Costa de Marfil y Senegal jugarán el Mundial sin poder enviar hinchas, ¿por qué?
Las selecciones africanas dependerán exclusivamente del apoyo de sus comunidades migrantes en territorio estadounidense durante el Mundial.
Costa de Marfil y Senegal jugarán por primera vez un Mundial sin haber podido enviar delegaciones de aficionados llegados de su país dado que no pudieron obtener visados para Estados Unidos, lamentaron el jueves representantes de las hinchadas de los dos países africanos.
La estricta política migratoria de Donald Trump dificulta la entrada a Estados Unidos desde ciertos países e incluso puede afectar al personal convocado para la competición, como un árbitro somalí que fue expulsado este fin de semana.
“Los aficionados han renunciado a viajar porque Estados Unidos no quiere ver a aficionados de ciertos países como Costa de Marfil en su territorio”, dijo Julien Kouadio Adonis, presidente del Comité Nacional de Aficionados de los Elefantes (CNSE), que suele organizar los desplazamientos de los aficionados de Costa de Marfil.
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“Estados Unidos fue claro con nosotros diciéndonos que no quería ver a nuestros aficionados”, agregó el jefe de este organismo bajo tutela del Ministerio de Deportes.
Solo un puñado de funcionarios del CNSE recibió autorización para ir a Estados Unidos.
En sus anteriores participaciones en el Mundial (2006, 2010 y 2014) o para la Copa África de Naciones, este organismo había enviado a decenas de marfileños a animar a su selección.
El rol de esa pequeña delegación será “supervisar los aficionados marfileños basados en Estados Unidos”, precisa Kuaido, que añade que incluso para ese reducido grupo “no ha sido nada fácil lograr los visados. Ha hecho falta discutir y negociar para hacernos oír”.
Costa de Marfil deberá por tanto contar únicamente con los aficionados de la diáspora, cuyo número estimado por el CNSE es de 1.000.
“Vuestro boleto no es un visado”
Por parte de Senegal, el país también ha tenido que renunciar a enviar delegaciones oficiales de decenas de aficionados, como suele hacerlo en grandes competiciones.
“Desde que Senegal participa en el Mundial, es la primera vez que no enviamos delegación debido a las complicaciones vinculadas a la concesión de visados por parte de Estados Unidos”, lamentó Ndèye Dome Thiouf, consejero de comunicación del Ministerio de Deportes.
Esta institución ha intentado sin embargo enviar a los presidentes de las organizaciones de aficionados, completamente a cargo del Estado, pero sus visados han sido rechazados.
“Personalmente estoy decepcionado. Creo que organizar un Mundial no debería causar tantos problemas”, lamenta Pepe Mass Gueye, presidente del grupo de aficionados Lebougui, cuyo visado ha sido rechazado.
Para apoyar a los Leones de la Teranga, el Estado senegalés va a conceder 400 boletos por partido a ciudadanos senegaleses ya basados en territorio estadounidense.
“Vuestro boleto no es un visado”, había advertido este año el jefe de la diplomacia estadounidense Marco Rubio.
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Estas restricciones se añaden al coste elevado de los boletos para los partidos y alimentan las críticas a un Mundial desvinculado de la base popular de aficionados al fútbol.
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