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122 suicidios de niños y jóvenes en el Pacífico en cinco años, alerta la Defensoría: ¿qué está pasando?

Estudio de la Defensoría del Pueblo advierte que la salud mental de niñas, niños, adolescentes y jóvenes del Pacífico se ve afectada por el conflicto armado, la falta de oportunidades y barreras para acceder a atención de salud especializada.

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Periodista de la Universidad del Rosario con mención en Sociología y estudiante de Maestría en Comunicación y Marketing Político. Ha trabajado en medios como Infobae y El Tiempo en secciones de Actualidad, Bogotá y Política. Más rola que el ajiaco. Le gusta el café, viajar y bordar.

hace 23 minutos

En el Pacífico colombiano, hablar de salud mental entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes implica mirar mucho más allá de una consulta psicológica.

La Defensoría del Pueblo encontró que las condiciones en las que crecen estas generaciones —marcadas por pobreza, violencia, conflicto armado y dificultades para estudiar o acceder a servicios de salud— están relacionadas con la manera en que construyen sus expectativas sobre el futuro.

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Esa es una de las principales conclusiones del documento “Buen futuro en el Pacífico colombiano”, que alerta por una creciente conducta suicida de esta población entre 2021 y 2025.

Los datos muestran la dimensión del problema. Entre 2021 y 2025, 122 niñas, niños, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 28 años murieron por suicidio en las zonas del Litoral Pacífico analizadas por la Defensoría, mientras que 1.533 intentaron quitarse la vida.

El estudio se concentró en tres subregiones: Chocó, Pacífico nariñense y Pacífico medio.

En Chocó se registraron 453 intentos de suicidio y 39 suicidios consumados entre niños y adolescentes. En el Pacífico nariñense fueron 655 intentos y 51 suicidios, mientras que en el Pacífico medio se contabilizaron 425 intentos y 32 suicidios.

La concentración territorial también es significativa. En el Pacífico nariñense, San Andrés de Tumaco reúne el 71 % de los casos registrados en la subregión. En el Pacífico medio, Buenaventura concentra 30 de los 32 suicidios reportados. En Chocó, por su parte, Bojayá concentra el 54 % de los intentos de suicidio registrados entre la población indígena del departamento.

Lo más grave es que parece ser un asunto que va en aumento. Por ejemplo, en el Chocó, los intentos pasaron de 55 casos en 2021 (tasa de 19,66 por 100.000 habitantes) a 123 casos en 2025 (tasa de 42,61).

Y, de todas formas, la magnitud real del fenómeno es mayor a la reportada en las estadísticas oficiales, según señala el informe, que habla también de una dificultad incluso para rastrear lo que está pasando.

Un problema que no empieza ni termina en la salud mental

El informe de la Defensoría apunta a que estos hechos no pueden analizarse únicamente como situaciones individuales. La conducta suicida estaría relacionada con un conjunto de condiciones sociales y territoriales que se acumulan durante la infancia, la adolescencia y la juventud.

La pobreza sería una de ellas. El 68,2 % de la población del Litoral Pacífico está en pobreza multidimensional, frente al 19,6 % nacional.

Las necesidades básicas insatisfechas (NBI) también evidencian una brecha profunda: 57,96 % de la población del Litoral tiene al menos una NBI, frente al 14,28 % nacional. Entre las comunidades indígenas, el indicador alcanza el 84,3 %.

Las dificultades también aparecen en las oportunidades educativas. Al menos cinco de cada 100 estudiantes de secundaria y media abandonan la escuela durante el mismo año lectivo, frente a tres de cada 100 en el promedio nacional. Y mientras en el resto del país 46 de cada 100 jóvenes transitan inmediatamente hacia la educación superior, en el Litoral lo hacen apenas 32 de cada 100.

El estudio también identifica una dimensión digital: 46 % de los menores y jóvenes de la región ha estado expuestos a contenidos relacionados con suicidio en internet, más del doble del promedio nacional, que se ubica en 20 %.

Y sobre ese punto, especialmente en el Pacífico nariñense, las redes sociales les presentan a los a narcotraficantes como referentes o modelos a seguir, lo que termina frustrando a los jóvenes.

El conflicto armado también atraviesa a los jóvenes

La violencia es otra de las capas que la Defensoría encuentra en este panorama. El Litoral Pacífico concentra víctimas de desplazamiento forzado y personas confinadas.

El reclutamiento de menores también muestra un incremento: pasaron de 4 en 2021 a 47 en 2025; aunque sobre estas cifras también podría haber un subregistro.

La violencia basada en género aparece igualmente entre los factores que afectan las condiciones de vida de esta población. En el periodo analizado se realizaron 1.276 exámenes médico-legales por presuntos delitos sexuales contra menores en la región y el 91 % de las víctimas fueron mujeres.

En los jóvenes de 18 a 28 años también se registra una mayor exposición a la violencia letal: en 2025, la tasa de homicidios llegó a 6,9 por cada 10.000 jóvenes, por encima del promedio nacional de 5,7.

Un joven de Buenaventura, según cita el informe, habla del silencio de la gente alrededor del conflicto: “La comunidad calla y no ayuda a las personas en el momento que está sucediendo un caso, por lo menos, voy a tocar un tema incómodo, las casas de pique (centros usados por grupos criminales para asesinar o torturar). (...) Y la comunidad está viendo que se están llevando un joven, y todos se quedan callados”.

La dificultad para acceder a los servicios de salud

A este escenario se suma una oferta limitada de atención en salud mental. En los municipios priorizados por el estudio, la tasa de profesionales en psiquiatría es de apenas 3,3 por cada 100.000 habitantes.

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La Defensoría también advierte que los servicios no están distribuidos de manera homogénea y que tienden a concentrarse en las capitales, lo que profundiza las barreras para quienes viven en zonas rurales y apartadas.

Mientras tanto, los jóvenes no sienten que tengan una red de apoyo. En varios relatos citados por la Defensoría, los menores señalan que no encuentran espacios seguros en los que puedan hablar de sus emociones sin temor a recibir algún tipo de reprimenda. Una niña indígena Awá lo expresó así: “Si tú estás triste tus papás te regañan, mejor no les dices nada”.

Entre tanto, muchos jóvenes coinciden en que sienten un profundo arraigo a su tierra y en que no quisieran dejar por fuera ese aspecto de su vida al pensar en construir su futuro.

También, en los relatos citados, hablan del deporte como una forma de escapar de esa violencia. “Soy una persona que pienso que cualquier tipo de deporte es como una forma de poder entrenar esas emociones que uno tiene, que es muy reprimida. Es una manera también de liberar estrés”, señaló un joven de Tumaco.

El informe recoge también esos testimonios al citar un análisis que habló en grupos focales con 112 niñas, niños y adolescentes y 33 jóvenes de Tumaco, Barbacoas, Guapi, Quibdó y Buenaventura. Para ellos, la educación, empleo, salud y espacios de participación aparecen entre las condiciones que consideran necesarias para construir un proyecto de vida digno.

Bloque de preguntas y respuestas

¿Cuántos suicidios se registraron entre jóvenes del Pacífico colombiano entre 2021 y 2025?
Entre 2021 y 2025 se registraron 122 suicidios de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 28 años en las zonas del Litoral Pacífico analizadas por la Defensoría del Pueblo.
¿Cuáles son las principales causas relacionadas con la crisis de salud mental en el Pacífico?
La Defensoría relaciona la situación con factores como pobreza, conflicto armado, desplazamiento, confinamiento, violencia de género, reclutamiento forzado, dificultades educativas, falta de oportunidades y barreras para acceder a servicios de salud mental.
¿Cómo está el acceso a servicios de salud mental en el Pacífico colombiano?
En los municipios priorizados existen en promedio 18,8 servicios de salud mental por cada 100.000 habitantes y apenas 3,3 profesionales de psiquiatría por cada 100.000 habitantes. La oferta además se concentra principalmente en las capitales.