“Paseo, existo”: a 50 años de su muerte, Gonzalo Arango vuelve a recorrer la ciudad que amó y odió
El nadaísta antioqueño murió el 25 de septiembre de 1976. Medio siglo después, su voz ahora circula en los vagones del Metro, en las aulas y en una colección editorial que no para de crecer.
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Gonzalo Arango no necesitaba nada especial para hacer literatura. Le bastaba con subirse a un bus en Medellín y mirar por la ventana para convertir el trayecto en una historia que merecía ser contada, escuchada, leída. “Mi amada Medellín, ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que tanto muero”, escribió en Medellín a solas contigo (1964), uno de sus textos más recordados y que todavía resuena con una extraña vigencia.
La ciudad que él amaba y odiaba al tiempo y en el mismo párrafo, la que lo arrojaba al exilio nocturno de sus parques mientras le componía elegías, esa misma que lo homenajea esta semana con vagones del Metro que llevan su firma y colecciones literarias que mantienen viva su obra. Cincuenta años después de su partida, Arango recorre las calles de Medellín.
Falleció en septiembre de 1976 en un accidente de tránsito en la vía Bogotá-Medellín. Tenía 45 años. Había nacido en Andes, Antioquia, en 1931, pero fue la capital antioqueña la que lo forjó, la que lo empujó a fundar en 1958 el nadaísmo, el movimiento literario más irreverente de Colombia en el siglo XX.
Sus manifiestos sacudieron la moral conservadora del país con una energía que recordaba al beatnik norteamericano y al existencialismo francés, pero con un sabor, irremediablemente, colombiano.
Reducirlo al nadaísmo, sin embargo, sería un error. Arango fue cronista, poeta, provocador público y, también, un hombre capaz de una ternura descomunal. En varias de sus obras era capaz de arremeter contra una ciudad que, según él, no tenía “ni siquiera una fabriquita para alimentos del alma”, pero en el mismo texto le confesaba a Medellín: “A ti, que no me has dado nada, salvo soledad y un poco de dura miseria, te debo la riqueza infinita y humilde de mi ser”.
Una obra que no para de crecer
Cinco décadas después de su muerte, la obra de Arango se sigue publicando. La Editorial EAFIT, en alianza con la Corporación Otraparte, casa donde vivió Fernando González, convertida hoy en uno de los centros de pensamiento más activos del Valle de Aburrá, lleva más de una década construyendo la Biblioteca Gonzalo Arango, una colección que ya reúne nueve títulos.
El más reciente es Soledad y destino: Cartas a Aurita (1968-1976), cartas de amor escritas en sus últimos años, una faceta íntima que contrasta con la imagen del provocador que cultivó toda su vida y que revela a un hombre capaz de la más honesta de las vulnerabilidades.
Otraparte, además, prepara una edición ilustrada de Medellín a solas contigo, el texto que mejor resume su relación con la ciudad. Y la Universidad de Antioquia alista un número especial de su Revista dedicado al aniversario, previsto para diciembre de este año.
La polémica que no cesa
Pero esta efemérides también trajo debate. Sergio Esteban Vélez, hoy director del Instituto Caro y Cuervo, publicó en las redes sociales de la entidad un post en que cuestiona el lugar que la cultura oficial le ha asignado a Arango, argumentando que su figura ha sido romantizada a costa de lecturas más críticas.
La polémica no es nueva, pues el nadaísmo siempre generó tanto fervor como rechazo, pero muestra que Arango sigue siendo un escritor que incomoda. Parece que su nombre no se deja embalsamar tan fácil, ni siquiera a cincuenta años de su entierro.
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En Medellín a solas contigo describió a los guardianes de la cultura como “inquisidores prostáticos” con la rabia de un hombre que amaba profundamente lo que criticaba y que encontraba en la escritura la única forma posible de reconciliarse con ello.
La última imagen que dejó en ese texto es la de un hombre que baja solo por una carretera de madrugada, con las manos en los bolsillos y la luna derramada sobre el asfalto. Un sargento lo detiene, le pide la cédula, le pregunta qué hace a esa hora. “Nada —responde Arango—, paseo... existo”. Luego lo metieron preso.
Cincuenta años después, Medellín lo lleva en sus vagones del Metro, en sus colecciones de librería, en sus aulas. Arango sigue paseando. Existiendo.
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Preguntas frecuentes:
- ¿Quién fue Gonzalo Arango y qué fue el nadaísmo?
- Gonzalo Arango fue un poeta, cronista y ensayista nacido en Andes, Antioquia, en 1931. En 1958 fundó el nadaísmo, movimiento que desafió los valores conservadores de la Colombia de mediados del siglo XX con una propuesta irreverente y provocadora. Murió el 25 de septiembre de 1976 en un accidente de tránsito. Además de su papel como agitador cultural, fue un destacado cronista cuya obra periodística, incluido el texto Medellín a solas contigo, sigue siendo referencia del pensamiento y la literatura colombianos.
- ¿Qué homenajes se hicieron en Medellín por los 50 años de la muerte de Gonzalo Arango?
- El Metro de Medellín puso a circular vagones con la firma del poeta junto a la de Fernando González. La Universidad de Antioquia, la Corporación Otraparte y la Alcaldía de Andes organizaron la agenda “A solas contigo. A 50 años de la partida del poeta y escritor Gonzalo Arango”, con conversatorios, recitales, maratones de lectura y exposiciones realizados en septiembre en Andes y Envigado. La programación continúa hasta diciembre con publicaciones especiales, entre ellas una edición ilustrada de Medellín a solas contigo.
- ¿Qué polémica generó el director del Caro y Cuervo sobre Gonzalo Arango?
- Sergio Esteban Vélez, director del Instituto Caro y Cuervo, publicó un video en los canales institucionales de la entidad en el que calificó a Gonzalo Arango como un rebelde arrepentido que terminó entregado a Dios, y acusó al escritor Andrés Caicedo de haberle hecho “un daño irreparable al patrimonio literario”. El video generó rechazo en el sector cultural, que cuestionó tanto el contenido como el uso de una plataforma pública para difundir posiciones personales sobre figuras del patrimonio literario colombiano.