Colombia

La “bomba” en el sistema de salud que tendrá que desactivar Abelardo De la Espriella cuando asuma la Presidencia

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Comunicador social de la Universidad Santo Tomás. He ejercido desde 2016 en medios como Citytv, Cablenoticias, W Radio, La Liga Contra el Silencio y El Espectador. Llegué a El Colombiano en 2022 para cubrir temas de salud y educación. Me he centrado en el manejo del sistema de salud y la reforma impulsada por el Gobierno de Gustavo Petro, así como en temas de género. Futbolero e hincha de Atlético Nacional.

hace 1 hora

Es evidente que Abelardo de la Espriella tendrá que atender con urgencia temas que no dan espera. Uno de los principales es el sistema de salud, que necesita atención prioritaria.

Sobre los retos que implicará poner en marcha la reconstrucción de un sector golpeado por las decisiones del saliente gobierno, habló el presidente de la Fundación Red de Apoyo Social de Antioquia (Rasa) y vocero de Pacientes Colombia, Gustavo Campillo.

En entrevista con EL COLOMBIANO, expuso cuál es el camino que, a su juicio, debe tomar el presidente electo Abelardo de la Espriella para gestionar este problema.

¿Cómo cree que debería abordar el nuevo gobierno el sistema de salud con las condiciones en las que está actualmente?

“Lo que necesitamos es la construcción de confianza. Inicialmente, con dos de los actores más fundamentales del sistema: los pacientes —los usuarios del sistema— y el talento humano. Son las dos víctimas visibles y dolientes de la situación actual. Esa confianza tiene que partir de la base de desatascar la situación con la entrega de medicamentos, que garanticen la estabilidad del paciente, las citas de cirugías o procedimientos pendientes, y eso requiere una cantidad de recursos financieros muy grandes para permitir arrancar el sistema nuevamente. Lo segundo: creo que a partir de ese ejercicio de confianza se tienen que sentar con prestadores, aseguradores y todo lo que tiene que ver con la tecnología del sistema para sanear deudas, es decir, conciliar lo que realmente se debe y crear unos mecanismos de financiación para el pago de esa deuda, que permitan que estos actores puedan recuperar su accionar”.

No solo el sector salud va a requerir esa atención, sino que va a haber otros pidiéndola. ¿Cómo priorizar la salud en ese contexto?

“No va a haber posibilidad de priorizar, entonces lo que hay que hacer es intervenir en acciones de priorización. Eso quiere decir distribuir los recursos para que sea para todos: seguridad, fundamental, educación y, determinante, salud. Sin salud no hay economía, no hay productividad y no hay nada. Entonces no hay una línea de que primero la una o la otra: tienen que crear las habilidades para poder abordar simultáneamente las múltiples variables que están afectando el Estado y eso es una exigencia del próximo Gobierno. Hay un planteamiento del candidato a la vicepresidencia, José Manuel Restrepo, de reestructurar la deuda externa de Colombia que le permita oxigenar el país para —en lugar de pagar intereses y carteras del Estado— poder destinar esos recursos a estas soluciones. No es fácil porque el Estado está en una condición muy crítica en vivienda, salud, educación, seguridad, infraestructura, carreteras, etc”.

¿Y ahora con Abelardo?

“El principal obstáculo es que el país está dividido. El Gobierno va a encontrarse con una sociedad confrontativa y uno de los grandes retos del nuevo Gobierno será cómo conciliar la sociedad civil en virtud del desarrollo. No lo veo fácil para un gobierno de derecha con un país tan radicalizado. No lo veo fácil con un gobierno de izquierda en un país tan sectorializado. Esa conciliación nacional es fundamental”.

¿Qué debe tener en cuenta el nuevo gobierno para atender la crisis y evitar que vuelva a pasar lo que pasó con Petro?

“Fue la ideologización de un sistema de salud y creo que ese es el gran problema que tuvimos. El sector ha tenido dificultades toda la vida y no es solo en Colombia: en el mundo entero hay unas dinámicas que son muy difíciles de concertar y conciliar, como la demografía, las barreras geográficas, la suficiencia de los recursos financieros, la presión tecnológica y la pirámide poblacional en relación a las edades, pero eso hay que abordarlo desde lo técnico, científico y económico.

Colombia lo venía haciendo de alguna manera adecuada el concepto de la progresividad del derecho, pero empezamos a tener dificultades con la judicialización de la salud, con la promesa de valor de derecho como infinito con recursos finitos y donde no hay un criterio de solidaridad del usuario con el sistema mismo, sino la perspectiva de la individualidad. Tenemos un reto sobre la capacidad del Estado de financiar ese derecho”.

¿Cómo garantizar ese último concepto del que habla?

“El concepto no es no dar, es dar bien, que es distinto. Colombia ha tenido ejercicios interesantes con las patologías como VIH, renales y oncología, que han derivado en modelos de atención que facilitan la eficiencia de los resultados y de los recursos en aplicación en poblaciones específicas”.

¿Cómo se deberían destinar los recursos que se prometan para un plan de choque al sistema de salud en los primeros días?

“Que sigamos a la luz de las cifras que hay en el sistema y administremos bien esa plata. El planteamiento es que tenemos que arrancar como si no hubiera pasado la crisis. Es decir, hay que seguir hacia adelante: lo del pasado, allá, pero no podemos con $10 billones venir a saldar las deudas de 10 o 15 años. Es como arrancar no de cero, pero sí como si no hubiera pasado: arrancar pagando y generando la financiación de los recursos necesarios para el sistema, pero de manera simultánea.

Después va un plan para revisar cómo nos estamos gastando la plata, revisar por qué la salud tiene que pagar el transporte de un niño que requiere de una escolarización especial o una persona con movilidad reducida. Y tiene el derecho, pero es el sector salud el que lo tiene que pagar. Ese tipo de preguntas las tenemos que hacer y tenemos que involucrar a la rama judicial”.

¿Cómo evitar que quienes llegan no caigan en la trampa de estar con el espejo retrovisor en este tema?

“Tener técnicos que realmente conozcan la situación actual, conociendo el pasado, sin olvidar y sin dejar que ese pasado vaya a generar una crisis financiera en los actores. Pero la idea es que esto siga para adelante: no puede perder el tiempo diciendo lo que encontraron de malo tras el gobierno Petro. No se trata de desconocer y de no pagar: para que esto funcione, tiene que arrancar otra vez. Tiene que volver a generar confianza en los usuarios, en el talento humano en salud y en los actores”.

¿Cree que hay una manera de blindar el sistema de salud contra la ideologización?

“Tenemos que depurar el marco normativo. Nosotros tenemos un marco muy del sistema de seguridad social con leyes robustas. Además, hay leyes para todo, otras que contradicen leyes anteriores y vuelven a sacar otra. Colombia ha tenido un ejercicio así con el Decreto 760 de 2011, que estableció unidad de marco normativo que no se ha aplicado. Aquí tenemos ley para el cáncer del dedo chiquito y para el dedo medio, pero es que el sistema es uno solo, independientemente de las condiciones de salud, puesto que la garantía del derecho es la misma para el que tiene una patología que para el que tiene otra”.

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