Política

¿Una pelea que puede de costar caro? Sigue el pulso entre el Centro Democrático y Salvación Nacional

El pulso entre el Centro Democrático y Salvación Nacional ya no es solo una pelea de redes. Con las elecciones regionales de 2027 en el horizonte y un Gobierno que necesita mayorías en el Congreso, la disputa por el liderazgo de la derecha podría tener más consecuencias.

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Periodista de la Universidad del Rosario con mención en Sociología y estudiante de Maestría en Comunicación y Marketing Político. Ha trabajado en medios como Infobae y El Tiempo en secciones de Actualidad, Bogotá y Política. Más rola que el ajiaco. Le gusta el café, viajar y bordar.

hace 2 horas

Parecía apenas una “calentura” heredada de campaña, o al menos así lo leyeron hace dos meses cercanos al Gobierno. Pero el choque entre el Centro Democrático y Salvación Nacional no solo sigue vivo, sino que, con las elecciones regionales de 2027 en el horizonte, empieza a poner en duda cuánto le conviene al gobierno de Abelardo de la Espriella tener a la derecha peleada.

En contexto: “No existe interés en construir coaliciones”: uribismo dice que se “cansó” de los ataques de Enrique Gómez

Desde el lunes, el Centro Democrático (CD) dejó claro en varios trinos que el ambiente no estaba para conciliaciones. “Es un partido firme en sus convicciones y principios”, escribió la colectividad.

“Tanto el expresidente Álvaro Uribe como nuestro partido han trabajado de manera permanente en la formación y promoción de nuevos liderazgos en todas las regiones del país, logrando la renovación de la representación parlamentaria. El Centro Democrático se cansó de las constantes descalificaciones y la actitud displicente”, publicó la colectividad en un mensaje dirigido a Enrique Gómez.

Agregó que no busca coaliciones con sectarios que dividen a los colombianos entre buenos y malos. Por eso, dijo, no le interesa acuerdo alguno con el líder de Salvación Nacional.

El rifirrafe siguió este martes y llegó al Congreso. Según analistas y congresistas consultados por EL COLOMBIANO, algunos bajo reserva, la disputa podría salir más mal que bien, tanto en el corto como en el largo plazo.

¿De dónde surgió la discusión?

Todo empezó el fin de semana. En una entrevista con Semana, Gómez confirmó lo que ya había anticipado en este medio: Defensores de la Patria y Salvación Nacional se fusionarán con la mirada puesta en las regionales.

Gómez no cerró la puerta a coaliciones con el CD en ciertas regiones. Pero lanzó afirmaciones que no cayeron bien en el uribismo. “El Centro Democrático tal vez quisiera no tener competencia”, indicó.

Ese mismo fin de semana, en un encuentro del uribismo, el expresidente Álvaro Uribe había dicho que, en el caso concreto de Antioquia y Medellín, su candidato “estaría dispuesto a hacer coalición con otros grupos”.

Sin embargo, desde el CD perciben que Gómez los ataca con intensidad y que el partido volvió a enviar a su “tropa digital” a atacar a algunos de los congresistas y al partido.

De ahí el comunicado del lunes, en el que el partido dijo estar cansado de las constantes descalificaciones y de la actitud displicente.

A la chispa se sumó otra. En redes circuló una entrevista del senador del Centro Democrático Rafael Nieto, quien advirtió que el CD no ha pedido nada, pero que si el Gobierno mantiene su línea, “en enero del próximo año perderá la coalición en el Congreso”.

Nieto se refería a una queja que comparten algunos parlamentarios: la falta de comunicación fluida entre la Casa de Nariño y el Legislativo.

Entonces, cuentas que respaldaron la campaña de De la Espriella, pero que no son oficiales, respondieron en masa y cuestionaron a Nieto: preguntaron si ese partido quería coimas o cupos a cambio de aprobar leyes, y qué era lo que supuestamente se les debía.

¿Podría romperse anticipadamente la coalición de Gobierno en el Congreso?

La pregunta de fondo es cuánto necesita el Gobierno al CD. El Ejecutivo, que todavía no ha presentado ni un solo proyecto en el Congreso, tendría las cuentas muy apretadas sin esa bancada.

En el Senado, sin el Centro Democrático, serían alrededor de 52 votos a favor, apenas lo necesario para el Gobierno. Ese margen dependería de conservar a senadores independientes y de que ningún partido se fuera volteando; no le ayudaría al Gobierno que Salvación Nacional tenga solo cuatro senadores.

En la Cámara la situación es similar, aunque menos apretada: el Gobierno tendría alrededor de 109 votos frente a los 91 que necesita para una mayoría simple. Allí, además, los congresistas están más inclinados a respaldar al Ejecutivo, así que no sería tan fácil que cambiaran el respaldo si el CD se “baja” de la coalición, por lo menos no mientras son las elecciones regionales, dijeron algunos congresistas a este medio.

El peso del uribismo ya se ha sentido. Para el analista político Carlos Arias, la bancada más grande del Gobierno, que sería el Centro Democrático, tuvo un papel preponderante en la construcción y discusión del presupuesto que fue aprobado.

Además, ha respaldado las medidas de emergencia tras el terremoto, las acciones contra la delincuencia y a los funcionarios del Gobierno en las mociones de censura.

En esa línea, para la analista María Lucía Jaimes, el CD sigue siendo importante para la gobernabilidad de De la Espriella por su representación en el Congreso, mientras Salvación Nacional busca consolidar su espacio alrededor del Gobierno. En el fondo, dice, la disputa es por el liderazgo de la derecha.

¿Cómo afectaría las regionales?

Pero para Arias no es una pelea, sino “la exposición de quién representa o se identifica con unos valores morales y ciudadanos asociados a la seguridad, como principio de la democracia y el desarrollo económico, la familia como núcleo fundamental de la sociedad colombiana, entre otros aspectos que identifican al electorado”.

Agrega que su disputa arranca en lo político, pero en el fondo es por apropiarse de ese electorado que quizás ya duda del CD. En cambio, “en el Congreso esa disputa puede caer en una amenaza al Ejecutivo en no apoyar sus iniciativas en el Legislativo”.

Para las urnas de 2027, el riesgo es la fragmentación. “De cara a las regionales, podrían llegar con candidaturas separadas, disputar los mismos electores e inclusive buscar alianzas con otros partidos”, agrega Jaimes. Al dividirse un sector, pueden avanzar otros que sí vayan en coalición.

Los propios partidos parecen saber que separarse tiene un costo. Desde Salvación Nacional dijeron a EL COLOMBIANO que “no sería estratégico irnos separados en Bogotá, por ejemplo”. Tampoco lo sería en Cali. Y lo mismo piensan en el CD; congresistas consideran que, si no se unen en algunas regiones, el Pacto Histórico podría ganar en varias de ellas.

Unos bajan el tono y otros lo suben

Entre los dos bandos, el volumen no es parejo. El presidente del Senado, Honorio Henríquez, del Centro Democrático, restó dramatismo: dijo que hay que dejar que los otros sigan hablando “como los lobos, con la luna”.

Agregó que su bancada seguirá respaldando al Gobierno y que incluso ayer conversó en buenos términos con el presidente De la Espriella.

En el mismo espíritu, el director de la Unidad Nacional de Protección, Didier Blanco, se presentó ante la comisión segunda de la Cámara y en ese espacio pidió disculpas al Centro Democrático por lo que dijo en campaña, cuando se refirió en términos ofensivos a esa colectividad.

Aseguró que esas afirmaciones no reflejan su postura personal, profesional ni ideológica.

Pero en el otro lado la temperatura no baja. Oswaldo Ortiz, uno de los influenciadores que apoyaron a De la Espriella desde la campaña, pide separar los escenarios: una cosa son las dinámicas del Congreso, donde la gente se saluda en los pasillos sin problema, y otra la construcción territorial hacia 2027, en la que todos ya están trabajando.

Según Ortiz, Defensores de la Patria y Salvación Nacional construyen una fuerza que busca abrir espacio a nuevos liderazgos que se atrevan a “enfrentar al establecimiento en cada región”. Y ese establecimiento, según él, incluye a uribismo, que a su juicio salió a pelear “de la nada” con un trino dirigido a Gómez para dinamitar esa construcción.

Para él, ese fue uno de los mensajes de la elección de De la Espriella: las decisiones políticas ya no pasan necesariamente por las estructuras tradicionales.

Para el influencer es “difícil de entender” que, existiendo espacios naturales de coincidencia entre las fuerzas de derecha, aparezca un comunicado que puede leerse como una ruptura anticipada de puentes. Y preguntó si el Gobierno puede confiar en el CD,

Congresistas consultados por este medio añaden un último dato: la estrategia parece ser dar la pelea de frente en redes y bajarle el tono en el Congreso, la misma fórmula que le sirvió a De la Espriella para llegar a la Presidencia, y que ahora estarían buscando calcar.

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