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Hasta 20 animales son atropellados cada día en las vías de Urabá

Monos, águilas, zarigüeyas, iguanas, serpientes y osos perezosos mueren a diario en las carreteras del Urabá antioqueño, en un fenómeno que Corpourabá califica de alarmante y las autoridades advierten que muchos atropellamientos son deliberados.

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Periodista de la Universidad de Antioquia. Hago parte del área Metro e investigo temas de ambiente, ciencia y cultura.

hace 49 minutos

Las vías del Urabá antioqueño se han convertido en una carrera mortal para la fauna silvestre. Según Corpourabá, la autoridad ambiental de la región, estiman que entre 10 y 20 animales son atropellados diariamente en las carreteras de su jurisdicción, en un fenómeno que se agrava con el auge de las megaobras de infraestructura, el aumento del tráfico vehicular y la temporada de vacaciones que se aproxima. “La gente no siente que la fauna silvestre tenga derechos. No sabe que atropellar fauna silvestre es un delito”, advirtió Alexis Cuesta, director de Corpourabá.

El tramo más crítico es el que va entre Mutatá y Necoclí, sobre la vía nacional a cargo de Invías, donde la presión sobre los animales es más intensa. Las especies que con mayor frecuencia aparecen muertas en las orillas son águilas, zarigüeyas, iguanas, serpientes y osos perezosos, aunque según Cuesta, ninguna especie está exenta: “Son todas. Tú puedes ver de todo tipo.”

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Una trampa con varios autores

El fenómeno tiene múltiples causas. La primera y más estructural es la fragmentación del hábitat. Cuando una carretera atraviesa un ecosistema como los bosques tropicales de la región del Urabá, lo divide y obliga a los animales a cruzarla para buscar alimento, agua, refugio o pareja. “Cuando fragmentas, pasas por allí la vía, automáticamente divides ese hábitat. Queda un animal de un lado, otro del otro, y se ven obligados a cruzar”, explicó Cuesta.

A ese factor se suman las altas velocidades que reducen el tiempo de reacción de los conductores, el aumento del flujo vehicular, y las temporadas migratorias de especies como las tortugas entre otros.

Pero quizás el elemento más preocupante es la intencionalidad. Las autoridades han detectado que muchos animales aparecen muertos en las orillas sin señales de haber sido arrastrados por el impacto, lo que sugiere que algunos conductores los atropellan de manera deliberada. “El tema es cultural. La gente lo ve como una presa, no como un ser vivo con una función ecológica”, insistió Cuesta.

El desarrollo de megaobras como Mar 1, Mar 2 y Puerto Antioquia ha multiplicado el problema. Aunque más infraestructura significa más desarrollo económico, también implica más tráfico, más fragmentación de hábitats y mayor desplazamiento de fauna hacia las vías. “El solo asentamiento de estas obras genera presión y desplazamiento de la fauna de su hábitat natural”, advirtió el director de Corpourabá.

Cada animal muerto en la vía es una pérdida para el ecosistema. Los atropellamientos masivos generan disminución de poblaciones, aislamiento genético entre comunidades de la misma especie y, en el largo plazo, pérdida de biodiversidad que rompe el equilibrio de los ecosistemas: la supervivencia de una especie, la prosperidad de una fuente hídrica o la existencia de una planta pueden depender de que otra especie esté presente; esa es la función ecológica de cada ser vivo. “Para la fauna es toda la vida. Para el transeúnte o para el que va conduciendo un vehículo es solo un minuto”, resumió Cuesta.

Capturas y acciones

Las autoridades no solo han respondido con pedagogía. Gracias al trabajo coordinado entre Corpourabá y la Policía Ambiental, se han logrado 11 capturas de ciudadanos puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales, sancionado bajo la Ley 1333 de 2009 y el Código Penal colombiano.

El carabinero de la Policía Ambiental, Dario Alexis López, explicó que las acciones se dividen en dos frentes: el preventivo, con campañas en colegios y empresas, y el operativo, con puestos de control, revistas en plazas de mercado y atención de denuncias. “Hemos observado conductores que no respetan las señales de tránsito y atropellan dichas especies. Invitamos a la ciudadanía a denunciarlos cuando no les presten la respectiva ayuda”, dijo López.

Por su parte, Corpourabá lidera 30 proyectos y 109 actividades pedagógicas permanentes en los 19 municipios de su jurisdicción. En materia de infraestructura, la ANLA exige a las grandes obras medidas de mitigación que incluyen pasos de fauna como ecoductos, puentes verdes, túneles y alcantarillas; señalización preventiva luminosa en sectores de alta actividad animal; y cerramientos que impidan el ingreso directo de animales a las carreteras.

Las autoridades hacen un llamado urgente a los conductores a reducir la velocidad en zonas rurales, especialmente en horario nocturno, y a reportar animales heridos, conductores irresponsables o personas que tengan fauna silvestre en su poder. Para ello pueden llamar al número de emergencias 1-2-3. “La protección del medio ambiente es una obligación de todos y cada uno. Toca garantizarles el derecho de cuidar su ecosistema”, afirmó el carabinero López.

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