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Hallaron en una fosa, 6 meses después, los cuerpos de tío y sobrino asesinados por las disidencias tras aceptar un trabajo en Briceño

Alex Fernando Posada Durango, de 27 años, y su tío Jhon Hernán Durango, exmilitar de 41, desaparecieron el 2 de abril. Su familia supo desde el principio que estaban muertos: las disidencias los llamaron por videollamada para mostrárselos amarrados y decirles que nunca entregarían los cuerpos.

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hace 15 minutos

El 2 de abril de 2026, Alex Fernando Posada Durango, de 27 años, y su tío Jhon Hernán Durango, de 41, salieron de Medellín hacia el Norte de Antioquia. Eran oriundos de San Andrés de Cuerquia y pensaban pasar la Semana Santa allá, pero antes de llegar les surgió un contrato: construir un invernadero en el municipio vecino de Briceño. Aceptaron. Pero, lamentablemente, fue la última decisión que tomaron.

Según cuenta la familia, ese mismo día dejaron de dar señales de vida. Solo supieron después que habían caído en poder del Frente 36 de las disidencias de las Farc, que para esa época era comandado en la zona por alias ‘Primo Gay’.

Entérese: Lo que hay detrás de las amenazas de disidencias a tres alcaldes del Norte de Antioquia

Los ilegales los habrían retenido, ejecutado y enterrado en la vereda Palmichal, la misma en donde ocurrió, meses después, el crimen contra el periodista Mateo Pérez Rueda también a manos de esta subestructura de las disidencias.

Después de ejecutar el crimen, llamaron a la hermana de uno de ellos por videollamada para mostrárselos amarrados y comunicarle que estaban muertos, que los habían enterrado y que los cuerpos no los iban a entregar.

”A ellos los mataron el 2 de abril. A la hermana de él fue quien recibió la noticia. A ella le marcaron por videollamada y se los mostraron incluso cuando los tenían amarrados. Y le dijeron que los habían matado, que los habían enterrado y que los cuerpos no los iban a entregar”, relató una pariente que pidió reservar su identidad.

Seis meses después, este jueves 1 de octubre, la Fiscalía General de la Nación y el Ejército Nacional lograron exhumar los cuerpos en la vereda Palmichal de Briceño.

Según informaron las autoridades, fue posible gracias a información suministrada por personas desmovilizadas que conocían el lugar exacto donde habían sido enterrados. La familia podrá ahora sepultarlos y hacer el duelo que lleva siete meses esperando.

Por qué los mataron

La explicación que han dado las autoridades y las fuentes en la zona apunta a una lógica de paranoia y control territorial. Alias ‘Primo Gay’ había logrado escapar de un operativo de la Fuerza Pública realizado días antes de la llegada de Alex y Jhon Hernán a Briceño.

En ese contexto de persecución, la presencia de dos hombres desconocidos en el territorio —uno de ellos exmilitar— fue suficiente para despertar sospechas. Los ilegales temían que pudieran ser integrantes o informantes de la Fuerza Pública.

“Estos dos hombres, tío y sobrino, al parecer habían sido secuestrados por alias Primo Gay, en su momento integrante del Frente 36 de las FARC, y recibimos información de que habían sido asesinados y habían sido desaparecidos”, confirmó el secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Martínez, cuando el caso se conoció en abril.

La Fiscalía investiga el caso como desaparición forzada y homicidio. Alias ‘Víctor Chala’, señalado como uno de los que ordenó la ejecución, fue capturado el pasado 12 de junio en el peaje de Flandes, Tolima, y está siendo imputado por diversos delitos, como asesinato y tortura, por el crimen de Pérez Rueda.

Cabe recordar también que la hipótesis que manejan las autoridades es que el asesinato de Mateo habría ocurrido después de que los ilegales encontraron conversaciones del joven con personas del Ejército, y a partir de ahí lo acusaron de colaborar, lo que habría terminado en su tortura y asesinato.

Con este nuevo caso, las autoridades esperan imputarle estos nuevos delitos. Por su parte, alias ‘Primo Gay’ desertó del Frente 36 y hoy opera en las filas del Clan del Golfo, lo que complica su captura.

Un territorio donde entrar es difícil

En Briceño y el Norte de Antioquia, el Frente 36 de las disidencias mantiene un control territorial que dificulta incluso el ingreso de organismos humanitarios como el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Defensoría del Pueblo.

Las disputas con grupos enemigos y con la Fuerza Pública han generado un clima de desconfianza extrema hacia cualquier persona que no sea conocida en el territorio, lo que convierte a los trabajadores foráneos en blancos potenciales.

Ese contexto también explica el caso del joven periodista independiente Mateo Pérez, cuyo asesinato en la zona ha sido mencionado por las autoridades como parte del mismo patrón de violencia que genera el fuerte control armado del Frente 36 en la región. La Fuerza Pública ha ofrecido millonarias recompensas por información que permita capturar a los cabecillas restantes de la estructura.

Siete meses de espera

Lo que hace especialmente doloroso este caso es que la familia de Alex y Jhon Hernán sabía desde el principio que estaban muertos. No hubo incertidumbre sobre si aparecerían con vida: esa videollamada del 2 de abril se encargó de borrar cualquier esperanza.

Lo que hubo en cambio fueron siete meses de espera para poder recuperar los cuerpos, sin saber exactamente dónde estaban enterrados y sin que las autoridades pudieran ingresar a la zona para buscarlosa.

La exhumación de este jueves cierra, al menos en parte, esa espera. Alex tenía 27 años y había aceptado un contrato para unos días de trabajo. Su tío Jhon Hernán, exmilitar de 41, lo acompañó. Ninguno de los dos logró llegar a San Andrés de Cuerquia a pasar la Semana Santa.

Lea más: Capturan a alias Víctor Chalá, presunto responsable del homicidio del periodista Mateo Pérez en Briceño, Antioquia

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Bloque de preguntas y respuestas:

¿Por qué las disidencias del Frente 36 ejecutaron a tío y sobrino en Briceño?
Las autoridades señalan que el crimen obedeció a la paranoia del grupo armado ilegal comandado entonces por alias ‘Primo Gay’, quien días antes había escapado de un operativo del Ejército. La llegada de dos hombres desconocidos al territorio —uno de ellos exmilitar— fue asumida como una supuesta infiltración o labor de inteligencia, por lo que los secuestraron y ejecutaron.
¿Cómo se logró la ubicación y exhumación de los cuerpos tras siete meses?
La localización de la fosa clandestina en la vereda Palmichal de Briceño fue posible gracias a la información aportada por personas desmovilizadas de la subestructura armada. Con esos datos exactos, una comisión de la Fiscalía y el Ejército logró ingresar a este territorio de difícil acceso el 1 de octubre de 2026.