Cultura

La historia de mi piel, el poemario de María Gómez Lara sobre el racismo en Colombia

Profesora universitaria y poeta con varios premios, María Gómez Lara escribió con rabia un libro sobre el racismo en el país.

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15 de septiembre de 2026

En La historia de mi piel, la poeta María Gómez Lara cuenta en versos sus experiencias cotidianas con el racismo. En esas páginas el lector encuentra las vivencias de una mujer de nariz ancha y pelo crespo que escucha decir a su papá que la raza “se puede mejorar” o a sus amigas de colegio que no juegan con ella por ser negra. De ahí que el libro –en palabras de la autora– esté escrito con rabia.

En este libro el asunto racial está desde el título...

“Se me ocurrió porque es un tema del que no se habla suficiente, me parece. Yo creo que Colombia es un país muy racista y que obviamente hay gente hablando de esto, pero también hay mucha negación de “no, aquí no somos racistas”. Entonces, digamos que la cuestión racial en Colombia y en Latinoamérica, yo creo que es una deuda que tenemos todavía.

Me parece que es muy importante hablar de eso, además, porque creo que el racismo estructural responde a hechos históricos como la esclavitud, la trata de personas, la violencia colonial, el exterminio de los pueblos indígenas. Cuando sacamos el tema la gente dice: “Ah, no, eso está en el pasado”, pero no está en el pasado, está en el presente. Es decir, el racismo de hoy es producto de esas estructuras, es producto de lo que queda de esas estructuras.

Mucho de lo que hay en este libro son anécdotas que me han pasado realmente a mí. Está lleno de datos o de anécdotas o de historias que he escuchado, de mi vida, pero también de la de otras mujeres”.

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El tema de la raza está por fuera de la conversación en Colombia...

“Sabemos que la raza no existe, es decir, la raza biológicamente no existe. Existe una construcción cultural que afecta la vida de muchas personas, que a muchas personas les cuesta la vida, porque existe la violencia racista, la violencia policial. La percepción racial depende del contexto.

Cuando yo estaba en el colegio, cuando tenía cuatro años, a mí me decían: “Nosotras no jugamos con negras”. Entonces, tú me ves a mí y dices: “¿Por qué?”. Porque estaba en el contexto equivocado.

Entonces, eso sí me hizo obsesionarme un poco con este tema y también con los matices de la mezcla, porque el discurso del mestizaje se ha usado en Colombia para esconder un montón de racismo.

Y además esta historia de “mejorar la raza” es algo que se dice a la ligera en las familias. La gente lo dice todavía. “Hay que mejorar la raza” o si alguien de la familia se consigue una pareja que es más blanca, entonces bien. Me parece importante entender el mecanismo de dónde viene eso”.

Cuando cuentas que desde niña escuchaste ese tipo de frases, sorprende. Vos creciste en una clase educada, con privilegios...

“Cuando escribo sobre este tema, por un lado me parece importante recordar que estoy escribiendo desde mi historia personal. No quiero intentar apropiarme de la experiencia de alguien más, porque, por un lado, yo sé que hay unos privilegios que he tenido, que otras personas no.

Pero sí quiero escribir porque realmente el racismo es transversal. El racismo está en todas partes. Eso no quiere decir que en todas partes esté el mismo nivel de violencia. Una cosa es que te digan algo y otra que te maten.

Me gusta comparar, aunque no sea exactamente equivalente, la manera cómo funciona la violencia machista con la violencia racista. Tanto el feminicidio como el asesinato racista es el extremo absoluto de muchas otras cosas que están debajo de la punta del iceberg. La punta del iceberg es el feminicidio y el asesinato racista”.