La nueva defensa del expresidente Pastrana por aparecer en los archivos Epstein
Entre los documentos más citados figuran correos electrónicos de marzo de 2004, en los que una persona con el nombre de Andrés Pastrana coordina con Maxwell su llegada a Nueva York.
El nombre del expresidente colombiano Andrés Pastrana reapareció en el expediente público del caso Jeffrey Epstein tras nuevas liberaciones de archivos en Estados Unidos, en la fase más reciente de revisión del caso por parte del Departamento de Justicia, que volvieron a poner bajo la lupa el mapa de menciones, contactos y movimientos alrededor del financista.
En Colombia, la discusión se encendió porque esas menciones no llegan como una acusación formal, sino como rastros documentales —correos, listados y referencias logísticas— que lo ubicarían dentro del perímetro relacional de la red que orbitó alrededor de Epstein y de Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión en este caso.
En medio del ruido, Pastrana decidió fijar su versión por escrito: “tras tantos años no ha habido ni asomo de investigación o causa judicial en mi contra”, afirmó en un comunicado, y advirtió que emprenderá “acciones judiciales, penales y civiles” frente a lo que califica como “calumnia, injuria y difamación”.
Correos, correspondencia y fotos
Aunque las menciones divulgadas no corresponden a imputaciones penales ni a procesos judiciales en curso contra el exmandatario, estas sí lo sitúan dentro del círculo de contactos de Epstein durante los primeros años de la década del 2000.
Entre los documentos más citados figuran correos electrónicos de marzo de 2004, en los que una persona con el nombre de Andrés Pastrana coordina con Maxwell su llegada a Nueva York, así como mensajes posteriores de confirmación de vuelo.
Esos correos quedaron incorporados a los expedientes judiciales como parte del acervo probatorio con el que investigadores y fiscales estadounidenses han reconstruido la red de relaciones personales, políticas y empresariales del financista Epstein, quien fue hallado muerto el 10 de agosto de 2019 en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Las investigaciones oficiales más recientes, cerradas en julio de 2025, mantienen la conclusión original de suicidio por ahorcamiento.
Pastrana sostiene que el tratamiento público de ese material ha estado mediado por insinuaciones: señala a la columnista Ana Bejarano (abogada), de inducir “al lector mediante omisiones deliberadas y giros malintencionados”, a “equívocos calumniosos, injuriosos y difamatorios” en una columna titulada “Epstein y Pastrana”.
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El expresidente pidió, en su cuenta de X, una rectificación a la columnista Ana Bejarano, quien respondió que la solicitud de rectificación presentada por el expresidente Andrés Pastrana carece de fundamento y, por tanto, no dará lugar a ninguna rectificación de las opiniones expuestas en su columna “Epstein y Pastrana”.
Señala que decidió responder públicamente lo que interpreta como un intento de intimidación, en coherencia con el carácter público del requerimiento que le fue remitido. Reiteró que la relación documentada entre el expresidente, Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell es, a su juicio, de conocimiento público y suficientemente contundente, y su alcance y naturaleza no han sido aclarados de manera satisfactoria por el propio Pastrana.
Otros archivos en el expediente
Además de los correos, los archivos incluyen una guía de envío de FedEx de abril de 2003, donde Epstein aparece como remitente de un paquete dirigido a Pastrana, con ruta Florida–Madrid. El contenido del envío no está descrito en los documentos públicos, pero su existencia quedó registrada dentro del material recopilado por los investigadores estadounidenses.
Años después, en 2009, Pastrana vuelve a figurar como destinatario de un correo electrónico enviado por Jean-Luc Brunel, agente de modelos y colaborador cercano de Epstein, fallecido en 2022 mientras estaba detenido en Francia por cargos de violación y abuso sexual de menores.
La cadena de menciones, para el expresidente, se ha usado para cargar de sentido una cercanía que él considera distorsionada, como le dijo a la abogada Bejarano: “omite... aclarar que el propietario de la aeronave... no era públicamente reconocido entonces como pedófilo sino como inversionista con clientes y conexiones de alto nivel global”.
Los documentos también registran que Pastrana aparece mencionado en lo que los expedientes denominan un “libro de contactos” asociado al entorno de Epstein.
En ese mismo paquete de referencias, los documentos y transcripciones citados por la prensa incluyen un episodio que elevó el costo político del caso en Colombia: en una entrevista a Ghislaine Maxwell ella afirma que su cercanía con Pastrana se afianzó porque ambos eran pilotos de helicóptero y que, durante una visita al país, ella “voló un Blackhawk en Colombia”.
En paralelo, en fotografías divulgadas dentro de los materiales reseñados por medios, Maxwell aparece junto al expresidente y también de manera individual usando uniformes de vuelo asociados a la Fuerza Aérea Colombiana, un detalle que amplificó el debate público no por lo que pruebe penalmente, sino por lo que simboliza: el acceso y el trato privilegiado dentro de un entorno militar en plena época de cooperación y guerra interna.
La insistente defensa de Pastrana
Según la lectura que hacen autoridades e investigadores a partir de estos acervos, este tipo de registros no constituye por sí mismo evidencia de conductas criminales, pero sí se usa para trazar vínculos sociales y rutas de interacción alrededor del financista.
En ese punto, Pastrana intenta correr la discusión hacia evidencias verificables y no hacia interpretaciones: cuestiona la insinuación de que su versión sobre la ausencia de menores dependa únicamente de su palabra y pide que se reconozca que existen “logs o registros públicos de pasajeros... en los cuales no hay pasajeros menores de edad” en los vuelos hacia Cuba.
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En ninguno de los archivos divulgados se consigna la presencia de Pastrana en Little St. James, la mansión de Epstein, ni registros de vuelos hacia ese destino, un punto que el exmandatario ha reiterado públicamente y que ahora llevó al papel con una exigencia concreta: “no hay evidencia en los registros o ‘logs’... ni mención alguna en documentos ni testimonios revelados... de estancia ni visita alguna”, sostuvo.
En consecuencia, pidió a Ana Bejarano, columnista de Los Danieles, “aclarar y rectificar” cuatro puntos, entre ellos que “ningún avión era conocido en ese entonces como el Lolita Express” y que “no hay evidencia... de vuelos... hacia la isla Little St. James... o de estancias en ese lugar”.
Bejarano enfatizó que tampoco hizo afirmaciones sobre cómo era percibido Epstein en ese momento ni sobre la forma en que Pastrana lo conoció, asunto sobre el cual —dice— el expresidente no ha ofrecido explicaciones suficientes a la opinión pública.
Recuerda que la evidencia documental revelada en los últimos años deja claro que Epstein no se dedicaba al asesoramiento financiero, sino a la trata de niñas para su explotación sexual por parte de hombres poderosos.
Para la columnista, resulta llamativo que, frente a la evidencia divulgada por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, el expresidente pretenda trasladar la carga de las explicaciones a quien ejerce el periodismo de opinión.
La reaparición del nombre de Andrés Pastrana en este expediente global reabrió un debate público que no gira en torno a la existencia de una investigación penal en su contra —que, según su propia defensa, no existe— sino sobre el alcance real de su relación con Jeffrey Epstein, Ghislaine Maxwell y otras figuras de alto perfil mencionadas en los archivos desclasificados, entre ellas expresidentes, magnates, miembros de la realeza y abogados influyentes, incluido Donald Trump.
El foco del debate está en la brecha entre lo que sugieren los documentos incorporados al archivo judicial —correos, registros de viaje y testimonios— y lo que Pastrana ha reconocido públicamente a lo largo de los años sobre la naturaleza, frecuencia y circunstancias de los contactos con Epstein y parte de su entorno.