Vivir o morir: Soldados se lanzaron del avión Hércules en Putumayo y así habrían sobrevivido al accidente
Testimonios de sobrevivientes del accidente del avión Hércules en Puerto Leguízamo revelan que varios militares se lanzaron de la aeronave en caída para salvar sus vidas, lo que explicaría el alto número de heridos.
En medio del caos y los gritos dentro del avión Hércules que se precipitaba a tierra en Puerto Leguízamo, Putumayo, varios soldados tomaron una decisión de vida o muerte: lanzarse al vacío para intentar salvar sus vidas. Hoy, los testimonios de los sobrevivientes y el tipo de heridas que presentan comienzan a revelar cómo algunos lograron escapar de la tragedia.
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Los militares que estaban en el avión militar siniestrado se habrían tirado de la aeronave cuando esta iba colapsando, lo que habría salvado vidas, pero también habría determinado la naturaleza de las lesiones.
Así lo confirmó el secretario de Gobierno de Puerto Leguízamo, Carlos Claros, y lo aseguró por el reporte de las heridas que sufrieron los uniformados, quienes, producto del pánico, optaron por lanzarse al vacío, pese a no contar con paracaídas.
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Uno de esos relatos es el del soldado profesional Jhony Ortiz, quien, tras sobrevivir al siniestro, logró comunicarse con su esposa para asegurarle que estaba con vida. Su historia, conocida a través de Blu Radio, describe los angustiosos segundos dentro de la aeronave y cómo, en medio del pánico, encontró una forma de salir antes de la explosión.
Las autoridades locales respaldan esta versión. Según el secretario de Gobierno de Puerto Leguízamo, Carlos Claros, varios uniformados habrían saltado del avión antes del impacto. “Son muchachos que se tiraron antes de colisionar, entonces están reventados por dentro y la situación es bastante precaria”, afirmó en entrevista con Caracol Radio.
Esta decisión, tomada en medio del pánico y sin paracaídas, sería una de las razones por las que el número de heridos casi iguala al de fallecidos, en una tragedia que ha conmocionado al país.
El relato de Ortiz da cuenta de esos momentos de caos dentro del avión. “Solo recuerdo muchos gritos. Vi un hueco por donde logré salirme, pero tenía la pierna atrapada porque llevábamos mucho equipaje. Había soldados encima mío, me pisoteaban”, contó.
A pesar de tener el brazo fracturado y múltiples heridas en la cabeza, logró liberarse. “Con todas las fuerzas que me dio papito Dios salí. Me arrastré hasta salir por un hueco”, relató. Segundos después, la aeronave explotó.
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“Me dijo que fue un milagro, porque cuando él salió, el avión explotó. Había mucha bulla y muchos muertos”, narró su esposa, Natalia Micanquer.
El accidente ocurrió pocos minutos después del despegue, hacia las 9:35 de la mañana, según testigos en la zona. Carlos Julio Valderrama, un campesino que se encontraba trabajando en su parcela, aseguró que el avión volaba a baja altura antes de precipitarse.
“Escuché un ruido tremendo. Ese avión pasó por encima mío y cayó en el lote de atrás, como a 150 metros”, relató, al describir el momento en que la aeronave cayó en la vereda Brisas de Caucaya.
Las cifras sobre víctimas han variado en las primeras horas del siniestro, hasta el momento se reportan 68 muertos, pero de acuerdo con información reciente, se espera que este número aumente. Varios de los lesionados fueron trasladados vía aérea a centros médicos en Mocoa, Puerto Asís, Florencia y Bogotá, debido a las dificultades de acceso en la zona.
En total, 125 uniformados viajaban en el avión C-130 Hércules con destino a Puerto Asís, donde continuarían operaciones militares en el sur del país.
Por ahora, las autoridades investigan las causas del accidente, sin que se haya confirmado una hipótesis definitiva. El ministro de Defensa ha descartado, de momento, que se trate de un atentado.
Mientras avanzan las investigaciones, los testimonios de sobrevivientes como Ortiz dejan al descubierto el drama vivido en el aire: decisiones tomadas en segundos, entre el miedo y la desesperación, que marcaron la diferencia entre la vida y la muerte.