Elecciones 2026

Iván Cepeda, mucho antes de la izquierda: el heredero de una dinastía política que lleva siglos cerca del poder

La imagen de Iván Cepeda como hijo de un matrimonio de izquierda es apenas una parte de su historia política. En realidad, viene de una herencia de varias generaciones de políticos de la costa que se puede rastrear hasta los años de la Independencia.

Loading...
hace 2 horas

Iván Cepeda Castro se presenta en la campaña presidencial de 2026 como la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro que se define por oponerse a las élites tradicionales.

Se presenta como el candidato de la izquierda, el heredero del Pacto Histórico, el hombre que ha construido su figura pública durante décadas denunciando los abusos del establecimiento.

Lo que pocas veces se cuenta es que detrás de ese candidato hay uno de los árboles genealógicos más cargados de política de la historia del país: una familia que ha gobernado Colombia desde prácticamente todos sus ángulos ideológicos y que hunde sus raíces en dos linajes —uno libanés y otro santandereano— que llevan más de un siglo instalados en el corazón del poder colombiano.

En el cuatrienio 2022-2026 han logrado algo que ningún otro árbol familiar ha tenido en la historia: cinco congresistas elegidos por partidos distintos. José David Name (la U), Iván Name (Partido Verde), María Angélica Guerra (Centro Democrático) e Iván Cepeda (Pacto Histórico), junto al representante Luis David Suárez Chadid (Partido Conservador).

Le puede interesar: Estado de salud de Iván Cepeda vuelve al centro del debate tras pedidos de transparencia sobre sus exámenes médicos.

La paradoja no es menor. Cepeda no es un outsider que llegó a la política por vocación de ruptura. Es, en el sentido más literal del término, un heredero que sin duda se ha ganado, también a pulso, su espacio político.

Todos descendientes del mismo tronco familiar. Todos en partidos diferentes. Esa hazaña de distribución política —que un mismo clan cubra simultáneamente desde la izquierda del Pacto Histórico y del Partido Verde hasta sectores de la derecha como el Centro Democrático, pasando por partidos del establecimiento como la U y el Partido Conservador— no es producto del azar ni de la coincidencia.

Es el resultado de un ADN familiar de más de cien años que comenzó en un pueblo del norte del Líbano llamado Tannourine y llegó a Colombia con una familia de inmigrantes maronitas, que huían de la persecución de los musulmanes, llamada Chadid (con ellos, y desde ese mismo pueblo, también llegaron los Turbay y los Harb, que luego tradujeron su apellido como Guerra).

El apellido Chadid no figura en las encuestas presidenciales ni en los análisis de coyuntura. Pero es el apellido que conecta a Iván Cepeda con senadores del establecimiento, con caciques liberales de la costa, con ministros de gobierno y con dirigentes comunistas. Es un apellido que explica buena parte de la política colombiana del siglo XX.

Los abuelos maternos

Para entender a Iván Cepeda hay que remontarse a sus abuelos maternos: Aura Chadid y Gustavo Castro.

Juan Chadid, el bisabuelo materno, llegó de Tannourine a Colombia en 1904. Se instaló en Sincelejo, donde construyó desde cero un emporio que abarcó el comercio de telas, la ganadería, la industria, la hotelería y el tabaco. Historia genealógica que revelaron en detalle Sergio Esteban Vélez, en su cuenta de X, y Gustavo Rugeles, en El Expediente.

En la casa de Juan Chadid, en la Costa Caribe de los años cuarenta, el problema ya no era Aura, una de las hijas, sino el hombre del que se había enamorado. Mientras sus hermanas se casaban con los clanes liberales y conservadores de Sucre, ella empezó a escaparse para verse con Gustavo Castro, cofundador y dirigente del Partido Comunista, que hablaba de lucha de clases y con el cual terminó casándose.

La pareja se instaló en Bogotá y apenas unas décadas después Aura Chadid y Gustavo Castro, tuvieron varios hijos, uno de ellos Yira, que los convirtió en abuelos de Iván Cepeda Castro, hoy candidato a la Presidencia de Colombia.

Iván Cepeda: más allá de su padre

Mucho se habla del papá de Iván Cepeda, Manuel, pero poco de las raíces por el lado de su mamá Yira Castro Chadid.

Juan Chadid (el abuelo de Yira y bisabuelo de Iván Cepeda) llegó del Líbano con varios hermanos, entre ellos, su hermana Martha Chadid, rama familiar que produjo al cacique liberal Julio César Guerra Tulena, varios bisnietos senadores y a María del Rosario Guerra, que llegó a ser precandidata presidencial del Centro Democrático.

La rama de la hermana María Chadid dio al ministro y senador José Name Terán, figura política dominante durante casi cuatro décadas, y a los senadores José David Name Cardozo e Iván Name Vásquez, este último presidente del Senado.

Y otra hermana, Benut Chadid, entre su descendencia tuvo a Alfredo Quessep, alcalde de Sincelejo, y Jairo Fernández Quessep, congresista. De suerte que ese barco que trajo del Líbano a estos cuatro hermanos (abuelo y tías abuelas de la mamá de Iván Cepeda) le han dado al país diez congresistas (además de Cepeda, Julio César Guerra Tulena, Antonio Guerra de la Espriella, María del Rosario Guerra de la Espriella, Julio Miguel Guerra Sotto, Miguel Alfonso de la Espriella Burgos. De otra línea, José Antonio Name Terán, José David Name Cardozo, Iván Name Vásquez, así como Jairo Fernández Quessep). Al menos cuatro de ellos, además, han sido presidentes del Congreso. Y varios de ellos han ocupado su curul hasta tres y cuatro períodos.

Gustavo Castro: el abolengo santandereano

El abuelo paterno de Iván Cepeda (el papá de Yira) no llegó al comunismo desde la marginalidad. Gustavo Castro provenía de un linaje con un peso propio en la política colombiana del siglo XIX, tal y como lo ha recogido el periodista Sergio Esteban Vélez.

La formación política del abuelo de Iván Cepeda, Gustavo Castro, venía marcada por generaciones anteriores de militares, masones, congresistas y caudillos santandereanos. Su padre fue el coronel Carlos Castro Wilches y su abuelo, el general Domingo Castro, quien ocupó cargos como senador, magistrado, procurador y presidente del Estado Soberano de Santander.

La figura más poderosa de ese árbol genealógico fue el general José Pacífico Solón Wilches, uno de los grandes caudillos del liberalismo radical colombiano del siglo XIX. Era tío abuelo de Gustavo Castro.

El mismo Vélez relata que Solón gobernó Santander durante años y construyó un enorme poder regional, rodeado de familiares instalados en el Congreso, el Ejecutivo y las instituciones del Estado.

En 1880, al terminar su mandato, impulsó una Asamblea Constituyente regional que modificó las reglas para ampliar el período presidencial y permitir que él mismo fuera reelegido sin pasar por elecciones.

Según relatos históricos, fue el político que más tiempo ocupó el poder en el Estado Soberano de Santander durante la Colombia federal. Gobernó en dos períodos, entre 1872 y 1876, y de nuevo entre 1878 y 1884, cerca de diez años en total, añade el portal. Y fue candidato presidencial en dos ocasiones.

Resulta entonces que el discurso constituyente no es del todo nuevo dentro de la historia familiar de Cepeda. Hace casi siglo y medio, uno de sus antepasados ya había utilizado ese mecanismo para mantenerse en el poder. En honor a Solón, un municipio sobre el río Magdalena lleva hoy su nombre: Puerto Wilches.

Gustavo Castro, el abuelo materno de Iván, fundaría el Partido Comunista Colombiano y sería eventualmente expulsado de él porque lo consideraron demasiado sectario. No llegó al poder a través de su partido. Pero junto con su esposa Aura Chadid vieron a su hijo Gustavo Dager Chadid convertirse en ministro y presidente del Congreso (el apellido es Dager y no Castro, porque una hermana de Aura, que era casada con un señor Dager que no tuvo hijos, lo crió). Vieron a su otro hijo, Saúd Castro Chadid, convertirse en el hombre más poderoso de la Cámara de Representantes como director administrativo, hasta que fue condenado a diez años de prisión por apropiación de miles de millones de pesos. También a su hija Yira Castro Chadid (la mamá de Iván) ser concejal de Bogotá. Y hoy su nieto Iván aspira al mismo solio de Bolívar que buscó su antepasado Solón Wilches desde 1880.

Una familia, todas las trincheras

Así, entre liberales, conservadores, comunistas y ahora el Pacto Histórico, Iván Cepeda Castro termina siendo un personaje tan complejo como su propia historia familiar. Sus raíces han cambiado de orilla ideológica con el paso de las generaciones, pero nunca se han alejado del poder y el centro de la política colombiana.

Lo que hace singular el caso de los Chadid-Castro en la historia política colombiana no es solo la cantidad de poder acumulado, sino la distribución ideológica de ese poder. En el mismo Congreso de 2022, la familia cubrió simultáneamente el Pacto Histórico de Gustavo Petro, sectores del liberalismo, el conservatismo y espacios cercanos al establecimiento. Son, en ese sentido, una metáfora perfecta de cómo funciona el poder en Colombia: no por convicciones ideológicas fijas sino por presencia transversal en todas las instituciones, en todos los partidos, en todos los momentos.

Iván Cepeda Castro es el producto más refinado de esa historia. Su figura pública está construida sobre la denuncia, la memoria de las víctimas y la oposición al establecimiento. Pero su apellido lo conecta con el establecimiento costeño de los Name y los Guerra. Su origen familiar lo conecta con el liberalismo radical de Santander del siglo XIX. Y su candidatura, en el fondo, es la culminación de una apuesta que hizo su abuela Aura Chadid hace más de setenta años cuando eligió el camino menos esperado: casarse con un comunista y apostar a que esa sería la línea familiar que llegaría más lejos.

Hasta ahora, las encuestas sugieren que no se equivocó.

Más noticias sobre política, paz, salud, judicial y actualidad, visite la sección Colombia de EL COLOMBIANO.