Deportes

¿Brahim Díaz erró, voluntariamente, el penalti de la final de la Copa de África que pudo darle título a Marruecos?

El futbolista, que se mostró visiblemente afectado por la situación, pidió excusas en redes sociales.

Loading...

Periodista de la Universidad de Antioquia con énfasis en periodismo narrativo. En El Colombiano cubro deportes. He sido enviado especial a partidos de la Selección Colombia en Barranquilla. También a eventos de ciclismo como el Clásico RCN, Tour Colombia, Giro de Rigo, partidos de tenis, carreras de atletismo, natación, gimnasia, tiro con arco. He cubierto 7 finales del fútbol colombiano (6 in situ) y el Mundial de Qatar. Sigo la actualidad del DIM, Nacional y deportes del ciclo olímpico. Hago perfiles de deportistas. Presentador de El Debutante y realizador para redes sociales. Tuve un paso por el equipo digital: escribí breaking news.Trabajé en el programa Ángulo Deportivo de la emisora cultural de la UdeA. Escribí para La Oreja Roja y La Cola de Rata sobre migración, política internacional, economía y deportes. Fui voluntario de la Revista Arcadia en 2018. Produje y edité un podcast en serie llamado Duplas. Lector, salsómano y amante de sufrir en bici.

hace 44 minutos

Era la última jugada del partido más importante –hasta ahora–, de la historia del fútbol de Marruecos. Brahim Díaz tenía la posibilidad de montarse, para siempre, en el Olimpo de los ídolos futboleros de su país, uno de los más futboleros del norte de África. Había mucha tensión en el ambiente. Algunos minutos antes, los futbolistas de la Selección de Senegal intentaron abandonar la cancha del estadio Príncipe Moulay Abdellah de Rabat como protesta por el penalti que le dieron a Marruecos, pero su capitán, Sadio Mané, no los dejó.

Los senegaleses volvieron a la cancha. Los marroquíes que estaban en las tribunas sacaron sus celulares para grabar el tanto que les daría el segundo título de Copa de África de su historia –el primero lo ganaron en 1976–, para mostrarle a sus hijos, en unos años, que vivieron in situ, ese momento. Brahim Díaz, nacido en Málga, España, pero de padre oriundo de Marruecos, no se veía tenso, pero lo estaba.

Por eso besó tres veces el balón dorado con el que se jugó la final antes de ponerlo en el punto de penalti. Esa fue la razón por la cual respiró profundo para quitarse el peso de la historia antes de arrancar la carrera que pensaba lo metería en la historia. Quiso entrar de manera épica: cobró la pena máxima más importante de su carrera hasta ahora, al estilo panenka, picando la pelota suave en el centro del arco.

¿Brahim Díaz erró a propósito el penalti en la final de la Copa de África?

El destino lo engañó. El portero Mendy no se tiró a un costado, sino que se quedó en el centro: cogió la pelota con una facilidad que parecía increíble. El guardameta agradeció la ayuda divina. El atacante se veía estupefacto. Sus compañeros no podían creer lo que había hecho. Unos se tomaban la cabeza. Otros le reclamaban. Él hacía gesto de quien no comprende lo que vive.

La gente en la tribuna lo silbaba: no podían creer que había derrochado la oportunidad de darle el título al país de su papá, la Selección por la que decidió jugar después de haber estado en España. Lo juzgaron en el momento. Otros los futboleros no marroquiés, ratificando que en la vida las cosas son cuestión de perspectiva, lo halagaron: dijeron que lo que hizo fue un acto de justicia, de buena conducta.

Esa versión indicaba que Díaz sabía que el penalti que le pitaron no era penalti y por eso lo erró. Para algunos fue héroe. Para los marroquíes se convirtió en el gran villano después de que Pape Gueye anotó, al minuto 94, el gol con el que Senegal ganó la final de la Copa de África 2025-26 que se jugó en Marruecos y, muchos creían, ese país de cultura árabe tenía que ganar.

Antes del final del partido, ya en el banco de suplentes, Díaz se veía desesperado: pedía que sus compañeros hicieran un gol que forzara penaltis. No lo hubo. Senegal quedó campeón. Brahim quedó como el malo de la historia. Lo volvieron "añicos" en redes sociales. Él respondió.

“Me duele el alma. Soñé con este título gracias a todo el amor que me habéis dado, a cada mensaje, a cada muestra de apoyo que me hizo sentir que no estaba solo. Luché con todo lo que tenía, con el corazón por encima de todo. Ayer fallé y asumo toda la responsabilidad y me disculpo de todo corazón. Me costará recuperarme, porque esta herida no cicatriza fácilmente, pero lo intentaré. No por mí, sino por todos los que creyeron en mí y por todos los que sufrieron conmigo. Seguiré adelante hasta que algún día pueda devolveros todo este amor y ser el orgullo para mi pueblo marroquí”, escribió el futbolista.

La mala decisión de Brahim Díaz, de 26 años, en el partido más importante de la historia del fútbol de Marruecos –hasta ahora– llenó de ira a los aficionados. Él espera reversar los daños ocasionados en la Copa del Mundo de Norteamérica. ¿Lo conseguirá?