El Principito aterriza en Medellín con una experiencia inmersiva
En el Centro Comercial Los Molinos hay un espacio de 740 metros cuadrados que cuenta la célebre historia escrita por el aviador francés, Antoine de Saint-Exupéry.
Periodista de la Universidad de Antioquia. He trabajado como fact-checker en La Silla Vacía y ahora hago parte de la sección de Tendencias de El Colombiano.
En diciembre de 1940, Antoine de Saint-Exupéry llegó a Nueva York, la ciudad en la que tres años más tarde publicaría El Principito, novela que hace parte del listado de los libros más vendidos de la historia, con más de 200 millones de ejemplares, y que además es la segunda obra más traducida del mundo, con versiones en cerca de 550 idiomas y dialectos.
Esta obra ha atravesado generaciones y ha traspasado el papel: es también película, serie, exposición artística, tienda de regalos. Ochenta y tres años después, la historia del pequeño príncipe, el zorro y la rosa sigue narrándose en otros formatos, como la experiencia inmersiva que desde esta semana está disponible en el Centro Comercial Los Molinos, en Medellín.
La novela corta relata el encuentro entre un piloto que queda varado en el desierto del Sahara y un niño de cabellos rubios, El Principito, que proviene del asteroide B612. Juntos van reconstruyendo fragmentos de sus historias: el aviador recuerda su infancia, cuando dibujó la famosa boa que se tragaba un elefante, y el principito habla de los viajes que ha hecho a otros planetas y de lo que vivió en ellos. Esa es la historia que, en un montaje de 740 metros cuadrados, recrea la experiencia de Los Molinos, que estará abierta hasta el 5 de abril de 2026 en la Plaza Bosque.
En el recorrido hay entre 10 y 15 piezas que narran fragmentos tanto de la historia escrita por Saint-Exupéry como de la vida del propio autor. El espacio incluye una exposición de ilustraciones del escritor francés —quien también dibujó su libro y que, incluso antes de dar vida al Principito, ya ilustraba en los márgenes de sus cartas al niño rubio—, figuras hechas a mano de los personajes de la novela, una piscina de pelotas integrada a un juego temático, murales interactivos y una línea del tiempo sobre la vida de Antoine.
Para entender el origen de El Principito es esencial remitirse a la biografía de su autor. Las aventuras que relata la novela —un encargo de su editorial, Reynal & Hitchcock, que le solicitó una historia de Navidad— tienen su raíz en experiencias reales del también periodista y piloto. En 1935, Saint-Exupéry sufrió un aterrizaje forzoso en el desierto del Sahara; la deshidratación le provocó alucinaciones y fue gracias a un beduino que él y sus colegas lograron sobrevivir.
Aunque uno de los propósitos de la experiencia es compartir la historia del escritor, la protagonista indiscutible es la sala de proyecciones 360°, alrededor de la cual gira todo el recorrido. Allí, durante 15 minutos, a través de narraciones, imágenes en movimiento y música, se cuenta la historia de El Principito. Todo el espacio fue desarrollado por Intuit, una compañía colombiana dedicada a la producción de experiencias inmersivas culturales y educativas.
“La idea surge porque queremos dejar un mensaje muy claro a las familias y a la sociedad: no perder esos valores tan importantes que el autor quiso transmitir en el libro. Por eso, en los espacios que van a ver en la atracción recreamos distintos lugares icónicos de la obra, como el espacio de la rosa o la avioneta cuando cae en el Sahara. Pero también nos interesa que la gente conozca al autor: por qué decidió escribir el libro y cómo un aviador terminó creando esta obra que hoy es una de las más leídas del mundo”, cuenta Catalina Pizano, gerente administrativa de Intuit.
Una experiencia de este tipo puede tardar aproximadamente un año en realizarse. En este caso, el primer paso fue definir qué se quería contar y mostrar. Para el proyecto, Intuit contó con la curaduría de Le Petit Prince, la firma que custodia a nivel mundial las licencias de las ilustraciones y que está a cargo de la familia de Saint-Exupéry. Esto significa que, aunque las piezas visuales de la sala de proyecciones y las demás actividades de la experiencia fueron creadas por artistas colombianos, todas cuentan con el visto bueno de la casa matriz ubicada en Francia.
Si bien esta no es la primera experiencia inmersiva basada en la novela realizada en Latinoamérica, la empresa colombiana evaluó montajes previos desarrollados en países como México y Argentina. A partir de ese análisis, definieron qué elementos traerían a Bogotá a finales de 2025, donde la experiencia estuvo en exhibición en el Centro Comercial Gran Estación, y luego a Medellín, en febrero de 2026.
Las boletas para la experiencia de El Principito están disponibles en La Tiquetera o pueden adquirirse en el centro comercial. ¡No se lo pierda!