¿Cómo lo hace? Los secretos detrás del éxito de Djokovic que llegó a 100 triunfos en el Open de Australia
Detrás de los números, se esconde una preparación que combina tecnología de punta y una dieta milimétrica que le permite, a sus 38 años, seguir siendo el gran favorito al título.
Con su 100ª victoria en un torneo que ha ganado en 10 ocasiones, Novak Djokovic se clasificó con autoridad para la segunda ronda del Abierto de Australia.
“¡Es realmente mi pista favorita!”, reaccionó Djokovic (4º) en la Rod Laver Arena tras ofrecer tranquilamente una lección al español Pedro Martínez (71º) por 6-3, 6-2 y 6-2 luego de dos horas de juego. En el verano austral ha levantado 10 trofeos y está en liza para volver a ganarlo en la final del 1 de febrero, lo que supondría un nuevo récord de 25 títulos de Grand Slam.
Antes de esta victoria número 100 en Melbourne, ya había alcanzado 102 triunfos en Wimbledon (con siete títulos) y 101 en Roland Garros (con tres).
En cuanto a su rendimiento en la pista, en su primer partido del año, el serbio de 38 años considera haber enviado “la señal adecuada”, tanto para él “como para los rivales”.
Su próximo adversario será el italiano Francesco Maestrelli (N.141), procedente de la fase previa y que el lunes dio la sorpresa en cinco sets ante el francés Terence Atmane (64º).
Al saltar a la pista el lunes, Nole igualó el récord de 21 participaciones en Melbourne de su antiguo rival Roger Federer, retirado desde 2022.
Para Djokovic, además, es su 81º torneo del Grand Slam, igualando otro récord que ahora comparte con el mismo Federer y con el español Feliciano López, también retirado.
La efectividad del serbio es demoledora. Para llegar al centenar de victorias en Melbourne Park solo necesitó de 108 partidos (récord de 100-8), lo que arroja una efectividad del 92.6%, la más alta en la historia del torneo.
De esa cosecha, los últimos 35 triunfos han sido consecutivos. No conoce la derrota en este escenario desde hace 8 años, pues su última caída fue en 2018 ante Hyeon Chung. La cifra de estos festejos los logró venciendo a tres generaciones distintas de tenistas, desde la era de Andre Agassi hasta la actual de Carlos Alcaraz y Jannik Sinner.
¿Qué hace diferente a Nole en el tenis?
El rendimiento de Djokovic no es fruto del azar. Es el resultado de una transformación física y tecnológica que comenzó hace más de una década. “Nole” ha convertido su cuerpo en un laboratorio de alto rendimiento.
Uno de los secretos más comentados de su carrera es el uso del Tao Patch, un pequeño dispositivo nanotecnológico que adhiere a su pecho. Este parche contiene nanocristales que capturan el calor corporal y lo convierten en impulsos de luz ultra-débiles. Ayuda a equilibrar el sistema nervioso, mejorar la postura y, sobre todo, mitigar dolores en zonas críticas como la cadera y el muslo sin necesidad de fármacos.
Su dieta ha evolucionado de ser simplemente “sin gluten” a un sistema de combustible biológico. Empieza cada mañana con agua tibia, limón y sal para reponer electrolitos y minerales de forma natural.
Consume “smoothies” cargados de espirulina, algas marinas, semillas de cáñamo y su alimento favorito: dátiles. Según Djokovic, los dátiles le proporcionan energía inmediata durante los cambios de lado sin pesadez digestiva.
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Ha sustituido el café por té verde ocasional, evitando los picos de cortisol que podrían afectar su pulso y enfoque en momentos de presión.
Para competir al nivel de Alcaraz (22 años) teniendo 38, Djokovic utiliza métodos de recuperación que parecen ciencia ficción. Utiliza cámaras hiperbáricas regularmente para saturar su sangre con oxígeno, acelerando la reparación de tejidos musculares tras partidos largos.
Con crioterapia y saunas alterna choques térmicos para reducir la inflamación sistémica. Practica la meditación guiada y baños de sonido para “enfriar” su motor mental, reduciendo la actividad de la red neuronal por defecto, lo que le permite entrar en estado de “flow” más fácilmente.
De cara a esta temporada, Djokovic incorporó especialistas en biomecánica y fisiología del ejercicio a su staff con un objetivo claro: optimizar cada paso para minimizar el impacto en sus articulaciones. No busca correr más, sino correr mejor.