¿Un proceso clandestino en casa? Así va el caso de Yenifer García, quien murió tras recibir sedación durante un tatuaje en Bogotá
Lo que debía ser la última sesión del tatuaje se convirtió en una emergencia médica que puso en evidencia los peligros de la administración no autorizada de sedantes fuera de un centro médico. El hombre que la intervino no era anestesiólogo.
El dolor de las agujas sobre la piel suele ser parte del ritual para las personas que se hacen un tatuaje para grabar un sueño en el cuerpo, pero para una joven bogotana identificada como Yenifer García, el no querer sentir esa sensación superó lo tolerable y dio paso a una tragedia.
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Buscando reducir las molestias de la última sesión para inmortalizar un dragón y una joven en su espalda y parte de sus glúteos, la mujer aceptó un procedimiento anestésico en el centro de su propio hogar, ya que esta última sesión del tatuaje fue a domicilio.
Y es que lo que parecía una solución técnica de comodidad y seguridad terminó convertido en una emergencia fatal que ahora está bajo la rigurosa investigación de las autoridades judiciales y sanitarias por la muerte de Yenifer. La anestesia es clave en el caso.
Un procedimiento que cambió de rumbo
La mañana del pasado sábado 15 de agosto, el tatuador y un acompañante llegaron a la vivienda de Yenifer, ubicada en el barrio Terrazas de San Jorge, en la localidad de Rafael Uribe Uribe. Al lugar ingresaron una camilla, un equipo de oxígeno y diversos insumos médicos.
Pese a que la expectativa familiar era la aplicación de una anestesia local, el método empleado fue una sedación intravenosa. “Le dijeron que estuviera tranquila, que iba a estar despierta”, relató una de las hijas de la víctima a Caracol Radio, quien observó varias jeringas e inyecciones en el lugar.
Durante la fase inicial, Yenifer se mantenía consciente: conversaba, movía un pie y manifestaba cuándo sentía dolor. No obstante, con el paso de los minutos, según las declaraciones, su habla se alteró, cayó progresivamente en un sueño profundo y dejó de registrar movimiento. Ante la anomalía de la situación, su hija se comunicó a la línea 123.
A través de una videollamada, el personal de emergencias guio al tatuador y a su asistente para efectuar maniobras de reanimación durante aproximadamente 30 minutos. Al llegar la ambulancia, los paramédicos asumieron la atención médica, pero la mujer no volvió a responder.
Sustancias bajo la lupa forense
Días después del deceso, la familia informó que halló detrás de la cama varios elementos caídos durante las labores de reanimación: una caja de Ketamin-50, un frasco de Dormicum (cuyo principio activo es midazolam), una jeringa marcada con dicha sustancia, un polvo estéril para solución inyectable y un tapón de heparina.
Jonathan Cantor, esposo de Yenifer, relató a los medios de comunicación que durante la emergencia una profesional interrogó al asistente sobre los fármacos administrados. Según su versión, este mencionó ketamina, indicando una dosis inicial y otra adicional.
Ante esto, la profesional indagó: “¿Ya le puso siete?”. Cantor afirmó que también se mencionaron cinco medicamentos administrados o mezclados. No obstante, la familia no pudo precisar si la cifra correspondía a mililitros o dosis y cuáles eran dichos medicamentos, un aspecto que deberá establecer Medicina Legal.
Por otro lado, Claudia García, hermana de la víctima, explicó a Caracol Radio que Yenifer obtuvo el servicio de anestesiología debido a una recomendación de una amiga, por lo que decidió contratar a esa persona para que hiciera el proceso.
“Una amiga le dice: ‘Yo le colaboro con ese tema y venga, buscamos a alguien conocido’. Ella tenía a alguien allegado a ella y le ofreció el servicio de él. Le dijo: ‘Mira, él ha hecho anestesias, ha hecho suavebrisas y ha hecho lipopapadas’ (...). Entonces, confiaron en este personaje que les ofreció la anestesia, pero que ella iba a estar más despierta que en su totalidad sedada”, contó Claudia.
Lo inquietante fue lo que le habrían dicho después a Yenifer tras el proceso y el número de veces que le puso la anestesia. “Tengo entendido que no le puso una sola vez, sino cada vez que ella decía que le seguía doliendo. Solamente se encontraron como dos clases de medicamentos, y él dijo que solamente había puesto uno, que dicen que con eso se procesa el tusi. O que eso es anestesia ya para animales”, concluyó la familiar.
Sobre quién aplicó las sustancias, la Secretaría de Salud de Bogotá verificó en el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud que el hombre —quien anestesió a Yenifer y aún no se conoce su nombre— figura desde el 14 de julio de 2016 como técnico laboral auxiliar de enfermería, no como médico ni anestesiólogo, por lo que no estaría acreditado para hacerlo.
La aplicación no determinaría su responsabilidad directa, siendo tarea de la Fiscalía General de la Nación y los peritos forenses esclarecer la causa exacta del fallecimiento, aunque todo parece indicar que todo sería por la anestesia.
La alerta sobre la anestesia en el hogar
El caso reabrió el debate sobre los procedimientos estéticos e invasivos realizados en viviendas particulares. Luis Alexander Moscoso Osorio, subsecretario de Servicios de Salud de Bogotá, advirtió que los sedantes pueden generar pérdida de consciencia, alteraciones cardiovasculares, convulsiones y depresión del sistema nervioso.
“Estos medicamentos deben ser utilizados únicamente en entornos clínicos que tengan las condiciones de seguridad correspondientes”, señaló a El Espectador. El funcionario recordó que los establecimientos de tatuajes no son prestadores de servicios médicos y tienen prohibido incorporar sedantes o anestésicos.
“Cuando se hace un tatuaje no es un acto médico, pero utilizar un medicamento para sedar a una persona sí lo es”, agregó Moscoso, enfatizando que el problema radicó en la baja percepción del riesgo que se tuvo al momento de anestesiar a Yenifer sin el conocimiento y cuidado que se debe tener.
“Por un procedimiento económico o barato, por quitar un dolor, no puedo permitir que cualquier persona, sin formación especializada, haga este tipo de procedimientos en sitios que no cumplen las condiciones”, detalló. Yenifer trabajaba en costura, tenía tres hijos de 19, 14 y 10 años, y llevaba más de dos décadas en pareja con Jonathan Cantor.
La familia planeaba un viaje a San Andrés para celebrar los 15 años de una de sus hijas, motivo por el cual quería concluir el tatuaje antes de partir. Mientras avanzan las indagaciones, sus allegados exigen que el caso no quede en la impunidad, ya que ella tenía buena salud.
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Bloque de preguntas y respuestas
- ¿Qué medicamentos sedantes se encontraron en la vivienda de Yenifer García y para qué sirven?
- Detrás de la cama se hallaron evidencias de ketamina-50, Dormicum (cuyo principio activo es midazolam), polvo estéril para solución inyectable y un tapón de heparina. La ketamina y el midazolam son fármacos de uso clínico que provocan pérdida de consciencia, sedación profunda y depresión del sistema nervioso, por lo que su administración requiere monitoreo médico especializado.
- ¿Quién aplicó los medicamentos a Yenifer García durante la sesión de tatuaje?
- Las sustancias fueron administradas por un hombre identificado por las autoridades como técnico laboral auxiliar de enfermería, registrado en el Registro Único Nacional del Talento Humano en Salud desde el 14 de julio de 2016. La Secretaría de Salud de Bogotá confirmó que no se trata de un médico ni de un anestesiólogo.
- ¿Está permitido usar anestesia o sedantes al momento de hacerse un tatuaje en Colombia?
- No, los establecimientos y tatuadores tienen estrictamente prohibido incorporar sedantes, anestésicos o medicamentos inyectables o tópicos como parte de su servicio. Si un cliente requiere manejo farmacológico de dolor que implique sedación, este debe realizarse únicamente por un médico autorizado dentro de un centro clínico equipado para emergencias.
- ¿Qué dosis o sustancias causaron exactamente la muerte de la mujer tras la sedación?
- El informe forense de Medicina Legal no ha determinado con precisión qué sustancias o dosis causaron el fallecimiento, ni la responsabilidad legal del auxiliar. Aunque en la escena se mencionaron dosis iniciales y adicionales de ketamina y mezclas de hasta cinco medicamentos, la causa exacta de la muerte continúa bajo investigación judicial.