Niebla, una publicación dedicada a registrar asesinatos, desapariciones, desplazamientos, amenazas y otras formas de violencia política y social en Colombia.