Las ciudades intermedias le ponen tarea al gobierno de De la Espriella: esto proponen
Impulsar la inversión, fortalecer la seguridad y poner a andar grandes proyectos de infraestructura, son algunos de los pedidos al presidente electo. ¿Qué tan viable es que el Gobierno Nacional pueda atender todos esos temas?
Uno de los puntos en el que ha insistido el presidente electo tiene que ver con mejorar la relación entre el Gobierno y las regiones. Justo por eso es que dice que empezará un empalme regional y que, para ello, visitará los 32 departamentos, siguiendo una ruta que ya empezó esta semana.
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Por eso, las ciudades intermedias del país aprovecharon el inicio del nuevo gobierno para presentar una agenda con las principales prioridades que, a su juicio, deberían marcar la relación entre la Nación y los territorios durante los próximos cuatro años.
La propuesta, impulsada por Asointermedias, plantea diez iniciativas que buscan cerrar las brechas regionales, aunque su ejecución dependerá de la capacidad del Ejecutivo para conseguir recursos y coordinarse con alcaldes y gobernadores.
¿Qué le proponen al nuevo gobierno?
1. Fortalecer la seguridad territorial.
2. Impulsar infraestructura para hacer las regiones más competitivas.
3. Promover la transformación productiva y fortalecer las economías regionales.
4. Acceso a una educación pertinente alineada con las necesidades de los territorios y del mercado laboral.
5. Incorporar criterios de desarrollo sostenible y protección ambiental.
6. Actualizar la planificación del territorio para responder a los retos del crecimiento urbano.
7. Fortalecer la articulación entre los gobiernos.
8. Reducir brechas sociales.
9. Acelerar la adopción de tecnologías.
10. Fortalecer la capacidad de las ciudades intermedias para atraer inversión.
Según Asointermedias, la propuesta fue elaborada desde la experiencia de los gobiernos locales y pretende ofrecer soluciones prácticas para atender problemas que históricamente han afectado a las ciudades intermedias.
“El énfasis que el presidente realiza de trabajar desde las regiones recoge un sentimiento histórico del país, así como de ser un aliado de los alcaldes y gobernadores, ejercicio que fortalece la autonomía territorial y por ende la democracia local; por esto, hoy existe una oportunidad real de traducir esa visión en acciones concretas”, dijo el director ejecutivo de la asociación, Santiago Ospina. Agregó que apoyarán un plan de desarrollo basado en esos temas.
¿Qué tan viable es para un gobierno atender todos estos puntos?
La viabilidad de esta agenda dependerá de varios factores. Aunque las iniciativas coinciden con el propósito expresado por el presidente electo de fortalecer el papel de las regiones, buena parte de las propuestas requiere inversiones significativas en infraestructura, educación, seguridad y transformación digital, además de coordinación entre el Gobierno nacional, las entidades territoriales y el Congreso para garantizar los recursos y las reformas que sean necesarias.
Para analistas consultados por este medio, el nuevo gobierno va a recibir un presupuesto con un margen fiscal muy estrecho, presiones de endeudamiento y poca posibilidad para aumentar el gasto sin hacer ajustes, como una reforma tributaria en los primeros meses.
“En seguridad intentará mostrar resultados rápidos, porque es una de sus principales banderas. Pero en infraestructura la situación es más compleja: los grandes proyectos dependen de recursos, cierres financieros, vigencias futuras, licencias y capacidad de ejecución”, señaló la analista política María Lucía Jaimes.
En ese sentido, alcaldes y gobernadores tendrían que esperar una priorización. “El gobierno de Abelardo podrá impulsar algunos proyectos estratégicos, pero difícilmente podrá cumplir todas las expectativas territoriales al mismo tiempo”, agregó la experta.
Su plan de gobierno promete acabar con el llamado “viacrucis a Bogotá”, con el que alcaldes y gobernadores suelen referirse a la necesidad de acudir constantemente al Gobierno nacional para gestionar recursos y destrabar proyectos en sus regiones.
Sin embargo, buena parte de sus principales promesas dependerá del uso de sus facultades presidenciales, una estrategia que podría enfrentar revisiones y controversias jurídicas.
Además, el nuevo gobierno deberá afrontar un complejo panorama fiscal y de seguridad. Entre sus principales desafíos están un déficit que supera los $100 billones, las dificultades de orden público en varias regiones y la necesidad de financiar las iniciativas que ha anunciado durante la campaña.
Para el columnista Michael Shifter, si De la Espriella intenta transformar el país únicamente a partir de su propia agenda, “puede que se tope con los mismos obstáculos que frenaron a su predecesor”. En su concepto, una de las principales lecciones del gobierno de Gustavo Petro ha sido la capacidad de las instituciones colombianas para poner límites.
Mientras tanto, alcaldes y gobernadores esperan que el nuevo gobierno fortalezca el diálogo con las regiones, luego de que varios mandatarios territoriales manifestaran que durante el último cuatrienio no encontraron el nivel de concertación esperado con la Nación.
“Queremos arrancar esos proyectos que no habían tenido viabilidad, estamos muy optimistas. Vamos a ver cuál es el palo en la rueda que no dejaba avanzar los proyectos”, afirmó la presidenta de la Federación Nacional de Departamentos y gobernadora del Meta, Rafaela Cortés. Pero desde ya los gobernadores y alcaldes tendrán que “hacer fila” en la larga lista de pendientes que tiene la Nación con las regiones.
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