Generación

Elisa Mújica: una escritora sin lectores

Vivió casi noventa años, escribió 18 libros (entre novelas, cuentos y ensayos), trabajó en los principales medios nacionales como cronista y crítica literaria, fue la primera mujer en pertenecer a la Academia Colombiana de la Lengua. Alfaguara reedita su novela Los dos tiempos.

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Bibliotecario y editor. El niño de la casa (Verso Libre, 2023) es su último libro publicado.

16 de abril de 2026

Todo lo que le pasó a Elisa Mújica en sus primeros años de vida fue por el destino de su padre. La menor de tres hermanas, aprendió a leer a los 4 años y se hizo lectora en la biblioteca familiar que tenía libros de Andersen, Los Hermanos Grimm y Las mil y una noches. A los 8 años, por cuestiones de trabajo del padre, su familia se trasladó de Bucaramanga a Bogotá y a los 14, por la muerte del padre y para aportar a la casa, abandonó sus estudios con las monjas de La Presentación, y empezó a trabajar como mecanógrafa.

A los 18 años fue secretaria privada de Carlos Lleras Restrepo (1936-1943) y secretaria en la Embajada de Colombia en Quito (1943-1945). En los cincuenta vivió en Madrid y fue corresponsal del periódico El Tiempo (1946-1953). Escribió reseñas y comentarios de libros para el suplemento dominical de El Espectador, Lecturas Dominicales y en un programa de la Radio Cadena Nacional de Colombia.

En 1982 fue elegida miembro de la Academia Colombiana de la Lengua y en 1984 fue miembro numerario, convirtiéndose en la primera mujer en obtener ese honor. Ese mismo año también fue elegida miembro correspondiente hispanoamericano de la Real Academia Española. Pero Elisa Mújica no tenía lectores.

En el 2018 —para celebrar su natalicio y como homenaje a su vida y obra— el Instituto Distrital de las Artes creó el Premio Nacional de Narrativa Elisa Mújica, dedicado a escritoras colombianas residentes en el país que podrán participar con un libro de narrativa inédito. Ya se lo han ganado Cristina Bendek, Laura Ortiz, Diana Obando y Claudia Amador. Los libros son publicados por la Editorial Laguna y la circulación de los títulos es mayor, las escritoras hacen parte de la agenda de librerías y ferias del libro, van a programas culturales y podcast, sus libros agotan ediciones; el libro de Bendek, Los cristales de la sal (2019), por ejemplo, ha sido traducido por la editorial Charco Press. Cosas que no le pasaron a Mújica, por su tiempo y por las consideraciones que la crítica tenía sobre las obras escritas por mujeres.

Casi toda la obra de Mújica está descatalogada. Su obra más conocida es un libro documental dedicado al público infantil: La expedición botánica contada a los niños (1978), ganador en la segunda versión del Premio Enka de Literatura Infantil. Para una nota publicada por El Tiempo en 1993 dijo que escribirles a los niños “es un oficio alegre, mientras que las novelas son dolorosas. Hay demasiadas confesiones personales”.

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En el 2019 la Editorial Alfaguara publicó por tercera vez su novela más reconocida, Catalina, obra a la que se le concedió una distinción en el Premio Esso (1962), que recomendaba su publicación y que la Editorial Aguilar de España hizo un año después. El ganador en esa edición fue el médico, antropólogo y escritor Manuel Zapata Olivella. En este 2026 salió por segunda vez Los dos tiempos, su primera novela, que fue publicada en 1949, en 1947 se publicó por primera vez un relato suyo (Tarde de visita), fue en el periódico El Liberal.

En 1949 Colombia todavía estaba entendiendo lo que había pasado el 9 de abril de 1948 y Arnaldo Palacios (1924-2015) ya había publicado Las estrellas son negras con la Editorial Iqueima, la misma que publicó Los dos tiempos. La primera edición y la que ahora pueden comprar en librerías, toma dos obras de la artista Carolina Cárdenas (1903-1936) que Mújica conoció cuando Cárdenas era secretaria en la sección de Provisiones del Ministerio de Guerra que se creó cuando Colombia tuvo un conflicto con el Perú (1932-1933). Esa breve amistad le sirvió para crear uno de los personajes —Leonor Alba— y por eso a ella y a su madre dedica el libro. Para esta segunda edición se tuvo que transcribir la novela de uno de los ejemplares que se conservan en algunas bibliotecas del país.

Para Catalina Navas, escritora colombiana invitada a prologar esta edición, Los dos tiempos es la biografía intelectual de una mujer de principios del siglo XX. Sin duda lo es, pero hay más. Mújica escribió esta novela en Quito, mientras trabajaba en la embajada y allí conoció el Grupo Guayaquil, un grupo de intelectuales con los que conoció el marxismo y la literatura de denuncia social, pero esas ideas de izquierda desaparecieron cuando en España presenció la invasión soviética a Hungría (1957). En el libro Cartas con Geraldino Brasil, 1979-1996 (Tragaluz Editores, 2011) del poeta Jaime Jaramillo Escobar, Mújica es descrita así: “A pesar de su esmerada educación, Elisa perteneció en su juventud al partido comunista era entonces fogosa dirigente. Una tarde de asonada llega al frente de la turbamulta hasta la casa de un dirigente conservador, y plantándose al frente grita, roja de la ira: “¡... y ahora tened la bondad de aparear esta casa!”. // Comprenderás que una persona así no puede pertenecer en la actualidad al mismo partido. Hoy en día Elisa es profundamente religiosa y acaba de escribir su último libro de exégesis: Introducción a Santa Teresa.” (Bogotá, mayo 12 de 1981).

Los dos tiempos, dividida en tres partes —La casa, El mundo, Después de la siembra— recrea la vida de un grupo de mujeres en una provincia de Colombia y, para hacerlo, las pone a conversar, las enfrenta a las cosas que se necesitan para ser “una buena mujer”, y nos recuerda que para esa época las mujeres tenían poca participación en la vida doméstica, política y cultural. En la realidad, las mujeres en Colombia no heredaban y sólo empezarían a votar en 1954. Pero también vamos a encontrar en el libro la camaradería, el cuidado y el afecto.

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Celina, el personaje principal, tiene 7 años, es hija de una modista y del segundón del señor Gobernador y su función en la novela es ser una cámara que registra las cosas que pasan en la escuela, en su casa y los alrededores. Es una niña a la que le prohíben leer los libros de la biblioteca que su padre tiene en un cuarto especial de la casa, pero ella no obedece, y para no ser castigada ella debe ser cautelosa, andar con cuidado en el mundo de los adultos. Una de las escenas más hermosas ocurre cuando Celina espera a su madre mientras hace pereza en la cama: “Se mira en las pupilas verdes, pasmándose de sus puntitos dorados y de que reflejen una cabeza morena y lisa, con la orla de capul sobre un par de ojos interrogados. Cada detalle de su cuerpo la sorprende. Lo inspecciona y lo conoce desde siempre”. Pronto las dos hermanas se casarán, entonces la casa será más grande para ella y sus padres. Las niñas que al comienzo juegan y sin ninguna transición pasan al trabajo del hogar.

El paisaje es otro personaje en la novela, y a pesar de que Mújica no escribió poesía, transforma el paisaje en un poema con descripciones precisas. Aparecen las flores, los árboles, las frutas, las montañas, la luz y la humedad en dosis precisas para dibujar el ambiente que acoge a los personajes.

Con un estilo claro y directo, Los dos tiempos (324 páginas) tiene párrafos de páginas enteras, pero en Catalina (162 páginas) la precisión es más radical, haciendo que los párrafos sean frases largas, algo a lo que estamos acostumbrados con escritoras como Marguerite Duras o Amelie Nothomb. También esta brevedad ocurre porque pasa de la tercera persona a la primera, y en ese cambio Mújica consolida un estilo que continuará en sus libros de cuentos y su tercera novela Bogotá de las nubes (1984).

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Los temas de Mújica giran alrededor de la realidad de las mujeres en Colombia, pero también son la imaginación de una época para dibujarlas en la literatura. De su obra dice Pilar Quintana: “Su literatura es una ventana que da al interior de las casas del siglo pasado y por la que podemos asomarnos para contemplar en todo su horror las vidas de las mujeres sometidas a sus maridos o a la idea de que el matrimonio y los hijos son su fin; a las que trabajan y tienen que esconderse para amamantar; a las que luchan por conseguir un hombre que las valide y dé sentido a sus vidas; a las que no lo consiguen y se quedan solteras en un mundo que las considera inferiores”.

Por varias razones Elisa Mújica no tuvo lectores: sus libros tuvieron una circulación poco generosa, no fueron elegidos para ser leídos en escuelas y colegios, no se convirtieron en clásicos como sí ocurrió con sus contemporáneos (Cepeda Zamudio, Espinosa, García Márquez, Caballero Calderón, entre otros), y por el prejuicio de la crítica que por mucho tiempo se tuvo sobre las obras escritas por mujeres. En los ochenta y parte de los noventas la escritora más leída y publicada en Colombia fue Laura Restrepo, y en los catálogos editoriales no existía la paridad de género que hoy es posible gracias a que existen comunidades de lectoras que compran y comparten sus lecturas en redes sociales, asisten a clubes de lectura y son las más interesadas en rastrear, también desde la academia, los orígenes de la escritura de mujeres en el país.

En 2020 el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes lanzó la Biblioteca de Escritoras Colombianas con 18 libros publicados y para el 2025 sumó 10 más, pero esta vez en formato de antología, con el ánimo de sumar más voces y diversificar los géneros literarios. Una apuesta que confirma que el interés por la literatura escrita por mujeres va en aumento, y que los rescates editoriales serán más frecuentes.

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