El juego del rap en palabras de Oblivion´s Mighty Trash: el rapero paisa habla sobre su más reciente álbum
El artista presenta su disco The Rap Game, Vol. 1, un retrato crudo de Medellín. EL COLOMBIANO conversó con él sobre su ascenso, el sonido del rap local y las verdades detrás de la industria musical.
Periodista. Magíster en Estudios Culturales de la Pontificia Universidad Javeriana. Ha escrito en diferentes medios de comunicación colombianos como VICE, Pacifista, El Espectador y El Colombiano.
Oblivion´s Mighty Trash tiene 23 años, tres discos publicados en solitario LO-POCALYPSE LOOPS (2022), No Me Acuerdo (2023) y The Rap Game, Vol 1 (2026), y uno más en colaboración con Isaac S.A y Adam Walsh, 5 Pa las 12 (2024).
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En cinco años ha vivido lo que pocos raperos en Colombia podrían contar: se presentó en Estéreo Picnic, abrió el show de Alcolirykoz y Cypress Hill el año pasado, y tiene su propio show en Colors.
La música de Oblivion tiene la urgencia del desahogo, pero el desparpajo de quien no ambiciona mucho. Él es capaz de leer la ciudad y sus tiempos como pocos, por eso se convirtió rápidamente en la cara más visible de una nueva generación del rap de Medellín. A propósito de su más reciente disco The Rap Game, Vol.1 hablamos con él de lo que han sido estos cinco años.
Hablemos de The Rap Game, Vol. 1...
“No es un disco así, ultra conceptual, que hay que escuchar 32 veces para poderlo entender. El disco es más bien una recopilación de canciones que son documentos, momentos de mi vida a lo largo de ese año y medio que trabajé para sacar el proyecto y comenzar como con una nueva tanda de música”.
Fue un momento muy importante, el año pasado empezó en un concierto con Alcolirykoz y Cypress Hill y terminó con su propio show de Colors...
“2025 fue un año de muchas cosas. Siento que, llevándolo al concepto del juego del rap, hubo varios niveles que se pasaron y otros que incluso se saltaron, porque ha sido una vuelta más bien acelerada. Pero, sobre todo, ha sido un año de muchísimo recorrido y aprendizaje: sobre cómo funciona todo, sobre el techo de las cosas y sobre cómo quiero que ese techo no exista. Y, si no quiero que las cosas tengan límite, entender hasta qué punto las puedo llevar.
Ese fue el aprendizaje más grande y siento que hablo mucho de eso en el álbum. Han pasado muchas cosas, han pasado cosas buenas, han pasado cosas malas, pero aquí estoy, aquí estoy. Pasé el juego, aprendí, toca seguir con el volumen que sigue”.
Es un juego que toca inventarse, ¿cómo lo hace?
“En cualquier industria empezar algo de cero es difícil porque va a haber competencia, va a haber gente cansona, va a haber crítica, inconformidad, el artista mismo es una persona inconforme. Yo soy la persona más inconforme del mundo con mi arte.
A veces yo me doy palo y yo me voy duro, pero uno tiene que ser consciente también lo que ha hecho y ha conseguido, y seguir adelante, inventando. La improvisación es la virtud más grande y el rap hace inventores”.
En este disco también hay una exploración musical a través de los beats ¿hacia donde querés ir?
“Uno tiene que escarbar y escarbar, y sacar tierra y mierda y cosas horribles hasta encontrar lo perfecto. Yo desde que me levanto hasta que me acuesto estoy pensando ideas y a veces me cuesta llevarlas a cabo, pero uno tiene que luchar contra eso. El proceso creativo viene de la cotidianidad de uno, de estar escuchando y escuchando. Yo quisiera empezar a implementar más los sonidos de acá, a veces sampleo salsa, boleros, mil cosas, pero quisiera concentrar todas mis atributos creativos en representar el sonido de acá en el rap y eso no solo se consigue a través de las barras, sino a través de la sonoridad”.
Su rap también tiene una lectura de la ciudad, casi que uno cierra los ojos y solo escuchando la ve...
“Claro, eso es lo que me gusta hacer a mí, que la gente sienta lo de acá, que escuche y vea la ciudad. Que no la observe así como sale en los rankings que los gringos utilizan para venir acá y putear esto de precios altos y dólares, sino que la vean como lo que está sucediendo de verdad, como que cada día crece más la población de habitantes de calle y la gente cada día los deshumaniza más, como que cada vez hay más trastornos por consumo de drogas cortadas y la gente cada día se está volviendo más demente... Yo siento que esta es una ciudad acostumbrada a hacer maromas para poder subsistir. El que vive en Medellín tiene que encontrar la plata de cualquier forma, sea como sea y siento que esa rapidez con la que se vive acá también se debería de mostrar en las canciones”.
¿Cómo explicas todo esto que estás viviendo con la música?
“Yo no sé, yo siento que mi mente todavía está tratando de formular emociones con respecto a todo lo que ha pasado. Yo no he buscado que pase, pero pasa y obviamente no le voy a dar la espalda a estas cosas porque hay gente que se lleva años en esto y todavía está tratando de tener un reconocimiento, así sea mínimo. Muchísimo respeto para todas las personas que estén haciendo esto desde años, tengan los oyentes que tengan. No cualquiera es capaz de expresarse rimando, ni es capaz de montarse sobre una base y tratar de decir algo con coherencia.
Para mí todo esto que me ha pasado es como si estuviera soñando, uno no sabe en qué momento se va a acabar, entonces lo único es seguir para adelante, porque a veces ni siquiera encuentro las palabras para expresar lo que me ha pasado en los últimos cinco años, es una vuelta que me ha dejado sin palabras, el apoyo de la gente, que se hayan sentido tan identificados desde el principio.... es una locura, la verdad”.
¿Quién te escucha? ¿Cuál es tu público?
“Gente de todo tipo, desde chiquis de 12 años hasta señores de 60. Me he dado cuenta yo como que es una cosa impresionante, precisamente por el alcance generacional que puede llegar a tener la palabra de uno, como que que generaciones distintas puedan sentir lo mismo por una sola canción”.
La industria musical tiene mucho de trampa, de ilusión, ¿qué le dirías a los que sueñan con esto?
“Les diría mil cosas, pero para hacerlo corto: primero que no todo es lo que parece, la gente que muestra carros, plata, cosas y probablemente el 70 u 80% de eso es prestado, entonces no se crean todo lo que hay en en internet ni todo lo que ven en los videos musicales.
Segundo más del 50 o 60% de los artistas de la industria reciben canciones de otras personas para interpretarlas. Como que muchas veces las cosas que están cantando ni siquiera son de las vidas de ellos. Entonces tampoco de se obsesionen con las vidas de los artistas, porque pueden ser más simples de lo que creen.
Tercero, la plata con la música no se hace de la noche a la mañana. Eso tiene varios factores que hacen que esas vueltas sucedan, no es sólo sacar un tema y ya, pero lo más importante de todo es dedicarle la vida a esto, porque el arte es la expresión del ser y si uno no pone la vida en ello, uno no se está expresando correctamente. A las personas que están ilusionadas con la música lo mejor que les puedo decir es es métanle, háganle, hagan música y busquen la manera de sacarla, porque el arte es muy valioso como para quedarse ahí, y segundo, el arte es muchísimo más valioso que el dinero que les puede aportar. Entonces no hagan música por plata, háganlo por pasión”.
Vea la entrevista completa con Oblivion’s Mighty Trash en este enlace.