Música para el fin: Boulanger, Mozart y Strauss de la mano de dos mujeres en Filarmed
El concierto, que será este sábado a las 6:00 p.m. en el Teatro Metropolitano, tendrá como solista invitada a la soprano colombiana Julieth Lozano, una de las mejores del mundo.
Periodista. Magíster en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha escrito en diferentes medios de comunicación colombianos como VICE, Pacifista, El Espectador y El Colombiano.
De la música sinfónica se puede decir, entre otras cosas, que es tan primaria como sofisticada. Es primaria porque no tiene palabras; el lenguaje es la música, y por eso mismo es tan sofisticada, porque las palabras nombran, pero no pueden expresar a cabalidad eso que dicen; la música sí, pero no se puede entender de forma literal. Siempre hay espacio para la interpretación. En unas obras más que en otras.
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De las tres obras que presenta Filarmed en su séptimo concierto de temporada, este sábado en el Teatro Metropolitano, se sabe que fueron las últimas de cada uno de los compositores y poco más.
Una mañana de primavera fue escrita por Lili Boulanger entre 1917 y 1918, un par de meses antes de morir, cuando apenas tenía 24 años, a causa de las secuelas que le dejó una bronconeumonía que la afectó cuando tenía dos años. La compuso a la par de En una tarde melancólica, son obras que se acompañan, esta última casi fúnebre, la primera juguetona, dulce, un chispazo. Son una despedida, fueron las últimas composiciones que alcanzó a escribir de su puño y letra.
–Es una obra breve, con mucha vitalidad. Tiene un sentido muy luminoso, transparente y una armonía increíblemente refinada. Seguro que si hubiera vivido más años, le hubiera dado al repertorio unas joyas totales –dice Ana María Patiño-Osorio, directora titular de la Orquesta.
De la Sinfonía n.º 41 de Mozart se sabe menos, a pesar de ser una de sus obras más conocidas y celebradas.
Popularmente conocida como Júpiter, es la última de un conjunto de sinfonías que Mozart compuso en un breve periodo del verano de 1788, un par de años antes de morir.
La Sinfonía n.º 41 es la más larga y compleja de sus composiciones, la cumbre de su repertorio, una genialidad. La obra da cuenta del dominio de Mozart sobre el lenguaje musical, y eso se traduce en libertad creativa absoluta, en su trascendencia. Mozart era un compositor inalcanzable; parecía que estaba por fuera de este mundo.
–Yo creo que la palabra que mejor la define es lucidez. Es una obra que celebra la imaginación, la inteligencia, la alegría de la creación. Es una obra luminosa, llena de genialidad y sentido del humor y, a la vez, un resumen inmenso de todas sus óperas –dice Ana María.
De las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss no se sabe casi nada. La sinfonía para soprano y orquesta se construye sobre cuatro poemas, tres de Herman Hesse y uno de Joseph von Eichendorff. Los poemas hablan de la proximidad de la muerte y la serenidad, de la aceptación del fin.
Pero Ana María tiene el presentimiento de que Strauss hablaba de otra cosa, de redención, y que la compuso pensando en el escritor austriaco Stefan Zweig.
No se puede comprobar, no está escrito en ninguna parte, pero la directora lo cree así, pues ha estudiado al compositor, al escritor, conoce sus obras y ha leído las cartas que ambos intercambiaron por años.
La relación entre Strauss y Zweig se fue diluyendo, al parecer, por la cercanía de Strauss con el nazismo. Zweig era judío y estaba aterrorizado con Hitler y las ideas del nazismo; pensaba que se iban a extender por todo el planeta, que era el fin. En 1941 se mudó a Brasil, y a principios de 1942 se suicidó junto con su esposa. Murieron abrazados.
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–Se suele decir que la obra habla de la serenidad y la muerte, pero yo no la escucho así. Para mí, la obra tiene una carga muy grande de culpa y una necesidad profunda de redención. Las canciones tienen un texto muy fuerte, muy triste, sobre todo la última, y al final del movimiento hay dos flautas haciendo unos trinos como si estuvieran desvaneciéndose, como si estuvieran trascendiendo. Yo siempre he pensado que esas flautas son Zweig y la esposa –cuenta Ana María.
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La verdadera motivación de Strauss será por siempre un misterio, pero la música no se trata solo de lo que el artista quiso decir, sino de lo que cada uno puede entender. Para presentar esta obra, Filarmed tendrá como solista invitada a la soprano colombiana Julieth Lozano, una de las mejores del mundo. Al final del concierto habrá una sorpresa.
- ¿Qué obras interpretará Filarmed en su séptimo concierto de temporada?
- Filarmed interpretará Una mañana de primavera de Lili Boulanger, la Sinfonía n.º 41 “Júpiter” de Wolfgang Amadeus Mozart y las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss. Las tres tienen en común que fueron las últimas obras de sus respectivos compositores.
- ¿Cuándo y dónde será el séptimo concierto de temporada de Filarmed?
- El concierto se realizará este sábado 25 de julio a las 6:00 p.m. en el Teatro Metropolitano.
- ¿Quién será la solista invitada en el concierto de Filarmed?
- La invitada especial será la soprano colombiana Julieth Lozano, quien interpretará las Cuatro últimas canciones de Richard Strauss.