Música

Medellín tendrá una fiesta de tres días en la que solo se escuchará música en vinilo, ¿de qué se trata?

Desde este viernes hasta el domingo, en el Centro Comercial Sandiego se realizará la Fiesta del Vinilo, la cual reunirá a coleccionistas, melómanos y principiantes con este formato que marcará tendencia en 2026.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. He trabajado como fact-checker en La Silla Vacía y ahora hago parte de la sección de Tendencias de El Colombiano.

hace 4 horas

Fue a finales de la década de los ochenta cuando la producción de vinilos tuvo su ocaso. El LP, que fue el formato predominante por casi cincuenta años, comenzó a ser desplazado por el CD y este, años después, por el streaming. Sin embargo, aquellos discos –en su mayoría negros, que miden entre 17 y 30 centímetros– continúan reuniendo a melómanos y aficionados en eventos como la Fiesta del Vinilo, que desde este viernes y hasta el domingo celebrará la música en todos sus formatos en el Centro Comercial Sandiego.

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El evento de tres días tendrá un espacio de exhibición de vinilos de géneros como rock, salsa, tropical, cumbia, hip hop, jazz y funk, DJ en vivo y diez tiendas especializadas de la ciudad. Gyova Baladas, Jaime Franco, Killing Disco y Cata & Iván son algunos de los artistas que tocarán en la Fiesta, en la que se presentarán tres DJ por día a partir de las 2:00 de la tarde.

“La cultura es el corazón del entretenimiento en Sandiego y, por eso, le apostamos a este tipo de actividades que buscan mantener vivo este formato, preservar la memoria musical y resaltar los sonidos locales, nacionales y del mundo”, explica María Isabel Rodríguez, directora de Cultura de Sandiego.

El vinilo, entre resistencia y tendencia

Como un acto de resistencia y una forma de mantener el formato vivo. Así es como Jorge de la Hoz, creador del Sindicato del Vinilo, describe a su tienda, una de las diez que participará este fin de semana en la Fiesta. Fue él quien, junto al centro comercial, se unió para realizar la primera edición del evento en 2024, con el objetivo de visibilizar y mantener con vida el vinilo. Ahora, este fin de semana se realizará la novena edición que será con entrada gratuita y a partir de la 1:00 de la tarde en La T – Zona Gastrobar.

Pero, volviendo al Sindicato, el origen de esta tienda viene, como su nombre lo indica, de la defensa que los coleccionistas y melómanos como Jorge han hecho del vinilo durante esa “etapa oscura” en la que muchos lo reemplazaron por formatos más novedosos o compactos. En el caso de este DJ, que también es coleccionista, los vinilos llegaron a su vida a los 13 años. “Yo pertenezco a la cultura del hip hop. También soy DJ y bailarín.

Empecé a bailar cuando tenía alrededor de 13 años, más o menos en 1995. Fue en ese momento cuando comencé a comprar mis primeros discos, enfocados en la música para bailar breaking –o break dance, como se le llama comercialmente–. Eran músicas negras: mucho rap de la época, pero también mucho funk, electrofunk y blues. Ahí fue donde empezó mi pasión por los discos”, cuenta Jorge, quien, a vuelo de pájaro, calcula que aproximadamente 4.000 vinilos pueden conformar su colección.

Fue después, ya en su adultez, cuando, impulsado por su pasión de coleccionista, decidió abrir una tienda. El Sindicato del Vinilo ofrece salsa, cumbia y rock clásico; también rap, funk, disco, blues y jazz. Desde la pandemia de covid-19 y, solo desde hace tres años, cuenta además con un punto físico llamado Casa 39-51, ubicado en el barrio Boston, donde, además de vender vinilos, funciona como un espacio dedicado completamente a la música. Allí se realizan talleres, charlas y tornas abiertas, en las que por días se invita a coleccionistas según el género musical para que lleven sus discos favoritos y los pongan a sonar.

El vinilo y el aumento de la nostalgia

Y aunque algunos se sorprenden cuando ven a la venta los discos de vinilo, este formato está lejos de haber quedado en el pasado. De hecho, en los últimos años se han reportado crecimientos sostenidos en la venta de formatos físicos: según la Asociación de la Industria de Grabación de América, conformada por artistas, productores y sellos discográficos de la región, solo en 2024 los ingresos por ventas de vinilo aumentaron un 7 %, hasta los 1.400 millones de dólares, y por tercer año consecutivo los álbumes en este formato superaron en ventas a los CD en unidades, un fenómeno que ocurrió por primera vez desde 1986, en 2020.

Estas cifras se alinean con lo que reportes y especialistas en tendencias y marketing han pronosticado para 2026, que se cree será el año del regreso a la vida analógica como una protesta contra el uso amplificado de la inteligencia artificial. Volver a lo simple y a lo físico –como el libro, los cuadernos, el lápiz, el periódico y, sí, el vinilo– será una de las formas que tendrán las personas de reconectar con lo tangible y de construir hábitos y relaciones más humanas.

Si bien desde hace un par de años viene tomando fuerza la producción y escucha de vinilos –por ejemplo, en 2021 la cantante Adele puso en jaque a las plantas de prensado al superar la capacidad de producción de las fábricas con el lanzamiento de su álbum 30, o el hecho de que hoy se puedan encontrar discos de Bad Bunny y Karol G en este formato–, se espera que en 2026 su auge sea aún mayor.

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Y esa tendencia, según Jorge, es interesante y positiva porque permite ver cómo “muchos jóvenes están tomando la iniciativa de escuchar música en formato físico porque estamos cansados de solo tener la música en el celular [...]. Que la gente esté comprando y coleccionando, y que los chicos se estén metiendo en este campo, me parece muy bacano porque se están creando nuevas semillas de jóvenes a los que les puede gustar la buena música”.

Pero, más allá de la tendencia –que es pasajera–, lo que se visibiliza es que aún hay personas que continúan trabajando por preservar el formato, lo que también implica conservar la historia musical. Si uno va a la Fiesta, por ejemplo, puede encontrar salsa, porro, cumbia y rock colombiano, lo que termina convirtiendo el evento en un asunto, como menciona Jorge, “de mantener viva la memoria de una ciudad y de un país a través de la música”.