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130 niños de Pachelly y Tierradentro (Bello) tocaron a Mozart y a Vivaldi en la Cámara de Comercio de Medellín

Una orquesta de niños de una vereda de Bello ofreció un concierto en la Cámara de Comercio, sede Poblado. Esta es su historia.

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Periodista, Magíster en Estudios Literarios.

hace 24 minutos

El 30 de septiembre, en el último piso de la Cámara de Comercio, sede del Poblado, los estudiantes de la escuela de música de la vereda Tierradentro, de Bello, interpretaron un repertorio compuesto por piezas de Wolfgang Amadeus Mozart, Antonio Vivaldi y Johannes Brahms. Además, tocaron “La llorona" y una canción del musical Mago de Oz. La dirección del concierto estuvo a cargo de Valeria López, estudiante de violín de la Universidad de Antioquia. En el público, estuvo Juan Guillermo Ocampo.

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En buena medida, Ocampo es el responsable de la cosecha actual de músicos sinfónicos de Medellín. Hace treinta años, él creó la Red de Escuelas de Música de Medellín, espacio de formación en el que se iniciaron en la música miles de niños. Muchos de ellos son ahora artistas de primer nivel. Pensemos en William Chiquito, violinista en una orquesta profesional de Italia; en Juan Pablo Valencia, director adjunto de la Orquesta Sinfónica Nacional; en Tatiana Pérez Hernández, directora del Coro Polifónico de Medellín; en Mariana Isaza, cantante de zarzuela que está en el circuito español. La lista sigue. De hecho, casi la mitad de los miembros de las orquestas sinfónicas profesionales de la ciudad dieron sus primeros pasos musicales en el programa creado por Juan Guillermo.

También Valeria López conoció la música clásica en una de las escuelas de la Red. “La música me ha dado toda esa sensibilidad que tengo en mi vida”, dijo, minutos antes del inicio del concierto. Ahora está al frente de esta orquesta de niños, todos ellos de Tierradentro. Es una de las dos orquestas que Amadeus, la fundación de Juan Guillermo, tiene en Bello. La otra está en Pachelly-Bella Vista. Ese concierto fue la apertura de un evento para que la gente conociera el taller de lutería (fabricación de instrumentos musicales) que Amadeus tiene en Bello.

El taller emplea madera desechada de una finca cafetera para fabricar ukeleles y planea muy pronto hacer violines. La lutería, además de ser una línea de producción, se convirtió en una alternativa de formación y empleo para jóvenes vinculados a las escuelas de música de Amadeus, contó Daniela Ocampo Sánchez, hija de Juan Guillermo y directora de alianzas de Amadeus. Actualmente, hay cinco aprendices activos, entre los 16 y los 20 años, y un lutier principal. Todos los participantes del taller están empleados por la organización.

Uno de los aprendices ya avanza en una formación especializada. Estudia becado en el Conservatorio del Tolima una tecnología relacionada con la construcción y reparación de instrumentos.

El proyecto busca que los ingresos obtenidos por el taller de lutería sean reinvertidos en la operación de las escuelas de música. Estos recursos contribuyen a cubrir necesidades como transporte, refrigerios, uniformes, clases de música y ensayos. La organización plantea esta estrategia como una forma de diversificar sus fuentes de financiación y reducir la dependencia de convocatorias públicas y de la filantropía.

Volvamos a la música. Las dos escuelas de música atienden a 130 estudiantes, con edades que van desde los seis años y medio hasta los 20, aunque también hay una estudiante de 22 años. Los estudiantes reciben formación musical de lunes a sábado, principalmente en jornadas de mañana y tarde. El programa incluye clases de violín, viola y violonchelo. Cada estudiante recibe entre seis y diez horas semanales de clases grupales de instrumento, además de los ensayos colectivos.

El modelo comienza desde la primera clase con la entrega del instrumento y la integración del estudiante a un proceso colectivo. En cada escuela existen los niveles de iniciación, semillero y orquesta principal. La formación busca que los jóvenes aprendan a tocar dentro de una comunidad y avancen en su formación musical. Parte de los egresados de Tierradentro son los profesores en Pachelly.

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Según Daniela, con este modelo, la fundación busca ampliar el alcance de sus escuelas y generar mecanismos de sostenibilidad económica. Actualmente, otras comunidades quieren contar con programas similares, entre ellas el barrio París.

Terminemos la historia con el concierto. En un momento, la directora tomó el micrófono, pidió un aplauso para el niño que iba a ser el solista de la próxima pieza. En la frontera de la adolescencia, el niño dio unos pasos adelante, tocó una música universal con sus compañeros. Así se formaron Chiquito, Valencia, Pérez, Isaza. Así se forman las estrellas del futuro.

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