AlcolirykoZ, dos décadas abriendo camino con el rap
Este viernes empieza la gira Dos DécadaZ, con la que el grupo celebra su trayectoria. El primer concierto será en Medellín. Bogotá y Cali también están en el itinerario.
Periodista. Magíster en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha escrito en diferentes medios de comunicación colombianos como VICE, Pacifista, El Espectador y El Colombiano.
No es lo mismo rapear que ser rapero. Lo primero es una técnica, cualquiera lo puede hacer. Lo segundo es la vida.
La historia de todos empieza en tercera persona. El mundo, los otros, nos dicen lo que somos: hombre, mujer, rico, pobre, bueno o malo, en fin... Y el rap es un espacio para sacudirse de eso, para decirse a sí mismo, para narrarse en primer persona. Es la construcción de una verdad, ahí se juega la vida. Ganar es mantenerse fiel a sí mismo.
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Eso es lo que celebra AlcolirykoZ con la gira Dos Décadaz, que empieza este viernes en Medellín, sigue con dos fechas en Bogotá –sábado 4 y domingo 5 de julio– y termina el 18 julio en Cali .
Decir que el concierto en el centro de eventos Centauro es especial se queda corto. La carga emocional será brutal.
–Estos conciertos son un lío emocional, porque uno está en la casa, están la familia, los amigos. Son conciertos muy bonitos y muy importantes para nosotros. Uno intenta pilotearlo, pero son 21 años y muchas historias, es un acumulado de emociones –dice Gambeta sentando en el pequeño sofá de su estudio en Aranjuez, a tres días del concierto.
–Eso va a ser un cúmulo de sensaciones y emociones, para mí el reto más grande es saberlo manejar –dice Kaztro, sentado al frente de Gambeta.
–¿Cómo se traduce toda esa emoción en el cuerpo? ¿Cómo se siente?
–Para mí todas esas emociones se sienten en el estómago. Es como una hiper sensibilidad, desde que empezamos a ensayar esta semana siento como si la sangre circulara más rápido, el cerebro está más alerta, muy estimulado, es todo muy intenso, porque es como si te devolvieras al momento en que se hizo cada canción. Entonces, realmente no es sólo recordar lo que pasó, sino volverlo a vivir –dice Gambeta.
–Yo he aprendido a no adelantar la ansiendad, a estar más tranquilo, porque hace años esto cogía y nos daba re duro, pero a medida que se va acercando el concierto y empezamos a ensayar las canciones y van llegando los recuerdos, siento la presión en el pecho, es como que el cuerpo se debilita porque toda la fuerza la necesitás en la mente –cuenta Kaztro.
Se sufre un poco...
–Sí, pero también es muy bonito, porque sino fuera así, tan intenso ni tan emotivo, no tendría gracia. Si estuviéramos ahí relajados, simplemente cantando, esto no sería tan importante –dice Gambeta.
–Nosotros somos conscientes de que las canciones en vivo tienen que tener una energía totalmente diferente. Yo no voy a ir a rapear una canción y ya, porque eso la gente lo puede escuchar en la casa. Yo tengo que hacerle sentir a la gente cada frase que digo, hacerle sentir lo que yo sentí cuando lo viví, eso es lo más importante de un show, que la canción no sólo se escuche, sino que se viva, que se sienta –dice Kaztro.
El concierto esta pensado para recorrer la discografía del grupo, pero no en orden cronológico, sería demasiado predecible para Alcolirykoz. Dos Décadaz se propone contar una historia, articulando las canciones a partir de anécdotas y recuerdos que Kaztro y Gambeta irán contando entre una y otra canción: el susto de los primeros conciertos, los fracasos, tantas cosas que salieron mal, y las que salieron bien, los primeros viajes, los amigos, los discos y la terquedad de apostar por el rap cuando parecía una causa pérdida, cuando el género, para muchos, era una burla. Habrá un poco de todo, porque es demasiado, es más que música.
Hace un par de meses, en un conversatorio de la cátedra Medellín y la música, organizada por la Universidad Nacional y el ITM, el maestro Julio Ernesto Estrada ‘Fruko’, decía que los barrios Manrique, Aranjuez y Campo Valdéz habían nutrido de alegría a Medellín.
Pero eso que dijo el maestro, lo reconocen pocos, pues esos mismos barrios son recordados como los protagonistas de los años más turbulentos de Medellín. Cómo si todo lo malo de la ciudad viniera de ahí.
En estas dos décadas, AlcolirykoZ ha ido reconstruyendo esa alegría, sin olvidar el dolor. Y en ese proceso no sólo han desarrollado un rap propio, popular, de nosotros. Sino que han hecho de Aranjuez un estado mental. Un barrio que se habita a través de las canciones, donde se honran la independencia, la amistad, la solidaridad y la honestidad.
Aunque la gira Dos Décadaz apenas empieza, la celebración ya está en marcha. El aniversario coincidió con la gira internacional más grande del AlcolirykoZ hasta la fecha. El grupo se presentó en Chile, Australia, España, Francia y México. Allá también está Aranjuez.
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“AlcolirykoZ nos ha dado tanto guevón... yo sólo quiero desahogar un montón de energía que uno tiene para entregar acá”, dijo uno de los fanáticos que asistió al concierto en Melbourne.
AlcolirykoZ es un grupo y es un lugar, esa una idea de nosotros. Por eso, cada concierto es, como ellos dicen, una misa de sanación, un momento de intensidad máxima, de alegría absoluta, de comunión. AlcolirykoZ es un fenómeno. Es, para usar la expresión de ellos mismos, imposible de resumir.